Anciano con mascarilla mirando con expresión de duda a un trabajador sanitario que sostiene una jeringa con vacuna.

Aunque parezca increíble, uno de los grandes obstáculos en la lucha contra enfermedades infecciosas es la desconfianza que ciertos focos de la población tiene hacia las vacunas, dudas que parecen haberse intensificado durante esta pandemia.

A pesar de ello, la demanda de vacunas contra COVID-19 en todo el mundo es bastante alta, lo cual es un punto positivo en la actual lucha. Sin embargo, los expertos temen que las crecientes dudas alimentadas por los últimos informes pongan en riesgo el ambicioso objetivo de acabar con esta pandemia.

En un artículo en la revista Science, los investigadores confirman que el sentimiento del público hacia las vacunas es bastante volátil frente a las dificultades típicas de los desarrollos científicos y la infodemia actual.

Eventos adversos en el desarrollo de vacunas durante la pandemia han generado dudas

El ejemplo más fresco lo constituyen los diferentes casos de coagulación detectados en algunos receptores de la vacuna desarrollada por el laboratorio de AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Aunque no se ha comprobado que la vacuna sea la causante de dichos episodios, muchas personas han desarrollado gran temor hacia ella, e incluso algunos gobiernos han preferido suspender su administración en la población.

El problema es que, sea cual sea el resultado en este caso en particular, es muy probable que dichos informes influyan también sobre la confianza del público hacia otras opciones. Puede que incluso en un futuro cercano muchas personas se abstengan de vacunarse, bien contra la COVID-19 o contra otras enfermedades, por este tipo de eventos.

Estigmatización de las personas que temen a las vacunas

A ello sumamos la gestión insuficiente de las agencias y funcionarios de salud pública en la promoción de información verás que llegue más fácilmente a las personas que los rumores y matrices de opinión. Por si fuera poco, también existe cierta estigmatización frente a las personas que muestran dudas hacia las vacunas en esta pandemia, lo cual podría fomentar aún más los grupos anti-vacunas.

“Las personas que dudan de las vacunas son el objetivo de los anti-vacunas y algunos proveedores de atención médica las ridiculizan”, dijo David A. Broniatowski, director asociado del Instituto de Datos, Democracia y Política de la Universidad George Washington. “Por lo tanto, corren un doble riesgo”.

Empatía en la transmisión de información

Sin embargo, no podemos olvidar que se trata de seres humanos con derecho y razones para dudar. Las personas que divagan respecto a la efectividad o seguridad de los medicamentos podrían necesitar mejores fuentes de información o sentar mejores bases para confirmar la lógica de sus temores, pero esto difícilmente se logre bajo términos discriminatorios.

Lo que nos lleva a la necesidad de abordar mejor las dudas sobre las vacunas, tanto en esta pandemia como en futuras emergencias. Los mensajes deben transmitirse con empatía, evitando estigmatizar a quienes dudan, una estrategia de oro en diferentes campos de saber y de la vida.

Referencia:

Volatility of vaccine confidence. https://science.sciencemag.org/content/371/6536/1289

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