Una de las primeras científicas de la historia de las cuales tenemos referencia es Hipatia de Alejandría. Esta mujer fue una filósofa y maestra neoplatónica que destacaba en las áreas de matemáticas y astronomía, y a pesar de ser una de las figuras griegas más importantes, la verdad es que casi todo sobre ella es un misterio.

No conocemos la fecha exacta de su nacimiento, y tampoco se tiene certeza de la fecha exacta de su muerte, aunque se presume que nació en el año 355 y fue asesinada en marzo del año 415. Su padre fue el matemático y astrónomo Teón, quien era profesor en la Biblioteca de Alejandría y, además, estudiaba y reescribía los volúmenes más importantes.

En su revisión sobre la obra ‘Los Elementos’ de Euclides, habló sobre Hipatia como su hija y su discípula asociada, por lo que podríamos concluir que trabajaban juntos. De hecho, Hipatia hizo los comentarios de la obra de ‘Aritmética’ de Diofanto, los cuales ayudaron a que sus fundamentos se dieran a conocer.

Teón también analizó los trece libros de ‘Comentarios del Almagesto’ de Ptolomeo, quien se encargó de explicar todos los movimientos celestes en la astronomía antigua. Para esto trabajó en conjunto con su hija, aunque no se ha determinado si esta solo hizo la revisión o también elaboró los comentarios junto a su padre.

Hipatia de Alejandría según el pintor Charles William Mitchell (1885)
Hipatia de Alejandría según el pintor Charles William Mitchell (1885)

El resto de la vida de Hipatia lo conocemos gracias a los comentarios de su padre y a los que dejaron sus propios discípulos. Uno de ellos, Sinesio de Cirene, es la principal fuente de información sobre la vida de la filósofa, y es gracias a él que conocemos que esta científica confeccionó un planisferio celeste y un hidroscopio para pesar los líquidos.

Luego del fallecimiento de Teón, Hipatia continuó sus investigaciones científicas y su arduo trabajo sin ayuda de colaboradores. Según el testimonio de los cronistas Filostorgio, Hesiquio y Damascio, la filósofa y matemática superaba a su progenitor en talento y logros científicos.

Hipatia fue ​miembro y cabeza de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V. Las ideas de esta Escuela se basaba en los fundamentos de Pitágoras y en la contemplación del ‘cosmos’, término impuesto por estos pensadores que definían al universo ordenado por unas leyes cognoscibles. Se basaban en el pensamiento más que en la observación, y creían que los números eran la base de la armonía del mundo.

Esta comunidad no establecía jerarquías y admitían bajo las mismas condiciones a hombres y mujeres, pues creían firmemente que todas las personas tenían la misma alma. Por lo tanto, también había diversidad cultural, religiosa y étnica, lo cual atraía a otros pensadores de diversas partes del mundo para discutir ideas y postulados. Durante la vida de Hipatia, la escuela de Alejandría funcionó basándose en estos ideales.

El fin del sueño alejandrino

Se desconoce mucho sobre la vida personal de Hipatia, pero de lo poco que podemos concluir es que se mantenía al margen de las discusiones entre paganos y cristianos, las cuales eran bastante comunes en la época. Sin embargo, sí influía en las decisiones políticas y en la aristocracia griega, por lo que compartía con pensadores de distintas religiones.

Los problemas comenzaron a presentarse luego de que ocurriera un cambio político importante: en octubre del año 412, Cirilo fue elegido como obispo de Alejandría. Sus ideales distaban mucho de la apertura religiosa que defendía la Escuela, y de hecho muchos cristianos se oponían a su nombramiento.

En vista de esto, la violencia tomó a la región. Ocurrieron muchos asesinatos entre personas de distintas religiones y el caos reinó en Alejandría.

