El ateísmo en el mundo es visto como una postura que frecuentemente se puede asociar con una falta de moral. Sin embargo, la realidad está lejos de esta convención. Ahora, gracias a una reciente investigación, ha sido posible comprobar que tanto los creyentes como los ateos tienen una brújula moral, solo que no tienen exactamente la misma.

Para poder afirmar esto, se realizaron cuatro encuestas distintas destinadas a medir la moralidad, la percepción de la moral y los valores más destacados en individuos tanto ateos como creyentes.

Los primeras dos encuestas tuvieron una muestra de 429 estadounidenses, que respondieron a las encuestas en Mechanical Turk de Amazon. Para las últimas dos, usando la misma plataforma, se encuestó a 4.193 personas de Estados Unidos y de Suecia. Se eligieron estas dos naciones debido a la alta religiosidad a asociada con la primera y a las tendencias más irreligiosas asociadas con la segunda.

El estudio buscó comprender la forma en la que estaban orientadas las brújulas morales de ateos y creyentes. Por lo que, incluso se tomaron en cuenta otras variables como la orientación política –que podrían haber afectado los resultados–. Sin embargo, al fin del estudio, cuando se habla de ateísmo o fe, la orientación política no hizo diferencia.

El punto medio: la brújula moral de ateos y creyentes coincidió en estos puntos

Imagen de un rostro humano con una explosión de colores saliendo de su cráneo.

Dentro de la encuesta, los investigadores midieron en particular un espectro de cinco valores fundamentales. Cada individuo debía valorar los ítems según la importancia que le dieran a estos.

En dos de los cinco casos, tanto ateos como creyentes mostraron que su brújula moral apuntaba a un mismo objetivo. Específicamente, los dos valores destacados por ambos grupos fueron el “cuidado” y la “justicia”.

El primero vino de la mano con la protección de los individuos vulnerables. Por otro lado, el según se relacionó más con elementos como las garantías de libertad y el rechazo a la opresión.

Entonces, es posible ver que tanto ateos como creyentes ven como altamente importante el garantizar la seguridad a las personas vulnerables y el respetar la libertad del prójimo. Asimismo, como un detalle extra, ambos grupos estuvieron de acuerdo en que la racionalidad y la aceptación de argumentos justificados también es un elemento que concierne a la moral.

Así se diferencian las brújulas morales de creyentes y ateos

Siluetas de perfiles humanos superpuestos en varios colores.
Crédito: Animak/Dreamstime.com

Ahora, así como hubo puntos en común entre los ateos y los creyentes, también hubo partes en las que sus brújulas morales difirieron por completo. Específicamente, los tres valores en los que sus caminos se separaron fueron: lealtad, respeto a la autoridad y santidad. Todos estos, relacionados directamente con el valor que se le da a la cohesión grupal.

En el primero de los casos, se hablaba de la lealtad al propio grupo, que puede ser desde institucional, como el lugar de trabajo, hasta nacional, como el país al que se pertenece. Seguidamente, el segundo hizo hincapié en el respeto a las figuras de autoridad (desde los padres y maestros hasta los políticos). Finalmente, el último hacía referencia a evitar comportamientos vistos por otros como “degradantes”, lo que usualmente se relacionó con actos sexuales.

Acá, los creyentes mostraron valorar exponencialmente más estos tres valores, estando también más alineados con la búsqueda de la cohesión grupal. Por su parte, los ateos no mostraron tanto interés en esta triada y, por ende, tampoco en la unión de grupo.

Diferencias en el “calibrado” de la brújula moral de los ateos y de los creyentes

Según los investigadores, este estudio comprueba que, efectivamente, tanto creyentes como ateos tienen su propia brújula moral, pero que esta se encuentra calibrada de forma distinta.

En el caso de los creyentes, los cinco valores evaluados fueron valorados como altamente importantes. Por otra parte, los ateos solo vieron dos de estos (cuidado y justicia) como verdaderamente valiosos. Los otros tres (respeto a la autoridad, lealtad y santidad), como representantes de la propensión a la cohesión grupal, no aparecieron en el tope de prioridades de los ateístas.

Referencia:

The amoral atheist? A cross-national examination of cultural, motivational, and cognitive antecedents of disbelief, and their implications for morality: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0246593

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