Nuestros ciclos biológicos están estrechamente ligados con el ambiente y sus procesos naturales. De allí que, cuando el hombre intenta controlarlos, los resultados nunca sean los esperados. Tal fue el intento al crear el sistema que divide el año en horario de verano y horario de invierno… pero ahora lo quieren cancelar ¿por qué?

¿Qué pasa exactamente con el horario de verano?

Básicamente, las naciones que se ajustan al horario de verano deben adelantar sus relojes una hora más cuando la estación está por comenzar. Cada año la fecha exacta varía y no es exactamente la misma para cada país. Por ejemplo, en Estados Unidos el cambio debió realizarse, ayer 14 de marzo, pero para Europa aún es necesario esperar hasta el 28.

El detalle en el que todos estos cambios coinciden es el momento de la noche en el que se hace el cambio para el horario de verano. Por lo menos, según la Ley de la Hora Uniforme de Estados Unidos, esta modificación se debe hacer en la “antemeridiana de las 2” –es decir, a las 2 am–.

Dos relojes, uno mueves sus manecillas de las dos a las tres en el horario de verano, el otro la mueve de las tres a las dos, en el horario de invierno.
Vía es.dreamstime.com

A pesar de esta estructura, no todo el mundo se adapta al cambio. Por ejemplo, áreas estadounidenses como Hawái y Arizona no hacen el cambio. Asimismo, otros territorios como Puerto Rico, Samoa Americana, Guam y las Islas Vírgenes de Estados Unidos tampoco utilizan el horario de verano, mientras que el resto del país sí.

Por su parte, en el mundo al menos otros 70 países participan de esta costumbre –de los más de 100 que hay–. Algunos como China y Japón nunca han participado de esto.

Más allá de solo dormir bien… por esto quieren cancelar el horario de verano

Ahora, aunque esta costumbre se ha mantenido desde finales del siglo XIX, ahora la meta del mundo parece estar en cancelar el horario de verano. En general, se sabe que este suele complicar un poco a las personas el ajustar sus horarios de sueño, pero esto por sí solo no es el motivo por el que ahora el mundo no parece estar tan de acuerdo con el uso de este sistema.

En el 2020, instituciones como la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño emitieron un comunicado en Journal of Clinical Sleep Medicine solicitando que se aboliera el horario de verano. Todo debido a que consideraban que este presentaba una amenaza tanto para la seguridad de los individuos como para su salud.

Tanto la Unión Europea como otros estados de EE.UU. como California, Florida y Ohio han sumado su apoyo también a este movimiento.

Un riesgo de seguridad y de salud

Dos relojes, uno da las tres, el otro las dos.
Vía PxHere.

Investigaciones como las realizadas sobre el efecto del horario de verano en el 2020 revelaron que los accidentes de auto fatales aumentaban un 6% luego del cambio. Asimismo, otros estudios como los publicados en The New England Journal of Medicine han mostrado que los casos de problemas cardiovasculares aumentan luego de la modificación horaria.

Como si ello fuera poco, otros estudios como los realizados por el profesor y doctor Till Roenneberg muestran cómo el cambio de horario puede afectar a todo nuestro organismo. Ya que los cambios bruscos en nuestros patrones de sueño nos drenan energía, disminuyen nuestras capacidades cognitivas y debilitan a nuestro organismo.

Para ser más claros, podemos citar lo dicho a National Geographic por la médica del Departamento de Medicina del Sueño del Sistema de Salud de Mayo Clinic, Rachel Ziegler:

“No solo nos privamos del sueño, sino que tratamos de forzar a nuestro cerebro a un horario de sueño un poco más antinatural. Si se pregunta a cualquier especialista del sueño, creo que la mayoría de nosotros estaría a favor de un horario permanente”.

En conclusión, las razones para cancelar el horario de verano son…

Básicamente, el horario de verano, en estos momentos, muestra pocos puntos a favor para defenderse contra quienes lo desean cancelar. Se sabe que inicialmente se lo tomó como una forma de aprovechar la luz natural y disminuir el consumo energético. Sin embargo, no se ha podido comprobar que este beneficio realmente se dé.

Asimismo, otras investigaciones sí han mostrado de forma consistente que, mientras los beneficios energéticos son inestables, los perjuicios de salud y seguridad sí son constantes. Por un lado, la falta de energía y pérdida de la capacidad de enfocarnos en lo que hacemos puede terminar desencadenando accidentes.

Por otro, los cambios en nuestros ritmos circadianos no solo perjudican nuestros niveles de energía, sino la fortaleza de nuestro sistema inmunológico, nuestras capacidades cognitivas y nuestro bienestar general. De allí que seamos más propensos a contraer enfermedades o a desarrollar patologías como problemas cardiovasculares.

En otras palabras, mientras más investigaciones se hacen, más obvio parece que la opción más adecuada el cancelar el horario de verano y dejar una misma configuración todo el año. De esta forma, será posible cuidar de una mejor forma de la salud de los ciudadanos.

Referencia:

Daylight saving time: an American Academy of Sleep Medicine position statement (2020): https://doi.org/10.5664/jcsm.8780

A Chronobiological Evaluation of the Acute Effects of Daylight Saving Time on Traffic Accident Risk (2020): https://doi.org/10.1016/j.cub.2019.12.045

Does Daylight Saving Time Save Energy? Evidence from a Natural Experiment in Indiana (2008): DOI 10.3386/w14429

Shifts to and from Daylight Saving Time and Incidence of Myocardial Infarction (2008): DOI: 10.1056/NEJMc0807104

Human Chronobiology – Roenneberg Lab: https://www.imp.med.uni-muenchen.de/research/human_chronobiology-roenneberg/index.html

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