Dibujo de una silueta de una persona, en su interior una versiones caricaturescas del COVID-19 y del sistema inmunológico se pelean.
Crédito: Perry Tse

La pandemia del COVID-19 se sigue expandiendo por el mundo, ahora con una fuerza renovada debido a la aparición de nuevas cepas. Sin embargo, estas no son las únicas mutaciones del coronavirus que deberían preocuparnos, tal como lo demuestra un reciente estudio sobre su relación con nuestro sistema inmunológico.

La investigación que ha traído a colación este tema se publicó en la revista científica Cell y estuvo bajo la dirección de Jonathan Abraham. Dentro de este, estudió lo que la evolución del SARS-CoV-2 en pacientes inmunodeprimidos podía decirnos sobre las futuras mutaciones del virus.

Sobre el coronavirus y los pacientes inmunodeprimidos

Como sabemos, cuando el coronavirus ataca el organismo este primero se encuentra vulnerable porque no tiene los anticuerpos para defenderse. Esto cambia a medida que la enfermedad progresa y nuestro cuerpo aprende. En este punto, comienza a generar defensas capaces de neutralizar al SARS-CoV-2. Unas que, a su vez, permanecen en nuestro organismo por un tiempo, haciéndonos resistentes a la enfermedad.

Si el cuadro viral no se complica, este suele ser el camino que recorre el cuerpo de un paciente que va rumbo a su recuperación. Ahora, esta no es la realidad para todos, sobre todo cuando hablamos de individuos inmunodeprimidos que, por naturaleza, tienen un sistema inmunológico debilitado que nos les permite hacerle frente al coronavirus y que, además, favorece su mutación.

En este tipo de individuos, el SARS-CoV-2 se mantiene constantemente bajo la presión de una respuesta inmune. Sin embargo, como esta es débil, a pesar de que lo afecta, no termina de erradicarlo. De allí que el virus tenga entonces el espacio y el tiempo para mutar más rápido de lo que lo haría en un organismo con un sistema inmunológico activo.

Las nuevas mutaciones del coronavirus ya saben cómo evadir los ataques del sistema inmunológico

Para demostrar entonces la resistencia de esta mutación del coronavirus, la pusieron ante no solo los anticuerpos de los sistemas inmunológicos que habían superado al COVID-19, sino también ante otras creaciones de anticuerpos monoclonales diseñados específicamente para atacar el virus. En todos los casos, el SARS-CoV-2 mutante logró evadir los ataques del sistema inmune.

Esto solo varió un poco cuando se trabajó con un tipo de “superanticuerpo” creado por los investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard a partir de los anticuerpos más recientes generados naturalmente por el organismo ante el ataque del COVID-19. De las ocho variantes de la mutación que se evaluaron, dos de las que pertenecían a los grupos más nuevos lograron evitar de igual forma a los anticuerpos, mientras que las otras sí sucumbieron ante su ataque.

“Esta observación subraya dos puntos: que el virus es lo suficientemente inteligente como para evolucionar eventualmente incluso en torno a nuestras terapias de anticuerpos más potentes, pero que también podemos salir adelante ‘cocinando’ nuevos anticuerpos potentes ahora, antes de que surjan nuevas variantes”, señaló Abraham.

¿Estas mutaciones del coronavirus son incluso más avanzadas que las tres nuevas cepas?

Un primer caso de estas mutaciones del coronavirus derivadas de un sistema inmunológico deprimido se reportó en New England Journal of Medicine en diciembre del 2020. Basándose en los contenidos de dicho informe, los autores del nuevo estudio se dedicaron a observar las propiedades de la mutación del SARS-CoV-2 originada en un sistema inmunodeprimido.

Al final, observaron que muchas de las características actuales de las cepas británicas, brasileñas y sudafricanas estuvieron primero en esta mutación. Asimismo, los investigadores también notaron que otras variaciones en la estructura del SARS-CoV-2 aún eran solo propias de la variante del sistema inmunodeprimido y que no se habían manifestado en las otras tres cepas.

Con una investigación más detallada, se determinó que varias de estas características extra ya han aparecido antes diseminadas en otras mutaciones del COVID-19. Sin embargo, en ninguna otra se han manifestado juntas.

Para estar preparados…

Ante esta nueva realidad, los investigadores comentan que sus resultados pueden ayudarnos a ver en un corto tiempo qué caminos podrían tomar las mutaciones de las cepas de coronavirus. Por este motivo, recomiendan que se tomen medidas desde ahora para estar preparados para posibles escenarios futuros.

Como primera recomendación aclaran que la detección de contagios debería ir de la mano con una vigilancia genómica constante que permita notar las mutaciones emergentes. Sumado a esto, hablan de la creación de terapias que no vayan a las partes más mutables del virus (como su proteína espiga) sino que se decanten por sus áreas más estables. Esto de forma que se pueda garantizar el mantenimiento de la efectividad del tratamiento en el tiempo.

Finalmente, a largo plazo consideran que también deberían desarrollarse otras soluciones que no dependan solo de la acción de los anticuerpos. De esta forma, incluso si se generan nuevas mutaciones del coronavirus, el sistema inmunológico contará con más de un truco para poder hacerles frente.

Referencia:

SARS-CoV-2 evolution in an immunocompromised host reveals shared neutralization escape mechanisms: DOI:10.1016/j.cell.2021.03.027

Lea también:

Vacunas podrían no ser tan efectivas ante las mutaciones del COVID-19