El cierre de los colegios ha sido una medida drástica pero necesaria para reducir la propagación de la COVID-19 en diferentes partes del mundo, excepto Suecia. El gobierno sueco se ha mostrado en contra de los bloqueos durante la pandemia, alegando que la protección debe enfocarse en los más vulnerables.

Sin embargo, uno de los científicos que menos apoyó el cierre de los colegios en Suecia ha recibido numerosas críticas por su último estudio sobre COVID-19 en entornos escolares. Y es que, al parecer, omitió información importante que podría haber desfavorecido la estrategia de continuar las actividades.

En busca de la inmunidad colectiva

Suecia ha sido uno de los países que más polémica ha generado a lo largo de la pandemia de COVID-19. Aunque inicialmente sus autoridades no lo reconocieran, su estrategia contra el brote parecía perseguir la inmunidad colectiva para propiciar la reducción de las infecciones.

El problema es que esta estrategia, tan alabada por los grupos antivacunas, representa una arma de doble filo en el contexto de la actual pandemia. El coronavirus SARS-CoV-2 era desconocido cuando empezó a propagarse, y aunque hoy sabemos mucho sobre él, aún no existen tratamientos formales para los enfermos.

De modo que, con tan pocos recursos para luchar contra la enfermedad, permitir que las personas se contagien podría generar muchas muertes prevenibles. Los científicos del Imperial College de Londres lo advirtieron, como informamos en una nota especial publicada meses atrás. De hecho, el Primer Ministro de Reino Unido, en un principio renuente a aplicar bloqueos, tuvo que reconocerlo luego de experimentar por sí mismo la infección.

En este sentido, por el bien de los más vulnerables, la mejor opción es la prevención a través del distanciamiento social y el uso de mascarillas. A menudo esto implica limitar ciertos sectores económicos que aglomeran personas, e incluso los espacios educativos presenciales. Por ello, muchos gobiernos se vieron en la necesidad de cerrar los colegios contra la COVID-19… excepto el de Suecia.

Los estudios de un científico descartan los colegios como centros de transmisión de COVID-19

Jonas Ludvigsson sonriendo con traje médico y con un estetoscopio colgando de su cuello.
Jonas Ludvigsson.

Lo curioso es que esta decisión, totalmente contraria a la tomada por los países vecinos, parecía tener muy buenas bases científicas. El pediatra y epidemiólogo del Instituto Karolinska Jonas Ludvigsson se encargó de recoger información sobre las infecciones de COVID-19 en colegios y sus estudios sugerían que estos no eran escenarios de transmisión significativos.

Como ejemplo, el artículo que publicó el año pasado en la revista Acta Paediatrica, una revisión minuciosa de estudios científicos y cartas que abordaban el tema. Esta arrojó que los niños representaron apenas una pequeña fracción de los casos de COVID‐19; además, en su mayoría tenían contacto con compañeros o padres, en lugar de personas mayores con riesgo de enfermedad grave. Ante ello, concluye que es poco probable que los sean los principales impulsores de la pandemia de COVID-19.

Pocos contagios en entornos escolares

Luego, en enero de este año, repasó las cifras de contagios y mortalidad entre niños y maestros, entre marzo y junio de 2020, durante el primer pico de la pandemia. Presentó sus resultados en una carta en New England Journal of Medicine, los cuales sugieren que durante dicho período, solo ingresaron 15 niños de 1 a 16 años a la unidad de cuidados intensivos debido a la COVID-19.

Cuatro de estos niños tenían patologías previas, pero afortunadamente, ninguno de ellos murió. Con estas cifras, la proporción de contagios en ese grupo de edad en Suecia parecía ser de 1 por cada 130.000 habitantes, bastante baja como para merecer el cierre de los planteles.

También hubo 10 ingresos entre maestros de preescolar y 20 entre los de educación primaria, pero esa cifra no parece ser diferente a la del resto de los profesionales de la misma edad en otros sectores, con la excepción del personal de salud.

En cuanto al punto más importante, la mortalidad, las cifras también parecen tranquilizadoras. Entre marzo y junio de 2020 fallecieron 69 niños entre 1 y 16 años de edad, mientras que entre noviembre de 2019 y febrero de 2020 murieron 64.

Datos sobre COVID-19 omitidos para evitar el cierre de los colegios en Suecia

La carta de Ludvigsson generó duras críticas, sobre todo de parte de los defensores del cierre de colegios, pero aún más después de un ciudadano sueco revelara algo alarmante. Aprovechando la de Registros Abiertos Sueca, Bodil Malmberg se propuso investigar el tema por sí mismo, y revisó los correos que envió el pediatra al epidemiólogo sueco, Anders Tegnell, que también ha generado polémica en esta pandemia.

Lo curioso es que, lejos de mostrar la seguridad que transmitió a través de sus dos estudios, Ludvigsson dudaba de los datos de exceso de mortalidad con los que se topó en el proceso.

En las primaveras ocurridas desde 2015 hasta 2019 murieron en promedio 30,4 niños con edades comprendidas entre 7 y 16 años. En cambio, en la primera de 2020 habían fallecido 51, una cifra mucho mayor para un período de tiempo tan corto. Por su parte, la mortalidad de los menores de 7 años para dicho tramo parecía ser inferior a la media.

Escuelas activas podrían acelerar la transmisión del coronavirus

El epidemiólogo Jonas Björk ha abordado el tema en un artículo en la revista Science. Según indica, lo más conveniente es comparar los mismos períodos en diferentes años para descartar factores adicionales, como las estaciones.

Aunque los científicos han acusado a Ludvigsson de omitir datos a propósito para apoyar la estrategia de no cerrar los colegios suecos, Björk cree que el exceso de mortalidad observado se debe a otras razones, más allá de la COVID-19. Para comprobarlo, es necesario investigar más.

Pero Antoine Flahault, experto en salud global de la Universidad de Ginebra y coautor de una de las críticas contra la carta de Ludvigsson, destaca algo que parece ser más importante. La principal preocupación no es que los niños terminen en cuidados intensivos debido a la COVID-19, sino que dejar las escuelas en funcionamiento aceleren la transmisión comunitaria.

Referencias:

Critics slam letter in prestigious journal that downplayed COVID-19 risks to Swedish schoolchildren. https://www.sciencemag.org/news/2021/03/critics-slam-letter-prestigious-journal-downplayed-covid-19-risks-swedish

Children are unlikely to be the main drivers of the COVID‐19 pandemic – A systematic review. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/apa.15371

Open Schools, Covid-19, and Child and Teacher Morbidity in Sweden. https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc2026670

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