Hace una década, los investigadores descubrieron un misterioso sitio en el puerto de Berenice, Egipto, que ha resultado ser el mayor cementerio de mascotas encontrado hasta el momento.

Aunque inicialmente no se sabía su propósito, una serie de excavaciones revelaron tumbas de casi 600 gatos y perros dentro del lugar. Además, la última mascota enterrada allí data de hace casi 2,000 años, lo que sugiere que el trasfondo emocional tras la compañía de los animales es más antiguo de lo que pensábamos.

Lo que parecía ser un basurero de animales

Los arqueólogos de la Academia de Ciencias de Polonia descubrieron el presunto cementerio de mascotas en 2011 debajo de un basurero romano a las afueras de las murallas de Berenice, Egipto. Entre los siglos I y II d.C., la ciudad funcionaba como un puerto con gran movimiento comercial en el que se vendían marfil, telas y otros artículos de lujo de India, Arabia y Europa.

En aquel momento, el propósito del lugar no estaba claro, pero en 2017, el mismo equipo logró desenterrar los restos de unos 100 animales. Pero, ¿por qué habían sido depositados allí?

Una interpretación que apoya la idea de que la forma en que tratamos a las mascotas actualmente es relativamente moderna, la experta en animales del antiguo Egipto de la Universidad Americana de El Cairo, Salima Ikram, dijo que podría tratarse de una especie de fosa común de animales desechados como mascotas.

Tumbas individuales con textiles y cerámica acompañando a las mascotas

Sin embargo, el mismo equipo siguió excavando para encontrar más pistas y, en el proceso, desenterraron los restos de 585 animales; entre ellos, más del 90 por ciento eran gatos, 5 por ciento eran perros, y el resto monos.

 

Pero los hallazgos mostraban todo lo contrario a la interpretación previa, pues había pozos individuales bien acomodados y los animales parecían haber sido colocados con mucho cuidado.

Los perros y los gatos parecían dormidos, cada uno en un lugar separado del otro, y muchos estaban cubiertos con textiles o piezas de cerámica. Los gatos llevaban collares de hierro o collares con hilos de vidrio y conchas. Más que un basurero, parecía una especie de sarcófago.

Un cementerio de mascotas que llegaron a la vejez

Una cantidad tan elevada merecía estudios más minuciosos, por lo que procedieron a analizar los huesos con ayuda de técnicas y otros profesionales. Por ejemplo, un veterinario los ayudó a determinar el estado de salud que podrían haber tenido los animales al morir, la dieta que llevaban y la causa de muerte.

Los perros parecían haber tenido una edad avanzada al morir, pues muchos habían perdido la mayoría de los dientes o padecían enfermedad periodontal y degeneración articular. Mientras que los gatos mostraban patas fracturadas u otras lesiones probablemente causadas por caídas o patadas de caballo. También hubo casos de muertes tempranas, las cuales fueron atribuidas a enfermedades infecciosas.

Los animales parecían haber sido cuidados por los humanos

Esqueleto de un gato enterrado en el cementerio de mascotas hallado en Egipto junto con collar.
Collar junto a un esqueleto de un gato enterrado en el cementerio de mascotas en Egipto. Crédito: Marta Osypinska.

De hecho, no encontraron evidencia de momificación, sacrificio u de que los animales hayan sido parte de algún ritual. La mayoría parecía haber muerto por lesiones graves o enfermedades.

A pesar de ello, el hecho de que muchos de ellos fueran tan viejos es evidencia de buen cuidado a lo largo de su vida. La arqueóloga Marta Osypinska sostiene que “estos tenían que ser alimentados para sobrevivir”, y aquellos que carecían de piezas dentales, pudieron haber requerido alimentos especiales.

Podemos sumar el hecho de que en dicha región la mayoría de los recursos eran importados, y habiendo tanto movimiento a nivel comercial, el cuidado de los animales parecía ser una prioridad para sus habitantes. Uniendo todos estos cabos, la conclusión es que los arqueólogos no se encontraron con un basurero en Egipto, sino un cementerio de mascotas, el más antiguo documentado hasta ahora.

Cementerio de mascotas en Egipto podría esconder razones que trascienden el vínculo emocional

El cuidado “no lo estaban haciendo por los dioses ni por ningún beneficio utilitario”, dice Osypinska. Por lo que probable que, incluso en aquella época, los humanos tuvieran tanto aprecio y respeto por los animales de compañía como vemos en la actualidad.

A pesar de ello, el arqueólogo Wim Van Neer dice que existe la posibilidad de que los habitantes de Berenice valoraran a sus gatos y perros por otras razones, como el trabajo. Los gatos podrían haber exterminado las ratas en el puerto, mientras que los perros pudieron haber sido clásicos guardianes de hogares.

Pero aún así Osypinska, más inclinada al vínculo sentimental, cree que esta es una buena evidencia de partida para futuros estudios sobre el papel de los animales de compañía en el pasado.

Referencias:

New evidence for the emergence of a human-pet relation in early Roman Berenike (1st–2nd century AD). https://pam-journal.pl/resources/html/article/details?id=175204

Graves of nearly 600 cats and dogs in ancient Egypt may be world’s oldest pet cemetery. https://www.sciencemag.org/news/2021/02/graves-nearly-600-cats-and-dogs-ancient-egypt-may-be-world-s-oldest-pet-cemetery

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