Gracias a la ciencia, sabemos bien que los padres obesos pueden afectar áreas de la salud de su descendencia. Por esta misma, también tenemos claro que el ejercicio antes del embarazo ayuda a tener partos más seguros y niños más sanos. Pero, no se sabe aún cuál de estos dos elementos podría tener la mayor influencia a largo plazo en la vida del niño.

Para poder responder a esta duda, los investigadores Rhianna C. Laker, Ali Altıntaş, Travis S. Lillard, Mei Zhang, Jessica J. Connelly, Olivia L. Sabik, Suna Onengut, Stephen S. Rich, Charles R. Farber, Romain Barrès y Zhen Yan formaron un equipo interdisciplinario.

Entre todos, trabajaron con un modelo experimental en ratones que les permitió medir si sería la actividad física o la obesidad la característica que marcaría con más fuerza la salud de los hijos. Finalmente, los resultados del experimento se presentaron en la revista científica Journal of Applied Physiology.

El ejercicio durante el embarazo mejora la salud de los hijos a largo plazo

El primer resultado de la investigación comprobó que el ejercicio durante el embarazo no solo era beneficioso de forma inmediata. En ocasiones anteriores, se había investigado cómo este podía promover alumbramientos más seguros y evitar los partos prematuros.

Mujeres embarazadas haciendo ejercicio.
Vía Wikimedia Commons.

Asimismo, se había comprobado ya que este en general también promovía la llegada a este mundo de bebés más sanos. Ahora, se sabe que esta descendencia después también crece para convertirse en adultos más saludables.

De hecho, el entrenar durante el embarazo, según parece, puede proteger a los hijos de variadas enfermedades metabólicas como la diabetes. Unas que, suelen ser una herencia común si se tienen padres obesos.

El ejercicio durante el embarazo contrarresta los efectos de la obesidad hereditaria

Este último detalle llevó a los investigadores al que sería el hallazgo más significativo de su estudio: el ejercicio durante el embarazo puede contrarrestar la herencia perjudicial que puede transferirse a los hijos desde padres obesos.

Específicamente, su estudio mostró que el ejercicio durante el embarazo –y solo durante este periodo– ya es suficiente para evitar que los hijos hereden genes perjudiciales que los hagan más propensos a la obesidad o a otros trastornos metabólicos.

Con anterioridad, se había visto el efecto beneficioso del ejercicio previo, pero ahora se ha confirmado que incluso la actividad física únicamente durante el embarazo puede ser positiva para el bebé. Esto incluso cuando ambos padres sufren de obesidad.

Una nueva forma de cuidar del embarazo

Claramente, este postulado aún no se ha probado en humanos, por lo que aún no es posible diseñar tratamientos basados en él. Sin embargo, ya propone una posibilidad interesante. Con ella, el ejercicio podría añadirse como un nuevo elemento típico del cuidado prenatal, de forma que las madres puedan asegurarse de que sus hijos vengan al mundo con la mejor condición de salud posible.

“El mensaje para llevar a casa es que no es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio si una madre se encuentra embarazada. El ejercicio regular no solo beneficiará el embarazo y el parto, sino también la salud del bebé a largo plazo”, añadió Yan.

Referencia:

Exercise during pregnancy mitigates negative effects of parental obesity on metabolic function in adult mouse offspring: https://doi.org/10.1152/japplphysiol.00641.2020

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