Casi 200 personas en Nueva Zelanda se ofrecieron como voluntarias para colaborar en una ardua estrategia dirigida a salvar a 28 ballenas piloto de aleta larga varadas en la costa de Farewell Spit.

Para los voluntarios, salvar a las ballenas varadas no fue tarea fácil

Los informes alertaron de un varamiento masivo de ballenas desde la madrugada del lunes en Farewell Spit, una playa remota en la Isla Sur. Se trataba de una manada de 49 ballenas perdidas, y desde entonces murieron 21 de ellas.

Mientras estuvieron allí, los voluntarios, miembros del Proyecto Jonah y los guardabosques del Departamento de Conservación neozelandés aplicaron varios métodos para mantenerlas vivas. Los voluntarios las empaparon con baldes de agua y las mantuvieron erguidas de modo que su peso no hiciera demasiada presión sobre sus aletas.

La tarea fue ardua porque no se trataba simplemente de regresarlas por donde llegaron; quienes traten con animales con frecuencia de seguro tendrán una idea más clara de ello. El lunes en la noche, los voluntarios lograron reflotar las ballenas en la marea alta, pero en algún momento entre la noche y la mañana, estas volvieron a aparecer varadas en las costa.

A pesar de ello, los voluntarios neozelandeses mantuvieron el optimismo e hicieron todo lo posible por reflotarlas de nuevo al océano para que continuaran su vida, lográndolo finalmente en un segundo intento en estos dos días.

Barreras humanas para evitar que las ballenas volvieran

En sus intentos por reflotarlas, usaron un pontón inflable para transportar una de las ballenas a aguas más profundas. Esto con la esperanza de que llamara a sus compañeros de manada para que la siguieran y así promover su partida de regreso al océano.

Tras lograr reflotarlas, formaron cadenas humanas en el agua creando una especie de cerca para evitar que estas nadaran de regreso a la orilla. Y a medida que se alejaban, estas cadenas humanas fueron reemplazadas por barcos que formaron una nueva barrera hacia la orilla.

Louisa Hawkes, portavoz del grupo sin fines de lucro de rescate de ballenas Project Jonah, explicó que es bastante común que las ballenas piloto se detengan en su trayecto una o dos veces antes de alejarse nadando.

Sin embargo, hoy “se han alejado mucho más que ayer”, dijo, confirmando que se han trasladado a un océano más profundo. “Somos cautelosamente optimistas de que no volverán”.

La costa de Farewell Spit, una trampa para ballenas

La larga costa de Farewell Spit y las playas de suave pendiente parecen constituit el escenario ideal para los varamientos masivos de ballenas. De hecho, no se trata de un evento único, aunque la razón por la que ocurren aún se comprenden poco. Al parecer, sus condiciones parecen dificultar que las ballenas naveguen lejos de la costa una vez que se acercan.

Por ejemplo, hace cuatro años, hubo dos varamientos masivos que involucraron a más de 650 calderones se vararon en Farewell Spit. En aquel entonces, cerca 300 se salvaron, pero más 350 de ellos murieron.

Respecto a por qué las ballenas se acercan tanto como para terminar varadas hay varias teorías. Una es que van en busca de presas demasiado lejos, mientras que otra sugiere que es quizás escapando de un depredador. Puede incluso que las ballenas se acerquen demasiado a las costas intentando proteger a un miembro de la manada enfermo.

Referencia:

New Zealand volunteers refloat 28 whales in rescue effort. https://phys.org/news/2021-02-zealand-volunteers-refloat-whales-effort.html

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