En la actualidad, la incontinencia urinaria es una afección que se presenta frecuentemente en mujeres mayores, pero que, afortunadamente, ya tiene variados tratamientos con los que se la puede abordar. No obstante, son pocas las personas que realmente recurren a ellos. ¿Por qué?

Por un lado, como lo destaca el doctor Christopher Hartman, “Muchas mujeres suelen citar la vergüenza como la razón de su retraso en la búsqueda de atención”. Sin embargo, otro motivo común es el desconocimiento sobre la existencia de los tratamientos. Esto debido a que, en la mayoría de los casos, se cree que la inconveniencia urinaria es una consecuencia inevitable del envejecimiento.

¿Qué desencadena la incontinencia?

En la actualidad, al menos una de cada dos mujeres mayores de 50 años sufre de incontinencia urinaria, pero prácticamente ninguna busca tratamientos para ella. Como lo mencionamos, esto se debe en primer lugar al desconocimiento de su existencia. Pero, también tiene que ver con la falta de información que hay con el proceso de diagnóstico y tratamiento de la condición.

En general, las mujeres que han tenido un parto vaginal, sufrido de estreñimiento crónico, obesidad o de enfermedades pulmonares crónicas, son más propensas a desarrollar un tipo de incontinencia conocida como “de esfuerzo”. Una que, también puede presentarse en hombres cuando estos han pasado, por ejemplo, por una cirugía de cáncer de próstata.

Otros factores de riesgo comunes son: la edad –sobre todo para mayores de 50 años–, infecciones del tracto urinario, accidentes cerebrovasculares y los trastornos neurológicos como el Parkinson.

No todas las incontinencias son iguales

Ahora, a pesar de que la incontinencia urinaria tiene elementos comunes tanto para mujeres mayores como para otras personas, esto no implica que se manifiesta de la misma forma en todos, ni que reciba los mismos tratamientos. De hecho, dependiendo del tipo de incontinencia y la severidad de esta, el diagnóstico y tratamiento tenderán a variar.

En primer lugar, nos encontramos con la incontinencia urinaria por esfuerzo que puede desatarse cuando reímos, tosemos, estornudamos o hacemos ejercicio. Por otra parte, en segunto, está la incontinencia por urgencia, que se da cuando el individuo experimenta un deseo intenso y constante de orinar, y que no puede controlar.

En tercer lugar está la incontinencia mixta, que mezcla cualidades de las primeras dos. Finalmente, de última se presenta la incontinencia por rebosamiento, que se manifiesta cuando la vejiga no logra vaciar por completo su contenido. De entre todas, esta última es la menos común en las mujeres.

¿Qué tratamientos existen en la actualidad para mujeres mayores con incontinencia urinaria?

Según el tipo de incontinencia urinaria que se detecte en las mujeres mayores, se pueden sugerir distintos tratamientos. Por ejemplo, una primera forma de abordar la incontinencia por esfuerzo sería con ejercicios Kegel, destinados a fortalecer los músculos del piso pélvico.

Sin embargo, si se requiere de una intervención más directa, también se puede aplicar la inyección de “agentes de carga”. Gracias a esto, el esfínter urinario aumenta su capacidad de cierre. En otras palabras, el músculo también se fortalece y evita posible derrames inesperados.

Por otra parte, también está la “cirugía de cabestrillo”. Esta última consiste en la colocación de una “malla” que actúe como un soporte para la vejiga, de modo que esta se mantenga en su posición y no cause deseos de orinar en un mal momento.

En los casos de la incontinencia de urgencia, los tratamientos que se desarrollan se relacionan con modificación del comportamiento. Durante estos, se llevan a cabo entrenamientos como la micción cronometrada, aprendizaje del manejo de líquidos y ejercicios Kegel. No obstante, también pueden abordarse con otros elementos como inyecciones de Botox en la vejiga, para hacerla más fuerte o con el uso de estimuladores nerviosos.

Referencia:

Urinary Incontinence in Older Adults: https://www.nia.nih.gov/health/urinary-incontinence-older-adults

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