Ilustración de un hombre con tres globos de pensamiento presentando tres ideas diferentes, malas o buenas, intentando identificar cuál es cuál.

Cuando vamos a tomar una decisión, muestra mente trabaja a toda máquina para permitirnos evaluar todas las posibilidades y elegir la mejor o más beneficiosa. Pero, ¿eso es todo? La ciencia dice que no. Gracias a esta reciente investigación también podemos ver que el poder identificar y eliminar las malas ideas también es un proceso vital en el que nuestro cerebro nos asiste.

El estudio que ha comprobado esto se publicó recientemente de forma virtual en la revista Cognitive Science. Este estuvo dirigido por un equipo de la Universidad de Washington conformado por Andrea Stocco, Chantel S. Prat y Lauren K. Graham.

Así es como nuestro cerebro puede identificar las malas ideas cuando tratamos de resolver un problema

Según los investigadores, el proceso de toma de decisiones no solo un asunto de elegir el mejor camino y seguirlo. Algunas veces, a lo largo del viaje, nos damos cuenta de que dimos un giro equivocado. Acá mientras más temprano notemos esto, más rápido podremos dar media vuelta y cambiar nuestro rumbo.

Este proceso de parar, retroceder y reiniciar el trayecto, es otra de las habilidades vitales de nuestro cerebro a la hora de identificar malas ideas. Ahora, la meta de los investigadores fue resulta esto en el proceso de toma de decisiones, y en qué magnitud puede ayudar a los individuos a mantenerse en el camino correcto, evitando los erróneos.

Se usaron acertijos para identificar a los buenos solucionadores de problemas

Entonces, buscando identificar si el eliminar las malas ideas hace a nuestro cerebro un mejor solucionador de problemas, los investigadores contaron con una muestra de 200 voluntarios. Cada uno de estos formó parte de alguno de los tres grupos de resolución de acertijos presentados por los investigadores.

A pesar de las diferencias en estilo de las dos fases del experimento –primero con papel y lápiz, y luego digitalmente– lo que se esperaba de los participantes era lo mismo. Cada uno de debía identificar el patrón en una secuencia y determinar la imagen o elemento correcto que debería continuar el hilo.

Para esto, se trabajó observacionalmente en la primera fase y luego con resonancias magnéticas funcionales (fMRI, por sus siglas en inglés) para la segunda. En ambos casos, se observó que las personas que resolvían los problemas más rápido y en mayor cantidad eran aquellas capaces de identificar los patrones que “no les servían”, más allá de solo buscar el correcto.

Identificar las malas ideas es tan importante como seleccionar las buenas

Debido a estos resultados, los investigadores consideran que se ha comprobado cómo el poder identificar las malas ideas y descartarlas es una forma vital que tiene nuestro cerebro para ayudarnos a decidir.

“Hay dos formas fundamentales en las que tu cerebro puede guiarte a lo largo de la vida: hacia cosas que son buenas o lejos de las que no funcionan”, comentó Prat.

En general, se encontró que este segundo proceso de descarte de malas opciones era tan o más importante que la selección propia de la opción correcta. Durante el estudio, quienes pudieron identificar sus errores con rapidez, corregirlos y evitarlos a futuro tuvieron más éxito que aquellos que solo parecían estar enfocados en encontrar la respuesta correcta.

En pocas palabras, el cerebro no necesariamente siempre nos ayudará a no equivocarnos, pero nos permite aprender rápidamente de estos errores. De esta forma, podemos corregirlos y encaminarnos con más rapidez hacia la opción más beneficioso –o, en el peor de los casos, al menos a la menos dañina–.

Referencia:

Individual Differences in Reward‐Based Learning Predict Fluid Reasoning Abilities: https://doi.org/10.1111/cogs.12941

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