Dos reclutadores, una mujer rubia con expresión pensativa y un hombre moreno, mirando el currículum de una mujer frente a ellos.

Para algunas personas, mentir en el currículum es tan necesario como colocar los datos reales, mientras que otras, conscientes de sus consecuencias, repudian por completo esta práctica.

Irónicamente, la cantidad de gente que lo hace es impresionante, así que puede que muchos no tengan ni la más mínima idea de lo que podría ocasionar, por ejemplo, ser descubiertos. Es por ello que hemos usado los datos de un estudio realizado por ResumeLab en 2020 para concienciar un poco a los candidatos sobre los riegos inherentes al envío de currículums “demasiado pulidos”.

93% de los encuestados afirma conocer a alguien que miente en su currículum

ResumeLab aplicó una encuesta a más de 1,000 estadounidenses para saber si habían mentido en algún momento sobre su historial laboral, formación u otros aspectos importantes para la obtención de empleo.

Por medio de esta, descubrieron que la mayoría de los solicitantes manipula uno o dos detalles en sus currículums antes de enviarlos. En general, los hombres mienten con más frecuencia que las mujeres.

Entrevista de trabajo en la que se observan los cuerpos de dos reclutadores frente a un candidato con su currículum.

Pero siendo más específicos, solo el 36 por ciento de ellos confesó mentir abiertamente, una cifra que contrasta bastante con el 93 por ciento que afirmó conocer a alguien que lo haya hecho.

Con una cifra tan alta, vale pensar que muy pocas personas saben realmente las consecuencias que puede tener mentir en el currículum. O puede que las sepan, pero estén dispuestas a asumir el riesgo.

Las mentiras más comunes en los currículums

Los resultados son dignos de análisis, pero antes de empezar a juzgar y a repartir culpas, conviene aclarar hasta qué punto es “válido” decorar los currículums. Una cosa es cumplir con el perfil solicitado y modificar un par de datos que podrás ajustar a la realidad en poco tiempo, y otra es incluir experiencia y formación de las que careces.

Experiencia laboral y habilidades falsas

El estudio reveló que las mentiras más comunes están en la sección de experiencia laboral; algunos exageran sus colaboraciones en ciertos proyectos, por ejemplo, o alteran un poco sus logros dentro de ellos.

Los solicitantes de empleo también suelen mentir afirmando que tienen habilidades que en realidad no tienen. Entre ellas, el dominio de un segundo idioma, redacción o manejo de cierto software.

Mentiras blancas a través de fuentes blancas

Y una de la que poco se habla, pero que de seguro dará ideas a quienes se salten los párrafos sobre las consecuencias en este artículo: el uso de fuentes blancas. Mentiras blancas a través de fuentes blancas, sí.

La trampa consiste en colocar en fuentes blancas palabras clave para que el Sistema de Seguimiento de Solicitantes los lleve más adelante en el proceso aunque en verdad no cumplan con el perfil requerido. Claro está que los reclutadores humanos no podrán verlas, mientras que el software sí, lo que aumentará sus probabilidades de ser contactados para una entrevista.

Estas son las consecuencias de mentir en el currículum

Ahora hablaremos de las consecuencias de mentir en el currículum, que no son pocas ni inofensivas para nuestra imagen dentro de la empresa o el mercado laboral. Hablamos de no ser contactado para la entrevista, no ser contratado, o ser contratados y poco después despedidos al descubrirse la estafa, entre otras.

En su encuesta, ResumeLab halló que solo el 31 por ciento de las personas que mienten en su hoja de vida; entre ellos, solo 65 por ciento no es contratado o es despedido luego. Con base en ello, solo 21 por ciento de las personas que mienten en realidad pierden una oportunidad de trabajo.

Muñecos de color amarillo y otros de color gris señalados con equis rojas en referencia a la selección del reclutamiento.

Con un porcentaje tan bajo, parece que estas mentiritas blancas pasan desapercibidas y logran cumplir su función en muchos casos. Sin embargo, el riesgo de ser descubierto tiene un alto costo a futuro. Una empresa podría simplemente descartar el perfil para futuras vacantes.

A ello sumamos la posibilidad de quedar en ridículo en alguno de los tantos pasos que aplican los reclutadores para escoger a su personal. Algunos incluyen pruebas especiales para confirmar ciertas habilidades, llaman a referencias de otras empresas, e incluso revisan las redes sociales para conocer mejor el perfil en cuestión.

Si mientes puede que te llamen para una entrevista, pero ello no garantiza el éxito en ella, o por lo menos salir con tu imagen ilesa. Dicho esto, conviene pensarlo dos veces antes de incurrir en esta práctica.

Referencia:

Lying on a Resume (2020 Study). https://resumelab.com/resume/lying