Recientemente, el gobierno alemán ha iniciado un proceso de investigación penal contra un inventor nativo que no solo desarrolló su propia vacuna ilegal contra el COVID-19, sino que la probó en voluntarios sin que esta pasara primero por los debidos controles y pruebas.

Winfried Stöcker, el médico detrás del desarrollo de esta vacuna, sorprendió recientemente al mundo no solo anunciado su creación, sino alardeando sobre sus “prometedores resultados”.

Este inventor alemán creó y probó una vacuna ilegal contra el COVID-19

Según reporta el medio alemán Der Spiegel, el inventor detrás de la vacuna ilegal contra el COVID-19 es un médico y empresario de la ciudad Lübeck, al norte de Alemania. A través de su mismo portal, Stöcker comenzó a publicitar su trabajó desde marzo de 2021.

Con sus primeros anuncios llegó también la mención de que había usado su vacuna recién probada para inyectar a más de 100 voluntarios. Entre ellos, estuvieron sus trabajadores, su familia e, incluso, él mismo.

El inventor reportó que la vacuna dio un 97% de efectividad en las pruebas serológicas y que, además, no se habían reportado efectos secundarios. Para finalizar, el médico también aseguró que su vacuna estaba realizada con un “antígeno recombinante que se puede producir de forma fácil y económica en un tubo de ensayo”.

Esto último con la finalidad de establecer a su candidata como una opción superior a otras vacunas que ya se encuentran activas en el mundo. Sin embargo, ni siquiera acá es la única. Otras opciones que sí han respetado los protocolos de seguridad –como NVX-CoV2373 de Novavax–, trabajan también con sus propios sistemas de antígenos.

Si todo salió bien, ¿por qué hay tanto rechazo?

Debido a que la aprobación y pruebas de vacunas se manejan con un protocolo no simplemente por costumbre, sino por seguridad. Cuando una vacuna va a salir a la luz, esta debe primero pasar por una larga serie de pruebas.

En primer lugar, se deben realizar pruebas de laboratorio en las que se ponga en práctica la funcionalidad de la vacuna candidata. Luego de esto, si los resultados son prometedores, se pasa a las fases de los ensayos clínicos en los que se prueba la vacuna en muestras cada vez más grandes de voluntarios.

Varios frascos con la vacuna contra el COVID-19 frente a una bandera de Alemania.
Crédito: Marco Verch/Flickr.

En caso de que se supere la fase 3 con un porcentaje de efectividad decente y pocos efectos secundarios, entonces será necesario pasar los datos la autoridad reguladora responsable del país para que esta, finalmente apruebe el uso de la vacuna.

Sobra decir que el inventor alemán no hizo nada de esto, nunca publicó los datos de sus pruebas de laboratorio en revistas científicas reconocidas, ni realizó ensayos clínicos estructurados. Además, inyectó con una vacuna ilegal a voluntarios sin tener un control completo de todas las variables y posibles efectos secundarios.

En otras palabras, a pesar de que, afortunadamente, al final no hubo accidentes graves, Stöcker violó todos los protocolos existentes para la creación de vacunas. Con lo que, además, puso en peligro a todos y cada uno de sus voluntarios, incluyendo a su familia y a sí mismo.

Y… ¿la vacuna ilegal contra el COVID-19 al menos funciona?

Como si fuera poco, a pesar de lo afirmado por el inventor, su vacuna ilegal contra el COVID-19 aún no ha probado su eficacia. Este 97% de efectividad mencionado inicialmente solo se registró en los pocos participantes de su experimento fuera de norma y no tomó en cuenta más que las pruebas serológicas.

En general, estas miden la generación de anticuerpos en el organismo, pero dejan de lado otras partes de la respuesta inmune. Específicamente, acá hablamos de la acción de las células B, T y T asesinas, que también han mostrado ser vitales a la hora de crear inmunidad contra el SARS-CoV-2 y combatir el virus.

Asimismo, no se controlaron los porcentajes de contagios posteriores a la vacunación, por lo que no se sabe realmente qué tanto efecto tiene la respuesta inmune lograda ante el ataque del virus.

Con todo esto vemos, en pocas palabras, cómo Stöcker no solo saltó todas las regulaciones de seguridad para proteger a los pacientes, sino que ha reclamado un éxito que realmente no ha conseguido. Todo mientras otras vacunas que sí han seguido los protocolos, como Pfizer-BioNTech o AstraZeneca ya se encuentran circulando en el mundo y protegiendo de verdad a las personas contra el virus pandémico.

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