Mujer haciendo ejercicio y sudando.
Crédito: Drazen_ Vía iStockphoto.

Cuando vamos a entrenar al gimnasio son varios los puntos que debemos cubrir. Además de cuadrar los horarios, preparar nuestra ropa, complementos y botella de agua, también debemos preocuparnos por nosotros mismos. Se sabe que justo después de entrenar y sudar a montones es necesario tomar un baño. Pero… ¿y antes? ¿también deberíamos preocuparnos con una ducha y con el desodorante antes de ir a hacer ejercicio?

Para responder a esta pregunta, el equipo de The Dollar Shave Club entró en contacto con el experto Jonathan Jordan. Gracias a esto, el premiado entrenador personal, coach nutricional, masajista terapéutico y escritor de contenidos fitness ha dado su perspectiva tanto de los beneficios como de los perjuicios que podría traer el asearnos demasiado antes de ir a entrenar.

Los beneficios de tomar una ducha y usar desodorante antes de ir a hacer ejercicio

Para empezar, una de las principales ventajas que traería tomar una ducha y aplicar abundante desodorante antes de ir a hacer ejercicio es evitar encontronazos o malas caras en el gimnasio. Por lo general, estos espacios cerrados “son comunidades, ecosistemas delicados pero productivos de personas con diferentes objetivos, necesidades, preferencias e idiosincrasias”, dice Jordan.

Ahora, cuando un individuo perturba el equilibrio –teniendo un aroma corporal muy fuerte por ejemplo– esto causará incomodidad entre sus pares que seguramente no estarán felices compartiendo el espacio o las máquinas con alguien que ya apesta antes de empezar a entrenar.

Sumado a esto, estudios como el publicado en British Journal of Sports Medicine que mencionan a las duchas calientes como una posible aliada para el acondicionamiento previo al entrenamiento. Cuando las tomamos, nuestros músculos ya estarán calientes a la hora del ejercicio, lo que debería mejorar nuestro rendimiento. Sumado a esto, otros estudios indican que una simple ducha caliente también puede mejorar nuestro humor.

Por otra parte, The Dollar Shave Club también comenta otros casos en los que las duchas frías serían la mejor opción. Como ejemplo, mencionan las sesiones de cardio, durante las cuales las personas con un cuerpo fresco podrían ser más eficientes y resistentes. Todo gracias a que la baja temperatura reduce el ritmo cardiaco, lo que hace más difícil que este se eleve durante el ejercicio, generando como consecuencia un retraso en la sensación de fatiga.

Finalmente, el desodorante –encargado de evitar que las bacterias en nuestro sudor produzcan malos olores– será un aliado perfecto para evitar que nuestro aroma empeore dentro del gimnasio. Acá, nuevamente, lo que contará es que estemos limpios primero (o que al menos no olamos mal) y apliquemos el desodorante como siempre.

Pero no todo es positivo

Así como se menciona que tomar una ducha caliente puede mejorar nuestro desempeño en el ejercicio, también aclara que puede terminar por hacer nuestras sesiones más cortas. Todo debido a que así como el frío baja la frecuencia cardiaca, el calor la sube. Por esto, si nuestro cuerpo ya está caliente es más probable que la fatiga nos ataque con más rapidez.

Como si fuera poco, ya sea que hablemos de una ducha fría o caliente, tenemos que tener claro que ambas son momentos en los que nuestra piel se limpia, pero también se deshidrata. Por esto, tener una rutina sostenida donde nos bañamos no una sino dos veces por día (antes y después de entrenar), podría terminar resecándola.

Hombre haciendo ejercicio y sudando, listo para ir a tomar una ducha.
Vía PixaHive.

Un punto importante a destacar en los contras es que mientras que tomar duchas antes de hacer ejercicio es polémico, el uso de desodorante no. Este simplemente es nuestro mejor aliado a la hora de mantener nuestro aroma decente para nosotros mismos y para los demás.

Acá lo que si no se recomienda es el uso de antitranspirantes –geles destinados a tapar los poros para evitar que secreten sudor–. Claramente, en un gimnasio esto es contraproducente. Sobre todo cuando sabemos que su mezcla con el sudor que inevitablemente liberaremos será la culpable de manchar todas nuestras camisas de ejercicio favoritas.

Entonces, ¿debería o no usar desodorante o tomar una ducha antes del ejercicio?

Para poder tomar esta decisión, será necesario que primero nos evaluemos personalmente. Si sabemos que tendemos a sudar abundantemente o que dicho sudor suele tener un olor fuerte, siempre será bueno tomar algunas precauciones antes de ir al gimnasio.

Por ejemplo, tomando o no la ducha, el asegurarnos de estar limpios y tener desodorante podría será suficiente para que podamos ir tranquilos a hacer ejercicio. Además, de este modo también podremos cuidar nuestra piel al no deshidratarla demasiado durante el día.

Ahora, tal como aclara Jordan, nuestra meta aromática sería tener un olor “neutral” al entrar al gimnasio. Por esto, no será necesario tampoco exagerar con desodorantes aromáticos, perfumes, lociones o demás. Con estar limpios para empezar será más que suficiente.

Referencia:

Methods, advantages, and limitations of body cooling for exercise performance: http://dx.doi.org/10.1136/bjsm.36.2.89

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