Ratón en una calle.
Vía Pigsels.

En los últimos años, hemos visto cómo las plagas se han hecho más comunes y han comenzado a atacar diferentes rincones de la Tierra. Por ejemplo, el 2019 una invasión de moscas llegó a un pueblo de Rusia, mientras que en el 2020 una ola de langostas puso en riesgo a toda Kenia. Ahora, una plaga de ratones azota Nueva Gales del Sur (NSW, por sus siglas en inglés) y, por lo que parece, aún está apenas empezando.

La situación con la invasión de roedores tuvo su inicio en NSW, hogar de la icónica capital australiana, Sidney. Sin embargo, ya la plaga se ha extendido lo suficiente como para alcanzar la frontera norte de la región y empezar a atacar en los condados de Queensland.

Ahora, la situación ha alcanzado un nuevo punto crítico con los nuevos reportes de mordidas en pacientes hospitalizados. ¿Lo peor del caso? Ellos no entraron al hospital por la mordida, sino que la recibieron cuando ya estaban internados allí. Con esto se puede ver no solo la intensidad de la plaga, sino el claro riesgo que esta presenta para la salubridad de la región.

Al menos tres pacientes han sido mordidos por la plaga de ratones de Nueva Gales del Sur

El ministerio de salud de NWS (NWS Health) confirmó recientemente los tres casos de mordidas debido a la plaga. Cada uno de estos se dio en un hospital distinto dentro de la región australiana, específicamente en las zonas de Tottenham, Walgett y Gulargambone.

Sin embargo, no son solo ellas las afectadas. De hecho, a estas alturas casi toda Nueva Gales del Sur es víctima del avance de la plaga de ratones. Debido a esto, es posible verlos no solo en las zonas rurales, donde están los cultivos de los que se alimentan y se reproducen, sino también en las áreas urbanas –donde se encuentran los hospitales, restaurantes y hoteles que actualmente luchan para contener la plaga–.

Pila de plaga de ratones muertos de Nueva Gales.
Crédito: Emma Nalder.

Ya cada una de las víctimas ha recibido el tratamiento apropiado para evitar que esta desencadene alguna reacción o enfermedad grave. Afortunadamente, hasta ahora, la mayor molestia que han reportado los pacientes ha sido un leve ardor en los ojos luego de ser mordidos, según lo que recalcó Priscilla Stanley para ABC.

La directora de salud pública del distrito de salud local del oeste de NSW aclaró que este síntoma se había asociado con la coriomeningitis linfocítica, una enfermedad asociada a los roedores. Sin embargo, hasta ahora solo se ha dado un reporte de este, por lo que no se trata de un brote que deba preocuparnos.

No solo el sector salud está preocupado

The Guardian también reportó, gracias a las declaraciones de un portavoz del distrito de salud local, que la situación con la plaga es un “hecho natural”. Por lo que, este simplemente ha nacido de un ciclo común de la naturaleza y no por influencia humana.

Igualmente, este ciclo ha empezado a salirse de control y a afectar a toda la región. Entre los más perjudicados por esta situación, además de los centros de salud, están los agricultores de Nueva Gales del Sur ya que sus cultivos han sido constantemente atacados por la plaga de ratones. Tal como se puede ver en el siguiente video con filmaciones recuperadas por el portal:

“Están causando problemas serios ahora, y la gente es mordida (…) Las ratas están en un nivel molesto, pero los ratones están en proporciones de plaga, particularmente en el norte, oeste y suroeste del estado”, afirmó Alan Brown a The Guardian Australia.

Este agricultor del condado Wagga Wagga y miembro de la Asociación de Agricultores de NSW calificó a la situación como una “plaga absoluta”. Asimismo, afirmó que conocía a variados amigos y colegas que ya estaban tratando de lidiar con este problema. Y, como si esto fuera poco, tal parece que la plaga aún está apenas iniciando, ya que aún “condiciones son las adecuadas para ellos”, culminó Brown.

¿Qué se ha hecho para detener el avance de la plaga de ratones en Nueva Gales del Sur?

“El personal de NSW Health está respondiendo con las medidas de control adecuadas. Estas incluyen un aumento de cebos y trampas, medidas disuasorias como repelentes de olores y una mayor frecuencia de eliminación de desechos de alimentos, [así como] bloquear el acceso [de los roedores] mejorando los sellos alrededor de puertas y ventanas, limpiando los jardines y el césped alrededor de los edificios y bloqueando los agujeros de drenaje de ladrillos y otras cavidades”, declaró el portavoz a The Guardian.

Además de estas medidas, el ministro de agricultura, Adam Marshall, también ha tenido reuniones constantes con los agricultores de NSW. Sin embargo, hasta el momento no han podido determinar una solución definitiva. Por esto, ya se ha determinado que, si la situación se mantiene, será necesario solicitar ayuda federal para poder lidiar con el problema.

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