Niña sentada sobre un gran libro volando entre las nubes mirando emocionada a través de un telescopio, representando el viaje que hace nuestra mente cuando nos sumergimos en la ficción.
Vía FreeJPG.

La ficción ha sido siempre la forma predilecta para entretener a nuestro cerebro y permitirle conocer personajes y mundos que simplemente no serían posibles en la realidad. Debido a esto, muchos desarrollamos un gran gusto por ella y por la forma en la que permite que nuestra mente “viaje”.

Ahora, contrario a lo que podríamos creer, esta sensación no se trata solo de una sensación subjetiva. De hecho, existe un motivo biológico que nos hace percibir algunas de historias de ficción como si las viviéramos en carne propia.

Para explicar dicho mecanismo neuronal, se publicó una investigación en la edición virtual de la revista científica Social Cognitive and Affective Neuroscience. Detrás de ella, estuvieron los autores Timothy W. Broom, Robert S. Chavez y Dylan D. Wagner.

‘Game of Thrones’ ayudó a los investigadores a ver dentro de nuestro cerebro

Para hacer su investigación posible, los científicos tomaron como punto de partida la conocida serie Game of Thrones (GoT) o Juego de Tronos. Esto debido al gran fenómeno cultural que representó al generar una base de fans leales que siguieron cada una de sus ocho temporadas a la espera de saber qué ocurriría con sus personajes preferidos.

Gracias a este nivel de compromiso con la serie, fue relativamente fácil contactar a 19 autodenominados fanáticos que tuvieran un gran nivel de conexión con la producción audiovisual. Luego de esto, cada uno de ellos participó en una serie de experimentos y encuestas que permitieron determinar cómo el cerebro de cada voluntario se relacionaba con la obra de ficción.

Cuando nos identificamos con una historia de ficción, nuestro cerebro comienza a pensar como nuestro personaje favorito

Libro de ficción abierto en medio de una cama con luces brillantes en el medio de su páginas iluminando las letras y el papel en medio de la mediana penumbra.
Crédito: Nong Vang/Unsplash.

El primer descubrimiento de los investigadores se dio a través de una serie de cuestionarios y entrevistas que respondieron los voluntarios. En primer lugar, cada individuo debía hablar sobre sí mismo, sobre algún amigo o sobre uno de los nueve personajes más icónicos de GoT (Bronn, Catelyn Stark, Cersei Lannister, Davos Seaworth, Jaime Lannister, Jon Snow, Petyr Baelish, Sandor Clegane e Ygritte).

Luego de esto, debieron responder un cuestionario comentando qué tan cercanos se sentían a la serie. Asimismo, se especificó también el nivel de afinidad con cada personaje y su forma de pensar.

De allí se pudo ver que, a mayor fuera la afinidad con el personaje, más fácil sería que se acordara también con su punto de vista. Un detalle que llevaba al cerebro a vivir o sentir de forma más cercana los eventos y emociones de ese personaje de ficción en particular.

Para nuestro cerebro, pensar en nuestro personaje favorito era igual a pensar en nosotros mismos

En segundo lugar, el otro gran descubrimiento se logró mirando directamente la actividad del cerebro y cómo este reaccionaba a los personajes de ficción. Para esto, se aprovechó la información recolectada en la actividad anterior y se escribieron varias tarjetas.

Cada una de ellas tenía el nombre de la persona, de un personaje de GoT o de un amigo. Justo bajo este, había también una característica particular que describía su personalidad. La labor de los voluntarios era leer las cartas y responder sí o no para determinar si la característica coincidía con el nombre.

En paralelo, los investigadores realizaron escaneos en una máquina de resonancia magnética funcional. Gracias a ella, se pudo medir la actividad cerebral y cómo esta fluctuó durante la prueba.

De este modo, fue fácil notar que aquellos individuos que indicaron identificarse más con un personaje de ficción particular tuvieron altos niveles de actividad en una zona del cerebro conocida como corteza prefrontal medial ventral (vMPFC, por sus siglas en inglés). En general, esta solo se activa en altos niveles cuando pensamos en nosotros mismos.

Pero, en los casos de los fanáticos, cuando la cantidad de actividad en el vMPFC fue similar tanto cuando estos vieron su nombre como cuando observaron el de su personaje favorito. Igualmente, con los otros personajes el nivel de activación del vMPFC también fue mayor que con los nombres de amigos, por ejemplo.

Referencia:

Becoming the King in the North: identification with fictional characters is associated with greater self–other neural overlap: https://doi.org/10.1093/scan/nsab021

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