Liebre saltadora mostrado diferentes patrones de rosado y naranja en su pelaje debido a la fluorescencia.
Liebre saltadora mostrado diferentes patrones de rosado y naranja en su pelaje debido a la fluorescencia. Crédito: J. Martin y E. Olson, Northland College.

Pocos lo saben, pero algunos mamíferos pueden brillar sin que ello implique que estén mojados o se hayan aplicado algún producto especial sobre su piel o pelaje. Por ejemplo, un equipo de investigadores descubrió recientemente que la liebre saltadora, un roedor cercano a las ardillas, es fluorescente y un excelente ejemplo del fenómeno entre los de su clase.

Según indican en su artículo en Scientific Reports, esta liebre muestra colores muy vívidos, entre los que destaca el rosa y el naranja, al colocarse bajo la luz ultravioleta, lo que a su vez forma patrones muy diversos y llamativos.

Roedores similares a los canguros

Las liebres saltadoras pertenecen a un género de roedores llamado Pedetes que, aunque se denominan como tal, realmente no están relacionadas con las liebres. Entre ellas, se han documentado tres especies: Pedetes capensis, Pedetes surdaster y Pedetes laetoliensis, aunque esta última está extinta.

Actualmente, P. capensis y P. surdaster se encuentran en el sur de África y en partes de Kenia y Tanzania respectivamente. Aunque son pequeñas, se parecen bastante a los canguros por sus patas delanteras cortas y prominentes patas traseras. Pero lo más similar entre ellas es el brillo, porque los científicos las han identificado recientemente como roedores fluorescentes.

Dos especies de liebres saltadoras mostraron fluorescencia

Pero para poder llegar a esta conclusión, primero hicieron una seria de experimentos. De hecho, al principio su investigación no se centraba en ellas, sino en la búsqueda de signos de fluorescencia en ardillas voladoras y otros mamíferos deslizantes. Para ello, recurrieron a la colección de especímenes que aloja el Museo Field en Chicago.

Tras algunos experimentos infructuosos en dicho objetivo, que incluyeron a las ardillas de cola escamosa, llegaron a sus parientes vivos más cercanos: las liebres saltadoras. Para estudiarlas, examinaron tanto 14 especímenes de museo, como seis liebres saltadoras en cautiverio, cinco de las cuales estaban vivas y una fallecida.

Luego, los expusieron a luz ultravioleta y quedaron fascinados con lo que observaron. El pelaje marrón oscuro en el lomo de cada uno de los individuos estudiados se iluminó generando patrones en forma de rayas, manchas y parches de un vívido color rosa, confirmando así que habían encontrado un “nuevo” roedor fluorescente.

“Tanto los especímenes masculinos como femeninos emitieron fluorescencia en las mismas regiones y con la misma intensidad”, escribieron los autores en su artículo científico.

¿Cómo se produce la fluorescencia en las liebres saltadoras?

La coautora del estudio Michaela Carlson, profesora asistente de química en Northland College, explica que las liebres saltarinas muestran fluorescencia gracias a compuestos orgánicos llamado porfirinas.

Los científicos lograron aislar durante sus experimentos en los roedores la coproporfirina y la uroporfirina, los cuales emiten fluorescencia en las regiones amarillas, naranjas o rojas del espectro visible bajo ciertas condiciones.

Liebre saltadora mostrando colores rosa y naranja debido a la fluorescencia bajo los rayos ultravioleta.
Las liebres saltadoras son fluorescentes gracias a dos compuestos orgánicos conocidos porfirinas. Crédito: J. Martin y E. Olson, Northland College.

Y aunque no e encontraron diferencias de fluorescencia entre las hembras y machos, los patrones observados sí fueron bastante irregulares. “Las regiones más intensamente fluorescentes estaban generalmente alrededor de los cuartos traseros”, dijo Carlson.

La explicación más plausible hasta ahora parece ser que la luz visible degrada los compuestos responsables del fenómeno en los roedores, lo cual da lugar a los diversos patrones fluorescentes. Mientras que otra teoría plantea que estos sirvan como un tipo de camuflaje para protegerse de depredadores que puedan percibir su fluorescencia bajo los ratos ultravioleta.

“Sin embargo, también existe una buena posibilidad de que este rasgo no juegue ningún papel en las interacciones intra o entre especies”, añadió. “Se requiere más investigación”, concluyó la autora.

La fluorescencia es común en roedores y otros mamíferos

En realidad existe una larga lista de animales biofluorescentes, por lo que este hallazgo no necesariamente sea tan sorprendente. Entre ellos, invertebrados, reptiles, anfibios, peces y aves, aunque en los últimos años también de han descubierto en mamíferos mayoritariamente nocturnos, como las ardillas voladoras, las zarigüeyas y los ornitorrincos.

De hecho, las liebres saltadoras son también nocturnas, lo que sugiere que el fenómeno es más común en entornos abiertos de poca luz. Sin embargo, aún es necesaria investigar en poblaciones más variadas para afirmarlo.

Referencia:

Vivid biofluorescence discovered in the nocturnal Springhare (Pedetidae). https://www.nature.com/articles/s41598-021-83588-0

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