La liberación de la mujer no viene únicamente por el hecho de que pueda votar, trabajar y optar por cargos de poder, por el derecho a elegir con quien desea casarse –si es que el matrimonio está entre sus planes–, ni por el derecho a ser madres o no. Si bien ha habido importantes avances en esta materia en los últimos siglos, aún queda mucho trabajo por hacer para que la mujer sea plenamente respetada en todo el mundo.

Entre los aspectos por los que debemos seguir trabajando en todo el mundo son la educación menstrual y la higiene menstrual. En pleno siglo XXI las mujeres deben pagar altas tasas de impuesto sobre productos de higiene menstrual, básicos en el mercado de toda mujer.

Igualmente nos falta mucho (re)conocimiento sobre la menstruación como proceso intrínseco del cuerpo humano, también de otras especies de mamíferos como los primates, los murciélagos y las musarañas elefante.

Es muy probable que aún encuentres incómodo hablar sobre la menstruación con los hombres de tu familia y con tus amigos, porque “esas son solo cosas que las mujeres entienden”, e incluso puede que tampoco lo comentes con tus amigas, o que uses nombres diferentes para referirte a ella, como Andrés, la ola carmesí, la visita, y cualquier otro término creativo.

Educación menstrual para todos

Un grupo de chicas recostadas en el suelo

La menstruación suele ser un tema tabú porque no solo es un proceso fisiológico natural, sino que suele estar asociado a temas como el sexo y la reproducción. Pero esto ocurre por la gran falta de información que existe al respecto, y casi podría decirse que esa carencia no es accidental, sino bastante programada, ya sea porque es un tema solo para mujeres o porque “es un tema desagradable”.

¿Qué pasa cuando menstruamos?

En los libros de texto, una vez al mes, cada 28 días, para ser exactos, la mujer tiene su periodo menstrual en el que libera los óvulos que no han sido fecundados a través de la vagina en forma de flujo con sangre. El único interés que existe hacia la menstruación por parte de los hombres es que es una confirmación de que la mujer no está embarazada.

Hasta ahí llega la explicación biológica básica de lo que es la menstruación, pero lo que muchos hombres –y mujeres– no saben es que el ciclo puede ser muy diferente en cada una y en diferentes etapas de la vida, dependiendo de las distintas condiciones a las que sometemos a nuestro cuerpo. La mujer podría no tener la menstruación por ciclos seguidos, o tener varios en menos de un mes, podría estar embarazada y menstruar en los primeros meses de gestación. Sí, chicos y chicas, eso puede pasar.

Esto es lo físico y tangible, pero la menstruación también implica un proceso en la que se liberan hormonas que nos producen cambios en el cuerpo y también en las emociones.

La frase “está en sus días” tiene una base científica

Mujer sosteniendo una tasa con una manta encima.

Es curioso que hay hombres a los que no les gusta hablar de la menstruación o les resulta incómodo salvo cuando lo usan de chiste para decir que cualquier mal humor o sensibilidad tiene que ver con que “está en sus días” o directamente dicen “¿qué te pasa, tienes la regla?”.

Aunque muchos se lo tomen a modo de chiste, la menstruación es un proceso químico durante el cual la mujer experimenta cambios hormonales que sí influyen en nuestro estado de ánimo. Así lo explica el profesor Luo Yue-Jia en su estudio ‘El impacto de los estrógenos en las emociones: un estudio neurocientífico, psicológico y endocrino’.

Durante la etapa previa a la menstruación, en la que ocurre el Síndrome Premenstrual (SPM), ocurre un “aumento significativo de la actividad en la corteza prefrontal medial relacionada con el procesamiento emocional antes de la menstruación”. De hecho, se ha señalado que el estrógeno puede mejorar el humor.

Con respecto a esto, el estrógeno tiene un efecto bastante amplio a nivel físico y psicológico. Entre todos los procesos que puede afectar se encuentra nuestro comportamiento emocional, así como el procesamiento emocional a través de diversos factores neuropsicológicos.

