La higiene bucal es un tema que cambia según el lugar del mundo en el que estemos. No obstante, por lo menos acá en occidente, están bastante estandarizados el cepillo, la pasta y el hilo dental. En general, consideramos que estas herramientas son nuestras mejores amigas para mantener nuestra boca sana –y así es–. Pero, usándolas mal –como para cepillar nuestros dientes en exceso– pueden terminar haciéndonos daño.

Investigaciones previas han demostrado que, cuando tenemos una buena higiene dental, no solo nuestra boca se ve beneficiada, sino también nuestro corazón. De allí que la importancia de mantener una dentadura sana sea un tema mucho más integral de lo que inicialmente esperaríamos.

En la actualidad, afortunadamente ya hay muchos que se toman este asunto en serio –lo malo, es que a veces se lo toman demasiado en serio–. Debido a esto, a veces justamente los que más se dedican a tener unos dientes sanos caen en el exceso y terminan por afectar su dentadura.

Cepillar los dientes en exceso es un mal hábito muy extendido

En general, se nos ha enseñado que mientras más nos cepillemos, mejor. Se tiene la idea de que esto se traduce en dientes más limpios y, en consecuencia, en una boca más sana.

Sin embargo, el cepillar nuestros dientes en exceso puede terminar causando lo que The Wall Street Journal denomimó “abrasión del cepillo de dientes”. Según uno de sus reportajes, esta condición se produce al menos entre el 10 y el 20% de la población. Todo porque se tiene la idea de que un cepillado continuo o fuerte es mejor para mantener a los gérmenes a raya.

Pero la realidad es otra. De hecho, someter a nuestra dentadura a la constante abrasión del cepillo y la pasta dental terminará por ejercer un efecto contrario. Lo que podría derivarse en variados problemas de salud bucal como los siguientes.

Los riesgos de cepillar los dientes en exceso

De forma resumida, el cepillar los dientes en exceso puede terminar dañándolos tanto a ellos como a las encías que los protegen. Por un lado, un uso continuo de cepillos de cerdas muy rígidas puede afectar el esmalte de nuestra dentadura. Lo que se hace contraproducente ya que la debilita y la deja más vulnerable a otros problemas como las caries o la sensibilidad.

Por el otro, el aplicar demasiada presión mientras nos cepillamos o tener una técnica inapropiada –que no nos permita limpiar bien la boca o que lastime la piel– puede causar tanto que las encías se retraigan como que se desgasten. En cualquier caso, el resultado es el mismo, terminamos con una dentadura debilitada y cada vez menos sana.

Entonces, ¿cómo puedo cepillar mis dientes para mantener mi dentadura sana?

Si queremos evitar ser parte del porcentaje que terminar por cepillar sus dientes en exceso, lo primero que debemos hacer es aprender cuáles son las proporciones y técnicas correctas. Para esto, los consejos del portal Mouth Healty de la American Dental Association (ADA) son una de las mejores alternativas.

Para empezar, aclaran que el cepillado debe realizarse dos veces al día, con esto será más que suficiente para mantener nuestra boca limpia. Asimismo, no recomienda cepillarse justo después de comer, ya que también puede ser contraproducente.

Cepillo de dientes en primer plano.
Vía Pxfuel.

Sumado a lo anterior, también hay que resaltar la importancia de dedicar el tiempo correcto a nuestra higiene bucal. En general, tendemos a invertir solo 45 segundos en ella, cuando el tiempo recomendado va de 2 a 3 minutos.

Si cumplimos con ellos, tendremos más oportunidad de cubrir cada rincón de la boca, dientes, encías y mejillas incluidos. Como resultado, habremos hecho una limpieza más profunda –sin necesidad de hacer presiones excesivas ni de dañar la piel–.

Finalmente, el portal de ADA también recomienda tener un cuidado especial a la hora de seleccionar nuestro cepillo de dientes. Aquellos con cerdas suaves serán siempre la mejor opción, ya que serán menos abrasivos. Asimismo, si aprendemos a guardarlos adecuadamente, y los reemplazamos con frecuencia, evitaremos que proliferen bacterias que faciliten el desarrollo de infecciones.

¿Y si mi boca ya ha recibido daño?

En caso de que el daño ya esté hecho, no te preocupes, no es una situación insalvable. En general, si esto ocurre, tu boca necesitará un tratamiento extra en el dentista, pero podrá volver a estar sana.

Básicamente, dicho tratamiento implicará rellenar los espacios que las encías dejaron al descubierto. Esto se hace con un material adhesivo especial diseñado para ajustarse a la forma de los dientes de la manera más natural posible.

Claramente, no hay nada mejor que tener tu boca naturalmente sana. Pero, si ya ha recibido un daño inicial, tendrás que invertir un poco más de tiempo, dinero y esfuerzo para llevarla de nuevo a optimas condiciones.

Por esto, si no quieres pasar por varias visitas al dentista por el mismo problema, lo mejor es que aprendas a identificar cuándo has empezado a cepillar tus dientes en exceso y a cultivar los demás hábitos de buena higiene bucal.

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