Figura de una persona con capucha
Vía: Pixabay

Graham Ivan Clark, el adolescente que hackeó Twitter el año pasado para robar BTC se ha declarado culpable de treinta cargos. En consecuencia ha sido condenado a tres años de prisión.

Clark, un joven de 17 años, sorprendió al vulnerar la plataforma de Twitter y usar cuentas de alto nivel como los de Elon Mush, Tim Cook, Barack Obama e incluso la de Joe Biden, para estafar a usuarios de la red social.

El hacker adolescente no trabajó solo

Etiquetas amarillas de CyberCrime sobre un fondo azul de códigos binarios

Clark realizó la estafa en conjunto con Nima Fazeli y Mason Sheppard, los cuales también fueron acusados por delitos federales. Como ya mencionamos, cuando el joven perpetró el ataque era menor de edad. Por ende, se libró de una condena que superaría los de 10 años que había recibido de adulto. Aunque si viola la libertad condicional, la condena se puede extender.

Para recordar un poco, el adolescente se valió de las cuentas hackeadas para solicitar donaciones a los usuarios de la red social, prometiendo que devolvería la donación multiplicada. Si bien la propuesta sonaba sospechosa, muchos cayeron en la estafa. De hecho, los ciberdelincuentes lograron recaudar 117 mil dólares en Bitcoins, antes de ser descubiertos.

Clark aplicó ingeniería social

Esto lo consiguió aplicando ingeniería social, es decir, convenciendo a un empleado que trabajaba en el departamento de tecnología de información de Twitter que les colaborara. Evidentemente lo logró, puesto que pudo acceder a datos, contraseñas y a otras herramientas como los DM de la plataforma.

Tras la estafa, Jack Dorsey, CEO de Twitter anunció que tomaba medidas para solventar el incidente y evitar que vuelva a suceder.

“Día difícil para nosotros en Twitter. Todos nos sentimos muy mal que esto sucedió. Estamos diagnosticando y compartiremos todo lo que podamos cuando tengamos una comprensión más completa de lo que sucedió exactamente…”, escribía Dorsey en julio del 2020.

Por lo pronto, Graham Ivan Clark cumplirá su condena en una prisión estatal de Estados Unidos pensada para adultos jóvenes. Aunado a ello, su abogado, David Weisbrod, ha indicado que ha devuelto el dinero producto de la estafa.

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