Las guerras son simplemente espantosas y algunos de los mejores ejemplos son los grandes enfrentamientos que ocurrieron el siglo pasado con las dos guerras mundiales que azotaron al mundo.

En aquella época era común que los que batallaran fueran los hombres, mientras que las mujeres se quedaban en casa al cuidado de los niños y de los heridos. Sin embargo, también ocurrió que, con la falta de hombres en las ciudades, muchas mujeres también comenzaran a tomar responsabilidades que eran consideradas masculinas, como fue el caso de las mujeres remachadoras durante la Segunda Guerra Mundial tras la historia del póster ‘We Can Do It!’.

Sin embargo, casos como este habían ocurrido también previamente, pero en un lugar en el que no se creía posible que las mujeres podrían estar: en pleno campo de batalla.

Hoy te contaremos cómo se formó el primer batallón ruso de mujeres en la guerra, el cual vio la luz gracias a una mujer que se atrevió a ser diferente.

María Bochkariova: de la inocencia a la guerra

María Bochkariova con sus medallas
María Bochkariova con sus condecoraciones

María Bochkariova fue una muchacha que nació en el campo y que, por diferentes circunstancias, se vio obligada a huir siempre, tanto de hogares, como de trabajos. La primera vez que lo hizo fue cuando decidió irse de casa al escapar con un hombre llamado Afanasy Bochkariov, al cual también tuvo que abandonar luego de que este se volviera violento y abusara de ella.

Trabajó limpiando pisos en un mal lugar del que también decidió abandonar, y se enamoró de otro hombre que, poco a poco, se volvió igual de abusivo que el anterior. Conociendo todo esto, es natural pensar que, con el estallido de la guerra, Bochkariova decidiera abandonarlo todo e ir a luchar en el frente de batalla.

Le escribió al Zar Nicolás II y, para sorpresa de muchos, este le dio su aprobación. Tal como dice Clarín en su artículo: “María, la experta en huir, no escapaba de las batallas”.

Fue herida en dos oportunidades y fue condecorada en tres, pues fue una mujer aguerrida que ayudó mucho al ejército ruso en sus batallas. Sin embargo, sabía que, como ella, había muchas otras que tampoco querían sentarse en sus casas y esperar a que los hombres resolvieran el conflicto. Por eso, en 1917, luego de que el Zar abdicara, decidió que crearía el primer batallón de mujeres de Rusia.

El Batallón de la Muerte

El Batallón de la Muerte de Mujeres
María Bochkariova (sentada, la tercera de izquierda a derecha) posando junto a algunas de sus compañeras del Batallón de la Muerte.

Con la moral baja en el ejército luego de la revolución rusa, Bochkariova decidió que una buena idea para inspirar a otros soldados era con el reclutamiento de mujeres fuertes como ella que quisieran pelear por su país. En aquel entonces, Aleksandr Kérenski, el ministro de guerra, también estuvo de acuerdo con su idea, así que la llevaron a cabo.

Así, se creó el Batallón de la Muerte, una agrupación compuesta íntegramente de mujeres que estaban regadas por todo el Ejército. La idea era juntarlas para que se apoyaran mutuamente y, además de darle una lección a los hombres que las menospreciaban por su género, buscaban alejarlas de ambientes en donde podrían estar sufriendo abusos por parte de sus compañeros.

Se unieron más de 2000 mujeres, quienes no dudaron en raparse la cabeza y acudir a la guerra. Eran de todas las profesiones, y aunque Bochkariova aplicó una serie de normativas que muchas no pudieron aguantar, más de 300 se mantuvieron en las filas.

Su emblema consistía en llevar el símbolo de Totenkopf en sus mangas (que se traduce del alemán como “cabeza de muerto”), seguido de una calavera con los huesos cruzados.

El 8 de julio de 1917, en la llamada ofensiva de junio, el Batallón de la Muerte lideró el frente occidental de Rusia. Bochkariova, a quien apodaron ‘Yashka’ en las batallas, fue herida de gravedad, pero logró sobrevivir fuera del campo de batalla.

Un final inesperado

La mujer que creó el Batallón de la Muerte, una tropa de guerreras temibles

Tal evento desató una ola de solicitudes de mujeres que estaban dispuestas a unirse al Ejército del país. En este sentido, se tuvieron que abrir grupos similares en Moscú, Petrogrado y Kuban. En total, las mujeres reclutadas superaban las 5000.

Pero, ¿qué pasó con Bochkariova? Pues su destino fue sellado luego de la Revolución de Octubre, con la que los Bolcheviques tomaron el poder de la nación. Fue acusada injustamente de ser una contrarrevolucionaria, y de no ser por un soldado que intercedió por ella, pudo haber sido fusilada. El batallón de mujeres se había disuelto definitivamente.

En su lugar, fue exiliada en 1918, por lo que se fue a Estados Unidos, en donde se encontró con el presidente Woodrow Wilson. Posteriormente, fue a parar a Inglaterra, en donde tuvo una audiencia con el Rey Jorge VI. Ambos personajes le prometieron ayudarla, pero nunca hicieron nada.

Así, Bochkariova decidió volver a Rusia, a Tomsk, su pueblo natal, para reconstruir el batallón femenino. Sin embargo, los bolcheviques la habían estado esperando, así que la encarcelaron.

La enjuiciaron bajo la sentencia de haberse convertido en enemiga del pueblo. Cuatro meses después, 16 de mayo de 1920, fue fusilada. Gracias a que dejó sus memorias en un libro que escribió en Estados Unidos y que tituló ‘Yashka’, hoy en día conocemos su historia. Fue una mujer que vivió sirviendo a su país y a sus compañeras, pero falleció como una criminal frente a los soldados que se había encargado de inspirar y proteger.

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