Algunos científicos han visto el potencial terapéutico que puede tener el estrógeno en tratamientos para la depresión y para mujeres que estén en etapa postmenopáusica “para mejorar sus cambios de humor, nivel de energía y su bienestar general”, según se menciona en el estudio.

Lo que la menstruación le hace a nuestros cerebros

Tres mujeres sentadas en el campo riendo.
Los niveles de estrógeno en las mujeres hacen que tengan más habilidades sociales que los hombres y les permiten ser más empáticas con los demás.

Biológicamente, las hormonas afectan varias zonas de nuestro cerebro: el hipocampo y la amígdala. Ambas guardan una especial relación con nuestras habilidades sociales y emocionales, dos factores cerebrales que nos diferencian de los hombres. Y no lo dice TekCrispy, lo dice la ciencia.

De acuerdo con Pauline Maki, psicóloga de la Universidad de Illinois en Chicago, las mujeres tienen habilidades sociales superiores a las de los hombres –son más empáticas–  y mejores capacidades para comunicarse:

“Las mujeres hablan más pronto que los hombres, tienen más fluidez verbal que los hombres y son mejores que ellos deletrando”, cuenta Maki a la BBC.

En un estudio realizado por Maki junto al Centro de Investigación de Gerontología en Baltimore se determinó que los niveles de estrógeno que fluctúan durante el ciclo menstrual ocurre un cambio en ciertas capacidades de las mujeres.

La investigación tenía como objetivo analizar cómo los niveles de estrógeno y progesterona podían influir en aspectos que nos diferencian de los hombres como la conciencia espacial y la capacidad para presentar nuevas palabras.

Cuando los niveles de estrógeno estaban altos, las mujeres solían tener un peor desempeño en la conciencia espacial, es decir la diferencia con respecto a los hombres era mucho más marcada que cuando sus niveles estaban normales, mientras que eran excepcionalmente mejores a la hora de dar con nuevas palabras.

Mujer con silueta de cerebro.
La menstruación también afecta zonas del cerebro que corresponden al comportamiento y a las emociones.

¿Por qué ocurre esto? Volviendo a la explicación del efecto que tienen las hormonas en regiones cerebrales tenemos que el hipocampo suele agrandarse cuando los niveles de estrógeno (hormona femenina) están altos.

Esta región se encarga de trabajar en el proceso del almacenar recuerdos, lo cual es crucial para nuestras habilidades sociales, pues ayuda a recordar experiencias y a comprender la razón detrás de actitudes, comportamientos y respuestas de las personas.

En cuanto a la parte emocional, la amígdala es responsable de ciertos procesos que forman parte de nuestras habilidades sociales. Uno de ellos es la capacidad de reconocer el miedo en una situación, que se incrementa cuando los niveles de estrógeno son altos.

Educación menstrual: aprender para entender, entender para liberarse

Una persona pasando una toalla sanitaria a otra.
En España, el IVA de los productos menstruales es de 10%, el mismo que se paga por un frasco de caviar.

Podría parecer insignificante la falta de conocimiento de un proceso fisiológico y natural como la menstruación, pero la verdad es que es hasta revolucionario conocer más al respecto, y no solo las mujeres, sino también los hombres.

Para nuestra burbuja occidental quizás este no sea un problema, pero en nuestras propias comunidades más rurales la menstruación sigue siendo un tabú que sigue separando a las mujeres de la sociedad. Ya sea por la falta de acceso a productos de higiene menstrual como toallas o tampones, o por el rechazo a que hagan sus actividades normales por considerarse impuras mientras menstrúan, muchas mujeres quedan al margen de la sociedad y del progreso.

