Un psicólogo investigador ha iniciado un programa dirigido a abordar el “control coercitivo”, el mecanismo que, según él, es el que media la pérdida del sentido de identidad y de agencia de las víctimas femeninas de violencia domésticas.

Y aunque las estadísticas muestran que, tanto mujeres como hombres pueden ser víctimas de violencia domésticas, los estudios sugieren que las mujeres son las más afectadas. Por esta razón, el programa del Dr. Dave Misso se centrará únicamente en los hombres perpetradores de las agresiones.

Las mujeres sufren más violencia doméstica que los hombres

Según el Instituto Australiano de Salud y Bienestar, uno de los principales factores de riesgo para la aparición de enfermedades, discapacidades e incluso muertes en las mujeres de 25 y 44 años es la violencia de parte de la pareja.

Las estadísticas plantean que una de cada seis mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual infligida por la pareja con la que cohabita desde los 15 años de edad; y aunque no menos importante, esta proporción contrasta drásticamente con uno de cada 16 hombres que también han sido víctimas de ello.

¿Pero cómo es que estas cifras se mantienen y siguen generando preocupación aún en nuestros tiempos? El estudio de las relaciones, y sobre todo, de las tácticas del perpetrador puede ayudar a dar respuesta a esta interrogante. Gracias a ello los investigadores han dado con el control coercitivo, identificado como un mecanismo potencial en la perpetración de la violencia doméstica.

Control coercitivo, el mecanismo principal usado por los perpetradores de violencia doméstica

Misso explica que la inconsistencia parece ser un punto clave y, por lo tanto, digno de atención. El comportamiento del perpetrador puede ser amoroso y solidario a veces, pero luego, sin previo aviso, se convierte en una persona intimidante, abusiva, con tendencia a hacer acusaciones; es este cambio lo que lleva a la mujer a preguntarse qué fue lo que pudo haber detonado ese comportamiento.

“La mujer intenta rectificar y apaciguar al agresor, lo que lleva a un refuerzo del abuso dinámico y continuo”, explica el investigador en un comunicado. Y es allí donde entra en juega lo que se conoce como “control coercitivo”, que a su parecer es “inherente” a todas las relaciones abusivas.

La mujer empieza a cuestionar su propia percepción de la realidad, a lo que siguen dudas sobre su intuición y sentido de lo que es razonable. “La amenaza de lo que podría ocurrir es suficiente para permitir que las tácticas de control coercitivo sean efectivas”, afirma Misso. Esto desemboca en la pérdida de confianza en sí misma, estrés, y síntomas somáticos como dolor, debilidad o dificultad para respirar, ansiedad y depresión, entre otros.

Un programa orientado a mejorar la sensibilidad de los hombres para con otros

Actualmente existen programas de intervención, pero los resultados derivados de ellos son inconsistentes. Algunos hombres mejoran su comportamiento mientras participan en el programa, pero no siempre será permanente; puede que algunas vuelvan a perpetrar violencia contra sus parejas.

Es por ello que ha iniciado un nuevo programa para abordar el problema de violencia doméstica desde el control coercitivo. Este proyecto considerará los hallazgos obtenidos a lo largo de más de 30 años de experiencia trabajando con perpetradores de violencia, sus víctimas y familia.

Su investigación de 2018 identificó algunos aspectos decisivos de la personalidad de los hombres que ejercen la violencia. Este programa, por primera vez, abordará el pensamiento de los hombres sobre sí mismos y su sensibilidad hacia las persona a su alrededor.

El objetivo es aplicar un nuevo enfoque para abordar este problema de larga trayectoria en las sociedades humanas. Puede que estimular la comprensión de las personas de sí mismos y de los demás sea eficaz en el tratamiento de una variedad de estados psicológicos que antes no respondían a las intervenciones.

“Si un hombre puede reflexionar sobre su propia experiencia y la de su pareja y ver la relación entre su estado mental y el nivel de violencia, puede ser la clave para desarrollar la capacidad de regular las emociones y el comportamiento, para que su pareja no corra el riesgo de dañar”.

El programa de Misso incluirá a las partes masculinas de parejas que no hayan participado en ninguna terapia anteriormente. La fecha de inicio será junio de 2021, será en modalidad presencial y durará 12 semanas más los períodos de seguimiento. Así que, en general, se pedirá a los pacientes una dedicación de aproximadamente seis meses.

Referencia:

Rethinking methods of intervention to help couples deal with violence against women. https://medicalxpress.com/news/2021-03-rethinking-methods-intervention-couples-violence.html

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