Aunque actualmente existen leyes que apoyan a los supervivientes de ciertas enfermedades en su reincorporación laboral, un nuevo estudio ha revelado que aún hay aspectos que merecen perfeccionarse. Tras comparar a los supervivientes de cáncer más jóvenes con los mayores, los investigadores descubrieron diferencias sustanciales en el tipo de reclamos suelen emitir y, con ello, cierta discriminación laboral.

La investigación, publicada en la Journal of Cancer Survivorship, desvela cuán importante es velar por los derechos de personas con discapacidades. Y más importante aún, apunta a la necesidad de proporcionar mayor capacitación a los empleadores en el manejo de enfermedades crónicas en su personal.

Dificultades físicas y cognitivas de los supervivientes después del tratamiento contra el cáncer

Las personas que se someten a tratamiento contra el cáncer podrían experimentar efectos adversos, como la disminución de su funcionamiento tanto a nivel físico como cognitivo. Entre ellas, la fatiga, la capacidad para concentrarse en los detalles o procesar información rápidamente.

“La fatiga es el problema más común que experimentan las personas con cáncer”, dijo David Strauser, profesor de kinesiología y salud comunitaria en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, autor del nuevo estudio. “Además, la quimioterapia puede afectar su capacidad para concentrarse, concentrarse en los detalles o procesar la información tan rápido como solían hacerlo”.

Aunque inicialmente se pensaba que estos efectos desaparecían tras finalizar el tratamiento, o cuando hay remisión, la realidad ha mostrado que incluso después de ello, estas dificultades se mantienen. La Ley de Estadounidenses con Discapacidades toma en cuenta esto en su enmienda de 2009, y muchos empleadores lo usan como criterio a la hora de seleccionar personal.

Discriminación laboral por edad entre supervivientes de cáncer 

Strauser destaca ciertos estudios que han reportado discriminación laboral en supervivientes de cáncer “a un ritmo similar al de otros grupos con discapacidades”. Sin embargo, la mayoría de estos estudios se enfocan en adultos mayores, mientras que las experiencias de adultos más jóvenes supervivientes de cáncer se han explorado poco.

En esta oportunidad, los investigadores quisieron indagar en ello; entonces colectaron y analizaron las quejas del Título I de la ley presentadas a la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo de los EE.UU. (EEOC) de 2009 a 2016. Así reunieron un total de 1,001 reclamos de adultos hasta los 35 años y 8,874 reclamos de adultos mayores de 35 años, todos supervivientes de cáncer.

Cabe destacar que estas quejas habían sido resueltas por la EEOC, bien a través de un dictamen de mérito o con la determinación de que no había pruebas suficientes para proceder. Y, tras comparar ambos grupos, notaron diferencias significativas en la naturaleza de estas y los resultados que obtuvieron tras emitirlas.

Reclamos de adultos mayores supervivientes de cáncer tuvieron mayor éxito

26,6 por ciento de las afirmaciones de los supervivientes de cáncer más jóvenes resultaron tener mérito para la EEOC. En cambio, los adultos mayores supervivientes de cáncer tuvieron mayor éxito en sus reclamos, con 31,4 por ciento de ellas consideradas con fundamento.

Las quejas más comunes, tanto entre adultos mayores como en jóvenes supervivientes de cáncer, correspondían a cierto tipo de discriminación laboral y condiciones injustas. Entre ellas, acoso, disciplina, falta de adaptación a sus discapacidades y despido indebido de su empleo.

Pero, pese a esta similitud, los reclamos de los supervivientes de cáncer más jóvenes tendían más a un trato discriminatorio con respecto a las oportunidades de capacitación y ascenso. Además, eran más propensos a reclamar la reincorporación a sus trabajos después de recibir tratamiento, así como la redacción de referencias para posibles futuros trabajos. En resumidas cuentas:

“Lo que estamos viendo aquí es que los supervivientes de cáncer más jóvenes tienen diferentes necesidades relacionadas con el empleo que sus contrapartes mayores. Sus denuncias de discriminación tienden a estar relacionadas con cuestiones relacionadas con el avance de su carrera”.

La necesidad de capacitar a los empleadores

El estudio también mostró que los adultos jóvenes supervivientes del cáncer infantil tenían casi el doble de probabilidades de estar desempleados en comparación con sus compañeros sanos. De manera similar, aquellos con antecedentes de cáncer en el sistema nervioso central tenían casi cinco veces más probabilidades de estar desempleados.

Con ello, queda claro que, aunque existen leyes y organismos encargados de proteger los derechos de las personas con discapacidades derivadas de enfermedades crónicas, aún queda mucho trabajo por hacer. Muchos empleadores quizás no están familiarizados con estos derechos, lo cual podría ser la causa detrás de las numerosas quejas y, por supuesto, de las diferencias entre grupos por edad.

Referencia:

The employment discrimination experiences of younger and older Americans with cancer under Title I of the Americans with Disabilities Act. https://link.springer.com/article/10.1007/s11764-020-00867-x

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