Soñar despiertos es una cosa que, cuando niños, hacíamos de forma tan natural como respirar. A medida que nos hacemos adultos, la idea de pensar solo por diversión comienza a volverse más abstracta. De hecho, incluso puede llegar a un punto en el que simplemente no lo hagamos más, ¿por qué?

Para responder esta pregunta, los investigadores Erin C. Westgate, de la Universidad de Florida; Timothy D. Wilson, Nicholas R. Buttrick y Rémy A. Furrer, de la Universidad de Virginia; junto a Daniel T. Gilbert, de la Universidad de Harvard, realizaron un estudio que se publicó en la revista científica Emotion.

Pensar por diversión no es una tarea fácil para la mayoría de los adultos

Dentro de la investigación, Westgate, quien dirigió al equipo, se centró específicamente en entender la relación de los adultos con actividades como pensar por diversión. Las ensoñaciones diurnas pueden ser una salvación muy deseada contra el aburrimiento, el estrés y la monotonía. Pero, a pesar de esto, la mayoría de los adultos no la utilizan.

Para poder comprender por qué, los científicos trabajaron con un grupo de adultos a los que se les pidió que “soñaran despiertos”. Con esto en mente, se les presentaron dos situaciones, una en la que tendrían tiempo libre para pensar en lo que desearan y otra en la que deberían pensar en un tema sugerido por los investigadores.

Contra todo pronóstico, las personas parecieron disfrutar más cuando se les daba una idea en la que pensar. Esto implica que, cuando tuvieron la libertad de seleccionar lo que fuera, no pudieron encontrar una idea o pensamiento que les fuera divertido desarrollar.

Las ensoñaciones son cognitivamente demandantes

Como un primer punto Westgate comenta que el pensar por diversión y tener ensoñaciones puede ser cognitivamente demandante, sobre todo para los adultos. Nuevamente, cuando niños, en general realizamos esta actividad como parte de nuestro día a día. Pero, como adultos, esto ya no se hace necesario y lo dejamos de lado.

Después de todo, incluso si estamos totalmente quietos, el soñar despiertos es mentalmente demandante. Todo ya que, como dice Westgate debemos ser los actores, directores, guionistas y público de nuestra presentación mental. Una tarea que, si no practicamos con frecuencia, se nos vuelve titánica y terminamos por preferir evitarla.

¿Falta de intuición?

El segundo punto que resaltó Westgate tiene que ver con las diferencias en el disfrute entre el pensamiento guiado y el libre. En general, según parece, cuando adultos muchos ya no tienen idea de en qué pueden pensar por diversión y no por mera funcionalidad.

De allí que muchos no pudieran seleccionar un tema o no reportaran una experiencia positiva cuando se les dio la oportunidad de decidir en qué pensar. Por otro lado, cuando se les presentó un escenario concreto, parte del trabajo imaginativo ya estaba hecho y sus cerebros pudieron entrar más fácilmente en la ensoñación.

Como resultado, los reportes indicaron que las personas se sintieron hasta 50% más cómodas o felices luego de pensar en un tema sugerido, esto en comparación con la posibilidad de elegir libremente otro tópico.

Pensar por diversión tiene muchos beneficios incluso en la vida adulta

Ilustración de un individuo con una explosión de color y formas saliendo de su mente, representando lo que es pensar por diversión, en medio de otro montón de adultos que no tienen esta "explosión".
Crédito: Ping Zhu.

Westgate espera que su investigación ayude a entender más allá la relación entre los adultos y el pensar por diversión. Aunque no es parte de la vida diaria de muchos, podría llegar a ser muy beneficioso.

Se sabe que las ensoñaciones son una forma efectiva de pasar el tiempo y evitar el aburrimiento. Sin embargo, sus efectos beneficiosos no terminan allí.

De hecho, si soñamos despiertos con cosas que nos agradan, posiblemente tengamos un mejor humor general y hasta estemos más motivados a cumplir ciertas metas. Como si esto fuera poco, Westgate comenta que incluso otros estudios han demostrado que las ensoñaciones pueden ayudarnos a aumentar nuestra tolerancia al dolor.

Referencia:

What makes thinking for pleasure pleasurable? https://doi.org/10.1037/emo0000941

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