La ciencia y la tecnología poco a poco nos ayudan a entender cada vez más sobre nuestro entorno y las criaturas con las que lo compartimos. Ahora, en un nuevo avance, un estudio reciente nos da la posibilidad de saber cómo algunos animales podrían detectar la textura de su comida.

Según lo demuestra la investigación publicada en Current Biology, al menos de forma estructural, los animales, los humanos y las plantas comparten algunos receptores que pueden funcionar para esta tarea.

Detrás del estudio que recién ha planteado esta posibilidad se encuentran el profesor Craig Montell y el becario postdoctoral Qiaoran Li, ambos de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Los receptores que captan la textura de la comida están presentes en humanos, animales y hasta plantas

La investigación realizada por Montell y Li se enfocó específicamente en los mecanismos sensoriales de las moscas de la fruta. Gracias al estudio detallado de estas y sus patrones alimenticios, fue posible detectar la actividad del canal TMEM63.

Este se trata de un conjunto de receptores que –según se sabía– hacen vida en el organismo humano y en algunas plantas. Ahora, con la investigación en las moscas de la fruta, se sabe que también están en algunos animales, y que podrían estar relacionados con su capacidad de detectar la textura de su comida.

Sobre los receptores animales que captan la textura de la comida

El canal TMEM63 pertenece a un sistema mecanosensorial a través del cual animales como las moscas de la fruta pueden captar la textura suave o arenosa de su comida. Para comprobar esta teoría, los investigadores trabajaron con dos grupos de prueba. Uno estaba conformado por moscas de la fruta comunes y otro por unas genéticamente modificadas que carecían del canal TMEM63.

Al ponerlas a elegir entre agua azucarada “suave”, bien diluida, y una “arenosa” con otras partículas además del azúcar, las diferencias fueron notorias. El primer grupo, con moscas comunes, no tuvo problemas en diferenciar las dos soluciones y seleccionar las más suaves, sin probarlas. Por otro lado, las moscas genéticamente modificadas no pudieron encontrar diferencias entre los líquidos. Esto, hasta que se les volvió a activar el canal TMEM63.

Preferencias alimenticias basadas en la textura

Con lo que ha revelado este estudio, vemos que los animales también tienen la capacidad de diferenciar su comida a través de la textura. En el caso de las moscas de la fruta, estas se decantaron por las opciones más “suaves”, que a su vez eran más puras ya que no estaban contaminadas con otros elementos.

En la naturaleza, según los investigadores, la posibilidad de diferenciar las texturas de los alimentos puede usarse como otro mecanismo de supervivencia. Algunas frutas, cuando se descomponen, adquieren una textura más arenosa, igual que los alimentos que se contaminan con tierra o afines.

Por otra parte, hablando de la relación que este nuevo estudio tiene con los humanos, podemos ver claramente que compartimos un canal mecanosensorial con los animales y algunas plantas. Ahora, ¿lo utilizamos para lo mismo? Aún esto no se sabe. Por ello, los autores comentan que todavía es necesario realizar más estudios de mayor profundidad.

Referencia:

Mechanism for food texture preference based on grittiness: https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.02.007

Lea también:

La cultura puede determinar cómo percibimos los sabores amargos

Escribir un comentario