Todos conocemos en mayor o menor medida los cambios que ocurren en nuestro organismo cuando bebemos. Después de todo, las bebidas alcoholicas han acompañado a la humanidad y todas sus culturas desde hace por lo menos 12 mil años. Pero, aun así, a estas alturas no sabemos todo lo que el alcohol hace en nuestro cuerpo, ni cómo su procesamiento involucra a nuestro cerebro más de lo que creeríamos.

En estudios anteriores se ha visto cómo la adicción al alcohol y nuestra mente se relacionan a través de la actividad de nuestras células inmunes cerebrales, receptores y algunos biomarcadores. Sin embargo, ninguno hasta ahora había planteado que el cerebro era en realidad un participante activo en la metabolización del alcohol una vez lo ingerimos.

Gracias a una investigación publicada en el Nature Metabolism, esto acaba de cambiar. Ahora, debido a este estudio realizado en ratones y muestras de cerebro humano, tenemos una comprensión inesperada de los procesos que el alcohol podría desencadenar en nuestra mente.

El procesamiento del alcohol no es solo tarea del hígado

Hasta ahora, cuando pensamos en el procesamiento del alcohol dentro de nuestro organismo, un elemento que definitivamente no pasa por nuestra mente es el cerebro. En general, consideramos al hígado el único responsable de la descomposición del alcohol en acetaldehído y luego en acetato que deberá después transformarse en dióxido de carbono y agua.

Para que todo este proceso inicie, el cuerpo cuenta con la enzima conocida como aldehído deshidrogenasa, codificada con el gen ALDH2. Al estudiarlo más de cerca, los investigadores pudieron notar que su actividad estaba mucho más distribuida en el organismo de lo que originalmente pensaríamos y que su subproducto, el acetato, tiene un rol mucho más protagónico del que se creía hasta ahora.

“Hasta hace poco, el acetato se consideraba un subproducto del alcohol inofensivo y se creía que el acetato cerebral se deriva en gran medida del metabolismo del alcohol en el hígado”, escribieron los autores del estudio.

Después de realizar su investigación, los científicos han traído nuevas evidencias que podrían poner en tela de juicio estas viejas afirmaciones.

Nuestro cerebro también participa activamente en el procesamiento del alcohol

En la reciente investigación, los investigadores midieron la participación del cerebro en el procesamiento del alcohol realizando un experimento en once ratones y tres muestras de cerebros humanos. Siguiendo específicamente la expresión del ya mencionado ALDH2 fue posible notar que este no solo hacía presencia en el hígado, sino también en el cerebro.

Específicamente, se lo vio particularmente activo al expresarse en los astrocitos –células cerebrales ubicadas en el cerebelo– de dos de los cerebros humanos investigados. En general, el cerebelo se relaciona con la coordinación motora y, cuando bebemos alcohol, también causa el típico deterioro motor que experimentan las personas en estado de ebriedad.

Anteriormente, se pensaba que el acetato que se alojaba en esta área había llegado al cerebro luego de que el hígado lo procesara. Ahora, la nueva información ha reflejado que al menos una parte de los niveles de acetato se alteran por un proceso aparte que ocurre directamente en el cerebro.

Si el cerebro no participa… ¿el alcohol pierde sus efectos?

No del todo. La investigación realizada en ratones modificados para tener deficiencias de ALDH2 en el cerebro solo reveló que sus funciones motoras no se veían tan afectadas por el consumo de alcohol cuando carecían de este gen. Todo debido a que no podían producir aldehído deshidrogenasa en los astrocitos del cerebelo.

Esto demuestra que no es solo el procesamiento del alcohol en el hígado lo que hace la diferencia, sino que el cerebro también debe participar para que se sientan sus efectos completos. Aunque, cabe destacar que este es un proceso de dos vías. Por este motivo, si se inhibe el gen ALDH2 en el hígado, entonces tampoco se ven afectados los acetato en el cerebro.

Gracias a esto, los investigadores han llegado a nuevas conclusiones. Dentro de ellas, la más resaltante es que, de algún modo, el cerebro también participa en la metabolización del alcohol. Ahora, en todo el proceso, el hilo conductor que permite que todo fluya es el gen ALDH2.

“Nuestros datos indican que el ALDH2 astrocítico es un objetivo importante, pero previamente poco reconocido, en el cerebro para alterar la farmacocinética del alcohol y potencialmente tratar el trastorno por consumo de alcohol”, concluyeron los investigadores.

Por los momentos, su hallazgo solo se aplica para ratones. Debido a esto, tendrán que hacerse más investigaciones para poder determinar si el patrón se repite en humanos. Si esto es así, habríamos dado con datos que podrían ayudarnos a lidiar mejor con trastornos como el alcoholismo.

Referencia:

Brain ethanol metabolism by astrocytic ALDH2 drives the behavioural effects of ethanol intoxication: https://doi.org/10.1038/s42255-021-00357-z

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