Una nueva investigación ha revelado algo que muchas personas de seguro han notado al hablar por teléfono durante los últimos años. Las conversaciones en persona rara vez tienen la duración deseada; casi nunca terminan cuando las dos personas quieren que terminen.

Siendo más específicos, cuando dos humanos hablan, casi siempre hay uno que quiere dejar de hablar antes que el otro. Lo curioso es que, a pesar de ello, la conversación continúa un tiempo considerable, según el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

La duración de las conversaciones entre personas cercanas y extraños

Los investigadores analizaron 932 conversaciones con el fin de comprender mejor los factores involucrados en el desarrollo de la comunicación humana. Le pidieron a los participantes que informaran cuándo querían que terminara una conversación y que estimaran cuándo la persona con la que hablaban quería que terminara. Esta persona era cercana en un primer estudio, y un extraño, en el segundo.

Sorprendentemente, los resultados fueron similares independientemente que se tratara de una charla breve, una larga discusión, una broma o un debate. Sin importar el contexto, una de las personas siempre quería dejar de hablar antes que la otra.

Los resultados también se mantuvieron independientemente de la naturaleza de la relación entre el emisor y el receptor, fuera íntima o no. Las personas eran igualmente propensas a retenerse cuando querían interrumpir una conversación.

Así que, al comparar lo que querían las dos personas que hablaban y lo que obtuvieron estas al final, el resultado fue, en promedio, alrededor de la mitad de la duración de la conversación.

Un clásico “problema de coordinación” humana

Los investigadores lo ven como un clásico “problema de coordinación” que los humanos no han logrado resolver. Y la explicación está en la continua falta de sinceridad en su comunicación.

Se trata de un hallazgo relativamente triste. Tenemos a muchas personas que siguen hablando con otros a pesar de que no quieren hacerlo por el simple hecho de no ser groseros cortando la comunicación. Y por otro lado, tenemos a personas que lograron expresarse cuando lo necesitaron, a pesar de que en el proceso tuvieran que colgar antes de lo que les hubiera gustado.

La comunicación humana muchas veces carece de sinceridad

Pero más allá de la empatía, el estudio muestra que las personas no suelen ser sinceras cuando se comunican, lo cual puede ser contraproducente en el establecimiento de relaciones sanas.

Al tanto de ello, Paul Dolan, profesor de ciencias del comportamiento en la London School of Economics y autor del estudio, plantea la sinceridad como una posible solución para esta discrepancia entre las expectativas y la duración de las conversaciones:

“No me atrevo a decirte que tengo 20 minutos para hablar contigo porque no quiero parecer grosero, pero en realidad eso hará que la conversación sea mucho mejor para los dos porque conocemos las reglas. conocemos los términos del compromiso”.

Puede que algunas personas lo tomen como una grosería aunque se diga con respeto, o se sentirán mal, pero puede que muchas otras realmente comprendan y se sientan alegres por la sinceridad.

Referencia:

Do conversations end when people want them to? https://www.pnas.org/content/118/10/e2011809118

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