En el corto documental original de Netflix, ‘Period. End of Sentence’, se muestra cómo en la India la menstruación es un tema tan tabú que las mismas mujeres se avergüenzan de hablar sobre ello y cómo no existen productos de higiene menstrual básicos que les permitan continuar con sus rutina diaria sin problemas. Al observar este problema, Arunachalam Muruganatham inventó una máquina fabricadora de toallas sanitarias con productos locales a bajo costo.

Producir una sola toalla ‘Fly’ solo cuesta 5 centavos de dólar y le ha permitido a las mujeres que se involucran en su proyecto tener una fuente de dinero que les permite ahorrar para sus aspiraciones personales, además de resolver el problema del abastecimiento y acceso a estos productos.

El impuesto rosa: alto costo de los productos menstruales

Toallas sanitarias y tampones.
No en todos los países están disponibles todos los productos menstruales. Por ejemplo, el uso del tampón en China solo corresponde al 2% de la población.

Si bien en la India las toallas sanitarias son un producto relativamente novedoso, en otros países –en la mayoría del mundo– es posible encontrarlas en cualquier tienda de paso, aunque no se puede decir lo mismo de otros productos menstruales como los tampones y ni qué decir de la copa menstrual. Y si llegases a encontrarlos todos en una tienda, es probable que tengas que pagar un alto impuesto por ellos.

Vamos por partes. Primero hablemos de la variedad de estos productos y cómo el uso de cada uno también representa un tabú. La toalla sanitaria podría verse como un producto inofensivo y quizás por eso es el más popular en el mercado, sin embargo, no siempre es versátil en cuanto a su uso, no se amolda a cualquier tipo de ropa interior ni a actividades como practicar deportes o ir a la playa, porque no es discreta y no está exenta de derrames.

Tampones orgánicos de algodón.

Para estas actividades, e incluso para el día a día, hay mujeres que prefieren usar tampones, esos tubitos de algodón que se introducen en la vagina para frenar el flujo, digamos “de raíz”. Normalmente no hay nada de raro en esto, no obstante, la idea de introducirse algo en la vagina durante la menstruación no es precisamente atractiva para muchas mujeres alrededor del mundo, por varias razones.

Por ejemplo, en China, hablar de la menstruación es tan tabú que raya en el completo desconocimiento del tema. Y el uso de los tampones es toda una rareza, tanto, que la población que los utiliza asciende solo al 2%. Se trata de un mercado estéril que no genera nada de ganancias, tal como lo resalta el New York Times en este reportaje.

Los tampones son un fracaso en el mercado de productos menstruales chino porque las mujeres consideran que son invasivos. De hecho, según cita el NYT, durante 2016 “en China se gastaron 136 millones de dólares en tampones, solo una fracción de las ventas anuales en 4.900 millones de dólares en toallas sanitarias y compresas higiénicas en el país”. Y se trata de un fracaso histórico: en el 2000 Procter & Gamble tuvo que retirar Tampax del mercado, aunque en 2018 volvieron a entrar para atraer a mujeres más jóvenes.

No, el tampón no te hace perder la virginidad

Una paleta helado rojo derritiéndose.
Existe el mito de que usar un tampón puede hacer perder la virginidad, es completamente falso.

Además de la incomodidad que pueden alegar algunas mujeres para no usar un tampón, también está la mala percepción que se tiene sobre el uso de este producto. Para las más conservadoras, los tampones pueden suponer la pérdida de la virginidad. Nada más alejado de la realidad.

Muchas temen que el tampón rompa el himen, lo cual es prácticamente imposible, dado que se trata de una membrana sumamente flexible que puede estirarse cuando se usa un tampón y aunque en el casi improbable caso de que llegue a rasgarse, esto no implica la pérdida de la virginidad. Esto solamente ocurre cuando se tiene relaciones sexuales.

Pero esto no lo saben muchas mujeres y por ello optan por no utilizarlos, es casi un estigma social utilizarlos y muchas chicas llegan incluso a usarlos a escondidas de sus padres.

