Foto con acercamiento a una nariz.

La medicina está llena de relatos extraños y el que se ha publicado recientemente en JAMA Otolaryngology – Head & Neck Surgery no es la excepción. Dentro de él, se detalla el particular caso de un adolescente que tuvo un olor fétido “atrapado” en su nariz durante casi una década.

Cuando los médicos investigadores, Dylan Z. Erwin y Marisa Earley, tomaron el caso, este ya tenía sus curiosidades –debido a la aparente falta de otros síntomas comunes asociados a los problemas nasales y respiratorios–. Sin embargo, el motivo por el cual este extraño olor se mantuvo en la nariz del adolescente se ha convertido en una primera vez para la medicina.

El adolescente lidió con el problema durante 8 años

Según el reporte publicado a mediados de febrero, la primera visita del adolescente a un centro médico se dio cuando este tenía 15 años. Sin embargo, para ese momento ya tenía por lo menos 7 años lidiando con variados problemas respiratorios como congestión nasal y alergias.

El estudio preliminar, realizado con un endoscopio, reveló que el adolescente tenía “hipertrofia de cornetes”. Básicamente, esta se trata de una condición en la que el tejido interno de la nariz está tan inflamado que se dificulta la respiración.

Con este diagnóstico, los doctores recetaron un aerosol nasal y pidieron al muchacho que volviera dentro de unas semanas para controlar su caso. Lastimosamente, esto no paso.

El adolescente no se volvió a presentar en el centro médico sino hasta después de un año, y tanto el olor extraño como la dificultad respiratoria seguían aquejando su nariz. Debido a esto, fue necesario realizar un estudio más detallado, de forma que se pudiera detectar el verdadero origen del problema.

La fuente del extraño olor fue un perdigón atrapado en la nariz del adolescente

El adolescente y los padres corroboraron que él no presentaba antecedentes de “trauma facial, sinusitis reciente o recurrente, rinorrea, dolor, cambios en la visión [ni] síntomas constitucionales”, según los autores. Sin embargo, el “olor acre y fétido” que salía de la nariz del muchacho cada vez que se la sonaba era un evento constante.

Para intentar entender mejor, los doctores realizaron una tomografía computarizada. Gracias a ella, pudieron observar que había una estructura esférica de 9 mm en su cavidad nasal. Esta no solo era la causante de la inflamación, sino también la responsable del mal olor, debido a que el bulto que creaba obstruía los mecanismo de limpieza naturales de la nariz y favorecía la acumulación de mucosidades y bacterias.

A través de una cirugía, pudieron extraer el cuerpo extraño, y finalmente determinaron que se trataba de un perdigón como los que se usaban en las pistolas de balines o de aire comprimido.

Sin embargo, cuando se consultó sobre eventos cercanos que involucraran perdigones, la familia reportó que no había ocurrido ningún accidente parecido durante la adolescencia del muchacho. Aun así, indiscutiblemente el perdigón estaba allí, así que… ¿cómo llegó?

¿Cómo llegó ese perdigón allí?

Imagen de una pistola de balines con las municiones colocadas sobre una superficie de madera.
Crédito: Phanu Suwannarat/Shutterstock,

La respuesta llegó investigando el pasado del muchacho. Según parece, el perdigón que causaba el mal olor en la nariz del adolescente llegó allí a causa de un accidente que tuvo en su infancia.

Según comentan los padres, entre sus 8 o 9 años el niño recibió un disparo en la nariz con una pistola de balines. En su momento, la herida sanó y el niño no experimentó ningún síntoma respiratorio grave, por lo que no se buscó atención médica.

Con los años, el perdigón se fue recubriendo de nuevos tejidos que lo hicieron indetectable durante la primera revisión de los médicos. Según los doctores, los accidentes con balines son comunes entre adolescentes, pero la mayoría son recientes.

En esta oportunidad, el perdigón pasó años en el cuerpo del adolescente. Por lo general, este tipo de heridas pueden ocasionar infecciones que luego se extienden a otras partes de la cara como la mandíbula o los ojos.

Afortunadamente, esto no pasó con el adolescente. De allí que su caso se haya convertido en una acontecimiento único en su tipo. Ahora, luego de la cirugía, el mal olor ha desaparecido y el muchacho ya no experimenta ningún tipo de problemas nasales.

Referencia:

A Mysterious Odor After Nose Blowing: DOI:10.1001/jamaoto.2020.5628

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