Mujer con melasma en las mejillas

Las afecciones de la piel son tan amplias en presentaciones como en gravedad. Algunas de ellas no pasan de una simple erupción que puede tratarse con una loción, mientras que otras se convierten en condiciones con las que las personas deben lidiar por el resto de sus vidas. Este último es el caso del melasma que, aunque no es una enfermedad tan poco común, sigue dejando a muchos preguntándose ‘qué es’ cuando la mencionan.

Ahora, esto podría cambiar gracias a una ola iniciada por la reconocida actriz de Roma, Yalitza Aparicio. Recientemente, la artista compartió en un video que ahora padece de esta enfermedad y ha explicado tanto en qué consiste como de qué forma prevenirla.

Debido a ella, su rostro ahora tiene unas manchas multiformes de tonos más oscuros que el resto de su piel. Aparicio ha hecho un llamado a todos a cuidarse, no por el tema de las apariencias –que ha recomendado que dejemos de lado– sino por la salud de nuestra piel. Ya que esta se trata de una afección que suele surgir cuando no hemos cuidado de ella adecuadamente.

Con este llamado de atención, Aparicio ha logrado que las miradas se posen sobre una condición que hasta ahora ha sido bastante ignorada. Para colaborar con este proceso, acá te contaremos todo lo que necesitas saber sobre el melasma, lo que es, qué lo produce y cómo cuidarnos para evitarlo.

¿Qué es el melasma?

Gráfica sobre cómo funciona el melasma
Generalmente, cuando nuestra piel recibe sol, la epidermis se hace un poco más oscura para protegernos de los rayos UV. Ahora, con el melasma la piel no se broncea uniformemente, sino que aparecen manchas hipermigmentadas que pueden ir desde el color café, hasta tonos más grisáceos e incluso azules.

En resumen, se puede decir que el melasma se trata de una afección de la piel originada por un proceso de hiperpigmentación de la misma, también conocida como hipermelanosis adquirida. Esta última es simplemente el nombre que se le da al cambio de tono de la piel cuando esta se vuelve más oscura que su tono natural de pigmentación.

Ahora, cuando nuestra piel recibe sol, por ejemplo, nuestra epidermis reacciona y se hace un poco más oscura para poder protegernos de los rayos ultravioleta. En general, esta es una reacción natural y que con el tiempo desaparece, para dejar que nuestra piel regrese a su color original.

Cuando el melasma se presenta, la situación se complica. Esto debido a que la piel no se tiñe de uniformemente, sino que solo se oscurece en ciertas áreas creando manchones hiperpigmentados. Asimismo, el cambio de tono usualmente lleva a las machas a tener un color café, pero también pueden darse casos en las que estas presenten tintes grisáceos o hasta azulados.

Tipos de melasma

Un punto que se debe aclarar para entender qué es el melasma es que este no viene en una sola presentación. De hecho, cambia de categoría dependiendo de la profundidad que alcance en la piel. Según el doctor dermatólogo Gabriel Serrano, fundador y actual presidente de Sesderma, este puede catalogarse en tres tipos: epidérmico, dérmico y mixto.

En el primero de los casos –que suele ser el más común– la piel tiende a tomar tonos marrones y cafés. Por otro lado, en el dérmico –cuando la hiperpigmentación es más profunda– los manchones tienden a ser más grises azulados. Finalmente, el mixto –que hace presencia tanto en la dermis como en la epidermis– muestra un mezcla entre tonos pardos y grisáceos.

Close up de rostro con melasma.

Por su parte, desde la perspectiva de otro profesional como doctor Anand Ganesan, quien dio su perspectiva en el seminario de cosmetología de la Skin Disease Education Foundation (SDEF), añaden que esta clasificación puede lograrse a través del examen diagnóstico con la luz de Wood. Gracias a esta, es posible determinar exactamente cuál es la condición del paciente y, a su vez, cuál es la mejor alternativa para tratarla.

¿Dónde es más común que aparezca el melasma?

Un detalle que nos ayuda comprender mejor qué es el melasma y por qué se presenta en nuestra piel está directamente relacionado con las áreas en las que suele aparecer. Usualmente, esta condición se manifiesta en el rostro, ya sea sobre la nariz, las mejillas, la frente, el labio superior y el mentón.

Además de esto, también puede hacerse común en el cuello y algunas veces en los antebrazos. La determinación de la zona en la que el melasma puede aparecer dependerá particularmente de qué tanta exposición haya tenido la zona al sol. Todo ya que, mientras mayor sea la incidencia de rayos UV y menor sea el cuidado que se le dé a la piel, habrá más posibilidades de que esta desarrolle un melasma.

Importante: ¡el melasma no es igual al vitíligo!

Antes de continuar desglosando lo que es el melasma y qué lo causa, es importante que hagamos una diferenciación clara. En general, esta condición de la piel es menos conocida que otras más nombradas como el vitíligo.