Productos menstruales, un lujo por el que hay que pagar

Una mujer sosteniendo una copa menstrual con su bolsa.
La copa menstrual es el producto más novedoso para la menstruación y aunque su costo es elevado, es la opción más económica y ecológica que existe a largo plazo.

Ahora que hemos visto cómo la falta de percepción puede influir fuertemente en la compra de un producto, hablemos de las altas tasas de impuesto que hay que pagar por ellos. De acuerdo con un reportaje de El País, en España los productos menstruales tienen un IVA del 10%, el mismo que el caviar, un alimento de lujo.

En otros países la cifra asciende: en Ecuador es del 12%, en México es del 16%, Alemania 18%, y en Argentina el impuesto es del 21%, la tasa más alta del estudio de 2017.

Afortunadamente, existen países donde sí se toma en cuenta la importancia que tiene el reconocimiento de la menstruación, como Escocia, la primera nación en garantizar el acceso a toallas sanitarias y de tampones de forma gratuita. Antes de esta medida, 1 de cada 4 mujeres tenía problemas para acceder a estos productos que solían tener un costo de 13 libras.

Aunque de momento solo Escocia es el único país en los que los productos menstruales son gratuitos, hay otros países que han bajado el impuesto, como Francia, Canadá y Alemania. No obstante, siguen siendo muchos los que mantienen la tasa rosa.

Hay que tomar en cuenta que en varios países la brecha salarial de género es amplia, lo cual quiere decir que las mujeres ganan significativamente menos que los hombres, y aún tienen que comprar estos productos que son de primera necesidad. No un caviar.

La imposibilidad de poder acceder a estos productos cuando se gana sueldo mínimo también coarta el desarrollo de las actividades diarias y ni hablar de la higiene.

En un artículo donde hablamos sobre la importancia de la higiene menstrual para el desarrollo de la sociedad destacamos el caso de Bangladés, donde el 60% de las mujeres utiliza los trapos de los pisos de las fábricas para hacerse paños menstruales.

Esto evidentemente tiene consecuencias devastadoras para su salud: más del 73% de las mujeres que trabajan en fábricas han tenido que guardar reposo de seis días por infecciones relacionadas con estos paños menstruales completamente insalubres. Un reposo sin pago, cabe aclarar.

En conclusión: la educación menstrual es necesaria para el desarrollo y progreso de las mujeres

Graffiti en la india que dice #SangraConDignidad.
“Sangra con dignidad”. Un graffiti en la India muestra a una mujer con un trapo sangrado con menstruación. La falta de acceso a productos menstruales y el tabú de este proceso aísla a las mujeres y las expone a problemas de higiene menstrual.

No cabe duda de que la menstruación sigue siendo un tabú alrededor del mundo y queda mucho trabajo por hacer, aun cuando existen numerosas iniciativas públicas y privadas que han trabajado arduamente por dar a conocer los beneficios que tiene la educación menstrual sobre la sociedad.

Es necesario romper con el estigma de la menstruación y comenzar a verlo como lo que realmente es: un proceso fisiológico y natural. No hay que tenerle asco, ni miedo, ni rechazo, sino más bien curiosidad por descubrir un proceso completamente fascinante que además nos permitirá conocernos mejor a nosotras mismas para manejarnos mientras estamos “en nuestros días”.

Mientras los hombres también conozcan más sobre lo que pasamos durante la menstruación también aprenderán a comprendernos ya no desde el prejuicio o la burla, sino desde la ciencia. Los gobiernos deben entender que un impuesto a los productos menstruales no los beneficia económicamente, porque hacen que las mujeres sean menos productivas por las consecuencias que tiene la falta de acceso.

Información es poder y la educación menstrual es una herramienta perfecta para el progreso de todas las mujeres y, en consecuencia, para toda la sociedad.

Protesta con cartel en forma de toalla sanitaria que dice "La menstruación es mi poder y mi orgullo".
“La menstruación es mi poder y mi orgullo”.

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