Cirilo entonces empezó una campaña de difamación contra Hipatia, pues envidiaba su influencia entre los altos cargos políticos y aristocráticos. Aseguró a sus seguidores que ella era una bruja que causaba discordia entre Orestes y los cristianos con su magia negra.

lustración del libro del siglo XIX "Vidas de científicos ilustres" sobre la muerte de Hipatia de Alejandría
lustración del libro del siglo XIX “Vidas de científicos ilustres” sobre la muerte de Hipatia de Alejandría

Así, en el año 415, mientras ocurría la cuaresma, una turba de fanáticos religiosos de Cirilo liderada por un hombre llamado Pedro se abalanzó sobre la filósofa mientras regresaba a su casa en carruaje. La golpearon brutalmente y la arrastraron por la ciudad hasta llegar al Cesáreo, la catedral de Alejandría. Ahí, la desnudaron frente a la multitud, la golpearon con piedras y tejas hasta que la descuartizaron. Luego de esto, sus restos fueron paseados nuevamente por toda la ciudad hasta que llegaron al Cinareo, en donde fueron quemados.

A pesar de que este es el relato más aceptado, aún hay varias disputas entre los historiadores acerca de este suceso. El más cercano a los hechos fue Sócrates Escolástico, quien culpa a Cirilo del asesinato de Hipatia. Sin embargo, hay otros autores que culpan a otros grupos religiosos, como Filostorgio con los homousianos, y Juan de Éfeso, quien asegura que los asesinos era una horda de bárbaros que fueron reprendidos posteriormente por Cirilo. Otros, a diferencia de los anteriores, defienden que el brutal asesinato era justificado a las provocaciones de Hipatia, quien era “una bruja peligrosa”, tal como lo expresó el obispo copto del siglo VIII, Juan de Nikiû.

En un artículo de Mujeres con Ciencia, incluyen dos citas que describen el hecho, una de Sócrates Escolástico y la otra de Juan de Nikiû, con el objetivo de comparar las dos posturas que se mantienen sobre el evento:

“Cayó víctima de las intrigas políticas que en aquella época prevalecían. Como tenia frecuentes entrevistas con Orestes (el Prefecto de Alejandría), fue proclamado calumniosamente entre el populacho cristiano que fue ella quien impidió que Orestes se reconciliara con el obispo (Cirilo). Algunos de ellos, formando parte de una fiera y fanática turba, cuyo líder era un tal Pedro (Pedro el Lector), la aprehendieron de camino a su casa, y arrastrándola desde su carro, la llevaron a una iglesia llamada Cesareo, donde la desnudaron completamente, y la asesinaron con tejas (la palabra griega original, ostrakoi no deja claro si se trató de tejas o de ostras). Después de desmembrar su cuerpo, llevaron sus restos a un lugar llamado Cinaron, y allí los quemaron. Este asunto dejó caer el mayor de los oprobios, no sólo sobre Cirilo, sino sobre toda la iglesia de Alejandría. Y seguramente nada puede haber más lejos del espíritu cristiano que permitir masacres, luchas y hechos de este tipo. Esto sucedió en el mes de Marzo durante la Cuaresma, en el cuarto año del episcopado de Cirilo, bajo el décimo consulado de Honorio y el sexto de Teodosio”

Sócrates Escolástico (s. V dC). Historia Ecclesiatica. Libro VI, capítulo 15

“… Una multitud de creyentes en Dios se levantaron guiados por Pedro el Magistrado, y procedieron a buscar a la mujer pagana que había engañado a la gente de la ciudad y al prefecto (Orestes) con sus encantamientos. Y cuando descubrieron el lugar donde se encontraba, la fueron a buscar y la hallaron cómodamente sentada; habiéndola hecho descender, la arrastraron por todo el camino hasta la iglesia mayor, llamada Cesareo. Esto sucedió en los días de Cuaresma. Le arrancaron la ropa y la arrastraron por las calles de la ciudad hasta que le provocaron la muerte. La llevaron a un lugar llamado Cinaron y quemaron su cuerpo. Todo el mundo rodeó al patriarca Cirilo y le aclamaron como “el nuevo Teófilo”, ya que él había acabado con los últimos restos de idolatría de la ciudad..”

Juan, Obispo de Nikiu. Crónica 84.87-103

Definitivamente la falta de información sobre la vida privada de Hipatia no ayuda a esclarecer los hechos, pero lo que definitivamente no pasa por alto es que su asesinato marcó un antes y un después entre el razonamiento clásico y el terrible oscurantismo medieval que azotó al mundo.

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