Este par, a pesar de ser intrínsecamente diferentes, podrían confundirse debido a los efectos que causan en la piel. En el primer caso, una causa manchas oscuras sobre la dermis o la epidermis, mientras que la otra crear parches blancos. Mientras que una usa un proceso de hiperpigmentación, la otra manifiesta una hipopigmentación –que en este caso es una falta total del pigmento en un área de la piel–.

El vitiligo es el resultado de un proceso de hipopigmentación, mientras que el melasma usa un proceso de hiperpigmentación. Foto: Erika Dupree/Flickr.

Con esto, pareciera que un mismo mecanismo está actuando de forma opuesta sobre la piel. Pero la verdad es que una condición realmente no se relaciona con la otra. El melasma se da por un daño a la piel causado por los rayos UV, mientras que el vitíligo se origina de un problema autoinmune. Esto hace que la primera sea curable y la otra solo tratable o controlable.

¿Quiénes están más en riesgo de desarrollar un melasma?

Tanto el Dr. Serrano como el Dr. Ganesan han aclarado que este padecimiento puede darse tanto en mujeres como en hombres. Sin embargo, las primeras son notoriamente más propensas que los últimos. Según sus experiencias, entre el 75% y 80% de los pacientes con melasma son mujeres.

Sumado a esto, también se ha visto que las personas con piel más oscura tienden a ser más atacadas por el melasma que las de piel clara. Por lo que, en general, las mujeres de piel oscura tenderían a ser las más propensas a desarrollar esta condición.

No obstante, existen también otros subgrupos que son más propensos a desarrollar la condición. Según la Guía de diagnóstico y manejo de melasma publicada en el 2007 por Medigraphic, “su incidencia es de entre 14.5 y 56% en mujeres embarazadas, y de 11.3 a 46% en quienes utilizan anticonceptivos orales”. Cuando se presenta en mujeres embarazadas se lo conoce entonces como cloasma.

¿Qué hace que el melasma se manifieste en una persona?

En general, el melasma suele aparecer en la piel de una persona cuando esta ha tenido una exposición excesiva al sol y no se la ha cuidado adecuadamente. Sin embargo, este no es el único factor detonante. De hecho, en general este puede venir acompañado de otros elementos como predisposiciones genéticas o cambios hormonales.

El primer caso se da cuando en la familia hay uno o varios miembros que han tenido la afección antes que el paciente. Esto muestra que hereditariamente son propensos a desarrollar melasma. Asimismo, el ‘fototipo’ o tono de piel también juega un papel decisivo, ya que las tonalidades más oscuras tienden a ser más susceptibles a la condición.

Por otro lado, los casos de cambios hormonales que pueden desatar este tipo de hiperpigmentación suelen estar relacionados con el envejecimiento, el embarazo o con el uso de anticonceptivos. Sin embargo, también se pueden dar alteraciones por la ingesta de otros tipos de medicamentos fotosensibles.

¿Podemos protegernos contra el melasma?

¡Por supuesto! Una vez sabemos qué es el melasma, se hace mucho más fácil identificar lo que podemos hacer para prevenirlo. En primer lugar, debemos estar conscientes de cuánto es nuestro nivel de “propensión” inicial y trabajar acorde a él. Esto podría marcar el nivel de cuidado o intensidad con el que se aborda la labor preventiva. Pero, idealmente, todos deberíamos hacer un esfuerzo por mantener el melasma a raya.

Para empezar, el primer paso siempre será mantener la guardia arriba a la hora de protegernos de los rayos UV. El utilizar los protectores solares adecuados para nuestro tipo de piel, mantenerla humectada y evitar la exposición al sol durante las horas más intensas de radiación serán una gran ayuda a la hora de evitar el melasma.

Unas gafas de sol y un sombrero sobre una mesa.
Una protección solar adecuada y evitar exponerse al sol cuando los rayos UV cuando estén más fuertes puede ser de gran ayuda para prevenir el melasma. Foto: Pixabay.

Debemos recordar que el sol no solo nos afecta en los días soleados. De hecho, los rayos UV siguen llegando a nuestra piel incluso en días nublados. Por esto, es vital que mantengamos nuestra protección incluso durante los días en los que el cielo se vea gris e “inofensivo”.

El Dr. Serrano comenta que la prevención se puede hacer un poco más complicada para las mujeres que toman anticonceptivos o que están embarazadas. Todo debido a que el melasma no se origina por un elemento externo sino por un cambio hormonal.

Afortunadamente, este tipo de melasma suele irse rápido si el cambio hormonal ya no está activo. De allí que, por ejemplo, las manchas del cloasma desaparezcan del rostro de las embarazadas luego de que estas den a luz.

En los otros casos, la mancha suele tardar meses o años en ceder. Pero, en general, suelen desaparecer si se les da el tratamiento correcto. Por lo que, incluso si ya tienes un melasma, puedes buscar tratamientos y opciones de cuidado para borrarlo poco a poco de tu piel.

Referencia:

Guías de diagnóstico y manejo de melasma: https://www.medigraphic.com/pdfs/cosmetica/dcm-2018/dcm181c.pdf

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