La situación actual de pandemia sin lugar a dudas ha afectado todas las áreas de nuestra vida, lo que incluye nuestro sueño y su calidad. Por lo general, en países como Estados Unidos, durante un año normal al menos 50 millones de adultos presentan trastornos que afectan el sueño.

Ahora, con la crisis causada por el coronavirus, la situación es incluso peor, tal como ha reflejado una reciente investigación publicada en Journal of Clinical Sleep Medicine. Detrás de ella, se encuentra el equipo de investigadores conformado por Uri Mandelkorn, Shir Genzer, Shoham Choshen-Hillel, Joel Reiter, Miguel Meira e Cruz, Hagit Hochner, Leila Kheirandish-Gozal, David Gozal y Alex Gileles-Hillel.

Gracias a su esfuerzo conjunto, tenemos no solo una mejor perspectiva de los efectos que ha tenido la pandemia sobre nuestros hábitos de descanso, sino que también contamos con una lista de opciones con la que potenciarlos y hacerlos más saludables.

La calidad del sueño ha disminuido durante la pandemia del COVID-19

Una de las primeras observaciones del Dr. Gozal es que “ahora estamos viendo muchos patrones de sueño irregulares”. La llegada de la pandemia implicó una ruptura de todas nuestras rutinas, lo que, a la larga, terminó por afectar la calidad de nuestro sueño.

Mujer teniendo una mejor calidad de sueño al dormir con los ojos tapados.
Via iStockphoto.

Según su investigación, en la actualidad al menos el 58% de los adultos en 49 países distintos se quejan de una mala calidad en su sueño. En esto concuerdan con otras afirmaciones como las realizadas por la revista Sleep Health, en la que se habla de que más de un tercio de los encuestados en 59 naciones reportaron una alteración en sus patrones de descanso a causa de la pandemia.

Como si esto fuera poco, investigaciones anteriores también han abordado cómo han cambiado los patrones de sueño por la pandemia, específicamente en Europa y Estados Unidos. Acá, nuevamente, el punto común fue el deterioro paulatino de la calidad del descanso.

¿Por qué deberíamos procurar tener una buena calidad de sueño?

En breves palabras, el sueño es un proceso vital para mantener saludable a todo nuestro organismo, de allí que sea necesario cuidar su calidad incluso en tiempos de pandemia. En estudios pasados se ha visto, por ejemplo, cómo los malos hábitos de sueño pueden afectar la salud mental de los adolescentes.

Pero eso está lejos de ser todo. Del mismo modo, una mala calidad del descanso también puede traducirse en un mayor riesgo de depresión para cualquier grupo etario. Adicionalmente, se ha comprobado que el desarrollo académico y social de los más pequeños también está condicionado por la calidad de su sueño.

Por esto, tener un descanso de buena calidad, que nos permita llegar al sueño profundo, será vital para mantenernos sanos. De no hacerlo, nos arriesgamos a tener un sistema inmunológico debilitado y un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, obesidad, aterosclerosis, hipertensión y diabetes tipo 2.

¿Qué podemos hacer para mejorar la calidad del sueño durante la pandemia?

Una vez claro el problema y por qué es necesario abordarlo, los investigadores también dedicaron un momento a proponer soluciones para garantizar la buena calidad del sueño incluso durante la pandemia. Como el principal consejo dado, los Jackson afirmó:

“Haga del sueño una prioridad y establezca una rutina para dormir y despertarse si puede, ya que dormir es tan importante como una nutrición y actividad física adecuada”.

Si ponemos al sueño como prioridad, veremos que completar las otras recomendaciones no se hace tan complicado. Basicamente, los autores recomiendan que los alejemos de los “obstáculos del sueño” como las pantallas electrónicas, los temas o tareas estresantes y cualquier actividad que nos ponga en estado de alerta.

Al hacer esto, podremos estar lo suficientemente relajados como para conciliar el sueño con facilidad. Gracias a lo cual podremos tener una noche de sueño reparador, durmiendo la cantidad de horas que nuestro organismo necesita.

En caso de que no hayamos podido tener una noche de sueño completa, Gozal comenta que las siestas también pueden ser benéficas. Sin embargo, advierte que solo aquellas que duran entre 15 y 45 minutos darán ese efecto realmente reparador. Ya que ellas nos permitirán descansar sin caer en el sueño profundo, por lo que no nos sentiremos desorientados o lentos al despertar.

Referencia:

Escalation of sleep disturbances amid the COVID-19 pandemic: a cross-sectional international study: https://doi.org/10.5664/jcsm.8800

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