Pelotas amarillas con caras sonrientes.
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A pesar de que los humanos somos criaturas visuales, el olfato también llega a ser uno de nuestros sentidos más preciados. Esto debido a que tiene un vínculo único con el sistema límbico de nuestro cerebro –dedicado particularmente al reconocimiento e identificación de otros–. Por lo que, como consecuencia, tiene un papel vital en nuestras interacciones sociales. Uno que, ahora, la ciencia espera aprovechar al utilizar el olor de la felicidad como parte de nuevos tratamientos.

A través de una publicación de la Horizon: The EU Research & Innovation Magazine se ha dado a conocer un reciente proyecto que tiene como meta comprender cómo los aromas de la felicidad y el miedo cambian la forma en la que nos relacionamos con los demás.

La investigación tuvo su inicio en enero del 2019 y finalizará el 31 de diciembre del 2021. Hasta entonces, los investigadores de la Universidad de Pisa (UP), Italia, seguirán realizando experimentos que permitan identificar los componentes químicos que actúan en cada uno de estos olores y de qué forma ellos pueden influenciar nuestro comportamiento.

El aroma de nuestras emociones: la felicidad tiene un olor y este afecta nuestras interacciones sociales

Vía Pixabay.

Tal como sabemos, nuestro organismo constantemente está desarrollando procesos químicos que no solo regulan variados procesos vitales en el cuerpo, sino la manifestación hormonal de nuestras emociones. Ahora, se ha determinado que dichas composiciones crean un coctel de aromas que, a pesar de ser inodoros, sí terminan por ser detectados por nuestro organismo.

Como consecuencia, aunque es de forma inconsciente, terminamos reaccionando y adaptando nuestra conducta a los químicos que percibimos en la otra persona.

“Es como un contagio emocional. Si siento miedo, las personas a mi alrededor olerán mi olor corporal y pueden empezar a sentir miedo ellos mismos, inconscientemente”, explicó el profesor Enzo Pasquale Scilingo, del Departamento de Ingeniería de la Información de la UP.

De allí que surja la idea de que, así como el aroma del miedo puede influenciar el estado emocional de otros, el olor a felicidad también podría ser una influencia positiva.

El aroma de la felicidad podría ayudar a tratar fobias y estados depresivos

Tomando el postulado anterior como punto de partida, los investigadores del proyecto consideran que podría ser posible identificar un olor capaz de promover la felicidad en otros. Claramente, esto no podría usarse por sí solo como una “cura” para estados mentales depresivos o para cuadros de fobias.

Sin embargo, sí podría fácilmente convertirse en un aliado para los tratamientos ya utilizados. De este modo, se podría potenciar sus efectos al promover la generación de sensaciones y emociones positivas a través del olor.

“No quiero decir que tener este aerosol curará a la gente, pero creo que es una contribución muy hermosa”, dijo Scilingo.

Un proyecto en desarrollo

Globos amarillos con caras felices sobre fondo rosado.
Crédito: Sonja Horsman/The Observer.

En estos momentos, el proyecto de investigación que lleva por nombre POTION, y es parte del programa de investigación de la Unión Europea CORDIS, se encuentra justamente tratando de identificar la composición química del olor de la felicidad y del miedo.

Según sus postulados, si es posible delimitarla, después se podría trabajar para sintetizarla. Un proceso que, a la larga, permitiría crear los compuestos necesarios para que puedan ser utilizados como complementos de terapias, tal como mencionamos antes.

Referencia:

Promoting social interaction through emotional body odours: https://cordis.europa.eu/project/id/824153

Bottling the smell of happiness to help treat depression (2021): https://horizon-magazine.eu/article/bottling-smell-happiness-help-treat-depression.html

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