Mano abriendo una puerta para entrar a una habitación.
Vía Pixnio.

Nuestra mente es está llena de curiosidades tan particulares como enrevesadas. Por este motivo, a pesar de nuestros esfuerzos, aún estamos lejos de conocerla por completo. De allí que nos topemos todavía con fenómenos como el “efecto puerta” que juegan con nuestra memoria y nos hacen olvidar lo que estábamos haciendo.

Si alguna vez estabas caminando apresurado por tu casa o la oficina solo para abrir la puerta a un nuevo espacio y olvidar por completo por qué fuiste allí en primer lugar… ¡felicidades! También has sufrido el llamado efecto puerta.

En general, todos lo hemos experimentado alguna vez y puede llegar a ser muy desconcertante mientras nuestra mente trata de retroceder para recuperar nuestro tren de pensamiento. A veces vuelve, a veces no.

Para intentar entenderlo mejor, se han realizado infinidad de investigaciones. Sin embargo, la más reciente realizada por Jessica McFadyen, Christopher Nolan, Ellen Pinocy, David Buteri y Oliver Baumann –y publicada en BMC Psychology– se ha mostrado como la más llamativa.

Efecto puerta: ¿nos pasa a todos?

En investigaciones pasadas, equipos como el conformado por los científicos Gabriel A. Radvansky, Sabine A. Krawietz y Andrea K. Tamplin concluyeron que el efecto puerta podía afectar la memoria de grandes grupos de individuos. Esto sin importar si en general se considerara que las personas eran típicamente distraídas o no.

Dicho estudio, que se publicó en Quarterly Journal of Experimental Psychology, resaltó que el efecto puerta se repetía con frecuencia en las personas. Motivo por el cual concluyó que realmente cruzas umbrales de una habitación a otra podía desencadenar una falla momentánea de la memoria.

El efecto puerta solo afecta nuestra memoria cuando hay ciertos detonantes

Hombre miniaturizado de pie frente a una puerta abierta que da a otra puerta y así hacia el infinito, haciendo referencia al efecto que estos umbrales pueden tener sobre la memoria.
Vía Shutterstock.

Contrario a lo presentado por Tamplin y sus colegas, lo investigado por Baumann y su equipo no mostró una incidencia tan alta del “efecto puerta” cuando los voluntarios de su estudio pasaban de una habitación a otra y debían recordar una tarea cualquiera que realizar en ella.

Debido a esto, los investigadores consideraron que el cruzar un umbral no podía ser todo para activar el efecto puerta. Sobre todo cuando, en ejercicios realizados en circunstancias menos controladas (y más similares a la vida cotidiana) otros estudios si vieron una manifestación notoria del fenómeno.

Con esto en mente, reformularon la el experimento y lograron identificar el elemento que realmente desencadena el efecto puerta en nuestra memoria: una mente ocupada.

Una mente ocupada olvida más fácil

Para la siguiente parte del experimento, durante la primera mitad del viaje (en la primera habitación) los individuos debían caminar contando en reversa. A todos se les había dado una tarea sencilla antes de que empezaran a caminar, pero no debían empezarla sino hasta llegar a la siguiente habitación.

Fue acá donde verdaderamente la situación se complicó para los voluntarios. Con su memoria de trabajo, o temporal, ocupada contando hacia atrás, les fue mucho más difícil recordar qué debían hacer cuando llegaban a la segunda habitación, lo que los convirtió en víctimas también del efecto puerta.

¿Necesariamente debemos cruzar una puerta para ser víctimas del efecto?

No. Curiosamente, aunque el fenómeno se conoce como “efecto puerta” no es necesariamente una entrada o umbral lo que confunde a nuestra memoria. Por este motivo, tal vez su nombre alternativo “efecto de actualización de ubicación” pueda ser más representativo.

Ya sea que estemos abriendo la puerta de la nevera, cambiando de pestaña en el ordenador o buscando algo en nuestro bolso, si la mente está lo suficientemente distraída, el contraste de acciones nos hará quedarnos un momento en blanco –hayamos o no cruzado alguna puerta–.

Referencias:

Doorways do not always cause forgetting: a multimodal investigation: https://doi.org/10.1186/s40359-021-00536-3

Walking through Doorways Causes Forgetting: Further Explorations: https://doi.org/10.1080%2F17470218.2011.571267

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