Como sabemos, la mente lleva a cabo variadas y complejas actividades para ayudarnos a realizar todas nuestras actividades diarias. En estos momentos, ya conocemos en detalle, los sistemas neuronales que nos ayudan a tomar mejores decisiones, pero no tenemos tan claro qué rol juegan los sentimientos en dicho proceso.

Ahora, una investigación llevada a cabo por los científicos Yana Fandakova, Elliott G Johnson y Simona Ghetti ha llegado para cambiar esto. Su perspectiva, publicada en eLife, no solo investiga en el rol de las emociones dentro del proceso de toma de decisiones. De hecho, también resalta lo vitales que son estas cuando el cerebro está deliberando.

El experimento: memoria subjetiva vs. memoria objetiva

Para poder comprobar estas afirmaciones, los científicos del Centro para la Mente y el Cerebro de la Universidad de California, Davis,  llevaron a cabo un experimento. Dentro de este, básicamente determinaron cómo se manifestaba la memoria objetiva y la subjetiva en los participantes.

Esta primera suele ser más detallada y específica, pero solemos tener poca conexión emocional con ella, por lo que no sentimos un recuerdo “vívido”. Del otro lado de la moneda, está la memoria subjetiva que, puede estar llena de imprecisiones, pero que evoca una respuesta emocional lo suficientemente fuerte como para que creamos en su validez de todos modos.

La investigación analizó qué tan detalladamente o vívidamente se recordaban ciertas imágenes. Para la memoria objetiva, se trabajó con elementos similares, como un par de sillas o dos fotos de un mismo paisaje por diversos ángulos. Para estimular la subjetiva se mostraron dos fotografías de elementos diferentes.

Los sentimientos determinaron qué tan bien se recordaban las imágenes

Al final, al través de escaneos de la actividad neuronal se pudo observar que ambas memorias activaban por igual los procesos en las regiones parietal y prefrontal del cerebro. Sin embargo, cuando la gente tuvo la oportunidad de decidir qué fotografías recordaba más –o quería conservar– mostraron una preferencia por las imágenes que estimularon su memoria subjetiva.

“[Básicamente,] el estudio distingue entre qué tan bien recordamos y qué tan bien pensamos que recordamos, y muestra que la toma de decisiones depende principalmente de la evaluación subjetiva de la evidencia [por parte] de la memoria”, resumió Ghetti.

La mente prioriza los sentimientos a la hora de tomar decisiones

Ilustración que muestra que la sumatoria entre el cerebro y el corazón (los sentimientos) tan como resultado una idea.
Crédito: studybreaks.com

Como una muestra de lo planteado por Guetti, debemos mencionar particularmente la última parte del experimento. Cuando ya los participantes habían visto todas las fotografías, se les pidió que decidieran cuáles querían conservar en un cofre y cuáles podrían desechar en una pequeña papelera.

En general, las personas mostraron tener recuerdos más claros de los elementos que despertaron su memoria objetiva. Pero la falta de apego emocional los llevó a botar una mayor cantidad de estas fotografías.

Por otro lado, los recuerdos más “vívidos”, ligados a sentimientos agradables, impulsaron a la mayoría de los individuos a tomar la decisión de quedarse con las imágenes que representaban una asociación positiva.

Referencia:

Distinct neural mechanisms underlie subjective and objective recollection and guide memory-based decision making: https://doi.org/10.7554/eLife.62520

Lea también:

Lo bueno, lo malo y los recuerdos: así es cómo el cerebro toma decisiones

Escribir un comentario