Manos robóticas que representan a la inteligencia artificial escribiendo una obra de teatro sobre un teclado futurista y luminiscente
Crédito: maxuser. Vía Shutterstock.

El mundo de las artes escénicas ha estado con nosotros por siglos y ha evolucionado a la par con la humanidad. Ahora, cuando entramos en una nueva era donde la tecnología es protagonista, es natural que entonces este arte vuelva a mutar. Pero… ¿está listo? Esta primera obra de teatro escrita completamente por una inteligencia artificial (IA) podría tener las respuestas.

La IA ya ha sido utilizada en otras oportunidades para generar productos escritos. En algunos casos ha tenido fines inofensivos, como la iniciativa de Google que te ayuda a escribir poesía. En otros, la situación se ha vuelto más complicada cuando se ha usado la inteligencia artificial para generar desinformación y fake news.

Ahora, la tecnología hace borrosos nuevamente los límites entre la capacidad de creación humana y la de la IA. Pero, ¿qué tanto?

La primera obra de teatro de una inteligencia artificial

En esta oportunidad, la revista Science ha reportado el estreno de la primera obra de teatro enteramente redactada por una inteligencia artificial. Esta ha llegado a nosotros gracias a un sistema de IA GPT-2, disponible en la web.

Dicha inteligencia artificial este pertenece a la empresa OpenAI, que es propiedad del magnate Elon Musk. Básicamente, esta funciona valiéndose del cúmulo de información o contenidos que se pueden encontrar en internet.

Gracias a esto, se la ha podido utilizar en otras oportunidades para construir cuentos cortos, noticias falsas y hasta uno que otro poema. Sin embargo, esta es la primera vez que se la usa para escribir por completo un producto dramatúrgico como lo es una obra de teatro.

¿Cómo la IA creó esta obra de teatro?

Ahora, el proceso de creación de la obra de teatro no perteneció únicamente a la inteligencia artificial. Con la finalidad de que el escrito tuviera una estructura definida, los investigadores de la Universidad Charles de Praga crearon el “guion” inicial de la historia.

Este básicamente consistió en 8 “pautas” que darían cuerpo a las 8 escenas, de 5 minutos cada una, en las que se divide toda la obra. En base a cada una de estas pautas, que contenían una frase inicial y un diálogo de dos líneas, la IA procedió a escribir el resto del contexto de la historia, añadiendo hasta 1000 palabras más.

 ‘IA: cuando un robot escribe una obra de teatro’

Al final de este proceso, se obtuvo la historia titulada ‘IA: cuando un robot’ escribe una obra de teatro’. David Košťák, quien supervisó la creación del guion de la obra, comentó que esta era como “una especie de El Principito futurista”.

En este caso, el protagonista no es un niño pequeño, sino un robot que sale al mundo a aprender de los humanos. Durante su viaje, no solo buscará entender a la sociedad, sino también las emociones humanas y conceptos complejos como la muerte.

La obra se desarrolla en un total de 60 minutos y, aunque tiene sus altibajos, consigue una cierta cohesión en su línea argumental. Sin embargo, Košťák reconoce que la situación fue todo un reto.

La IA realmente no sabe lo que está escribiendo

Un detalle importante que debemos entender es que, aunque la IA redactó la obra de teatro, esta realmente no conoce el significado de lo que plasma en la historia. Por este motivo, con frecuencia cambiaba el género de los personajes, el espacio en el que se encontraban o directamente generaba declaraciones que antagonizaban con lo escrito antes.

Todo esto debido a que la inteligencia artificial solo coloca juntas palabras y frases que suelen estar relacionadas –según los datos que recoge de la web–. Por este motivo, algunas de ellas podrían en realidad no tener sentido dentro del contexto de la historia.

Para evitar esto, los investigadores algunas veces pidieron a la IA que repitiera porciones del escrito hasta obtener un resultado inteligible. Asimismo, en ocasiones cambiaron los géneros para hacerlos coincidir a lo largo de la obra. Al final, se considera que el escrito fue 90% de la IA y un 10% intervención humana, para hacerlo entendible.

“No culpe a la computadora”

Para finalizar, cabe destacar que muchas de las temáticas elegidas por la IA pasaban de lo polémico a lo absurdo y hasta a lo perverso con mucha facilidad. Uno de los mejores ejemplos es citado también por la revista Science, en este, comentan que la escena, iniciada con una pauta sobre la eutanasia, terminó con una disertación sobre quién tenía el dedo enterrado en el ano de quién.

Claramente, no es como que la IA realmente decidiera hacer la obra de teatro sobre esta situación. En realidad, esto es simplemente un reflejo de lo que ella recopila de la web y luego repite sin tapujos ni vergüenza en el escrito, tal como lo resalta Košťák.

Si te ha dado curiosidad, esta obra se estrenará hoy, con subtítulos en inglés, para todos aquellos curiosos que quieran conocer en su totalidad el producto de la “creatividad” de una IA.

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