Termómetro infrarrojo al aire libre.
Crédito: Hedwig Storch

El uso de termómetros infrarrojos tanto en niños como en adultos se ha multiplicado durante la pandemia. Después de todo, su diseño es perfecto para realizar revisiones rápidas de grupos grandes sin que los implementos de medición tengan que entrar en contacto con los examinados.

Para casos como el actual, en los que el COVID-19 anda libremente por el mundo, se vio en estos implementos una alternativa perfecta para mantener medidas de seguridad efectivas. Sin embargo, recientemente se ha dicho que dichos termómetros podrían ser peligrosos –especialmente para los más pequeños–.

Por este motivo, la desconfianza ante estas herramientas ha empezado a nacer entre el público. Con la intención de determinar si esta era o no infundada, el equipo de MedicalXpress realizó su propia investigación y consultó a la Dra. Elizabeth Murray.

Gracias a su testimonio, ahora podemos saber en realidad qué tan seguros son los termómetros infrarrojos y si su uso durante la pandemia es algo que debería preocuparnos.

No hay peligro: sí se puede usar un termómetro infrarrojo en niños

La primera gran conclusión que hay que destacar es que los termómetros infrarrojos no son un peligro para los niños. De hecho, estos se pueden utilizar sin problemas tanto en espacios públicos, centros médicos y escuelas sin riesgos.

La mayor preocupación sobre estos termómetros es que ellos estuvieran proyectando luz infrarroja sin filtrar a los individuos. Afortunadamente, este no es el caso, ya que estos equipos en realidad no trabajan de este modo.

Un termómetro infrarrojo realmente no es más que un sensor, por lo que se encarga de recopilar las emisiones infrarrojas provenientes tanto de niños como de adultos. En otras palabras, son herramientas inofensivas que no exponen a sus usuarios a ningún tipo de radiación desconocida.

Un termómetro infrarrojo es más útil para evitar contagios entre los niños

Doctor usando termómetro infrarrojo en niño.
Vía Getty Images/iStockphoto.

Verdaderamente, un termómetro infrarrojo es la mejor alternativa para evitar contagios no solo entre niños, sino entre adultos. Sin embargo, para los más pequeños presenta una ventaja particular ya que estos suelen ser un poco menos cuidadosos con sus contactos y, por ende, están más expuestos a todo tipo de gérmenes.

Por esto, si se utilizan estos termómetros en una escuela, por ejemplo, es posible medir la temperatura de los niños sin exponer a ninguno a los posibles patógenos de otro. Un detalle que es beneficioso hasta para el resto del personal de plantel educativo. Todo gracias a que el equipo es capaz de tomar medidas sin entrar en ningún tipo de contacto con la piel de los examinados.

Pero… ¿realmente son precisos para detectar la temperatura?

Ahora, cuando hablamos de su precisión, la Dra. Murray explica que estos no son realmente los más efectivos. Otras alternativas más conocidas como el termómetro oral o rectal suelen ser más precisos que uno infrarrojo a la hora de obtener la temperatura de los niños.

Sin embargo, como lo mencionamos, el infrarrojo es mucho más eficiente cuando es necesario trabajar con grandes grupos de individuos. Por esto, a pesar de que no son la alternativa más precisa, se siguen tomando como los mejor equipados.

Aun así, es necesario considerar entonces al usarlo que factores externos como el clima pueden afectar la lectura de temperatura. Asimismo, si los niños utilizan accesorios en la cabeza que les tapen la frente, como gorros, pañoletas, cintas y demás, entonces los valores captados por el termómetro también podrían cambiar.

Debido a esto, se recomienda tomar medidas como por ejemplo recordar a los pequeños que se quiten los accesorios antes de hacer la lectura de temperatura, o tomarla ya dentro del recinto educativo, cuando los pequeños hayan recuperado su temperatura normal y ya no sea solo un reflejo del clima.

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