Mosquito transmisor de la malaria picando la piel humana.
Vía Wikipedia Commons.

Problemas como el calentamiento global están afectando al mundo entero de forma cada vez más notoria. Una de sus manifestaciones más comunes serían las inesperadas alteraciones de los patrones del clima. Se sabe que esto puede afectar a la naturaleza, por aún no se ha puesto atención cómo también afecta directamente al hombre. De allí que se desarrollara recientemente una investigación para entender la relación entre el cambio climático y la transmisión de la malaria.

Con esta meta, los investigadores Xavier Rodó, Pamela P. Martinez, Amir Siraj y Mercedes Pascual unieron fuerzas. Una vez recolectaron y analizaron los datos necesarios, publicaron los resultados de su estudio en la revista Nature Communications.

Gracias a ella, el mundo ahora puede conocer con más detalle cómo el cambio climático puede tener un efecto decisivo en la transmisión de enfermedades como la malaria.

Sobre la malaria y el clima

Esta no es la primera vez que se sospecha de la relación entre la malaria y el clima. De hecho, se ha sospechado que una particular disminución temporal de su transmisión entre 1998 y 2005 pudiera deberse a factores del cambio climático.

Con la intención de comprobar esto, los investigadores eligieron como zona de investigación la región de Oromia en Etiopía. Esto debido a que se tiene estipulado que este tipo de altiplanos son las mejores áreas en las que estudiar cambios en el clima como los relacionados con la temperatura y cómo estos afectan la transmisión de enfermedades.

Como si fuera poco, esta región de etiopía también se mostró como la opción ideal ya que presentaba las condiciones propicias para controlar variables importantes dentro de la investigación. Por ejemplo, sus registros detallados sobre la malaria comienzan desde los años sesenta, de forma que el equipo de científicos tuvo suficientes datos para comparar un “antes y después” de los cambios de temperatura.

Asimismo, Etiopía no cambió sus medidas de control de la malaria hasta el 2004. Como resultado, la información de contagios recolectada hasta la fecha solo tuvo como principal variable el clima, mientras que el resto de los elementos se mantuvieron relativamente constantes.

La transmisión de malaria tomó una “pausa” a inicios de siglo XIX, ¿el cambio climático tuvo que ver?

Como lo mencionamos, a finales del siglo XX e inicios del siglo XIX el aumento de temperatura en el planeta se ralentizó. Ahora, los nuevos datos han comprobado que, en paralelo, también los contagios de malaria disminuyeron durante estos años.

En otras palabras, el cambio climático que suspendió los aumentos bruscos de temperatura a causa de fenómenos como El Niño, también disminuyó los contagios de malaria. Algo que se mantuvo igual para ambos parásitos causantes de la enfermedad: P. falciparum y P. vivax.

Se encontró una alta correlación entre la transmisión de la malaria y el cambio climático

Esta información obtenida por los investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona, permitió establecer la estrecha relación que existe entre el cambio climático y los contagios de malaria.

“La conexión entre la dinámica de la enfermedad y las condiciones climáticas es tan estrecha que se observa a diferentes escalas temporales: de la estacional a los ciclos multianuales e incluso decenales. La incidencia de la malaria no solo reflejó los cambios en temperatura, lo cual ya habíamos demostrado, pero también el descenso en el calentamiento que se observó al inicio del siglo”, completó Pascual.

Por ahora, estas investigaciones presentan una correlación clara, pero igual no pueden utilizarse para establecer una causalidad. Por esto, no es posible afirmar, por ejemplo, que el cambio climático es un promotor directo de la transmisión de la malaria. Sin embargo, al menos tenemos claro que son elementos que se encuentran relacionados y que, si está presente uno, es altamente probable que también encontremos al otro.

¿Qué podemos aprender de esto?

Rodó resaltó que este estudio actúa como una confirmación de la estrecha relación que existe entre el clima y nuestra salud. De allí que debamos hacer mayores esfuerzos por proteger al ambiente. Ya que, a la larga, no serán solo intentos por proteger a lo que nos rodea, sino también a nosotros mismos.

Por este motivo, los investigadores destacan la importancia que tendrá en un futuro tomar en cuenta factores como el cambio climático para abordar problemas de salud pública, como la dispersión de la malaria y afines. Asimismo, se podría y debería hacer más que buscar medidas para ralentizar el aumento de temperaturas.

Por ejemplo, también se podrían desarrollar planes de contingencia con los que actuar en caso de que su paulatina subida se traduzca en un pico de contagios.

Referencia:

Malaria trends in Ethiopian highlands track the 2000 ‘slowdown’ in global warming: https://doi.org/10.1038/s41467-021-21815-y

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