Dron amarillo sobrevolando una tubería amarilla en busca de fugas de petróleo.

El cambio climático es un problema global que, como sociedad, debemos combatir a toda costa. Poco a poco, cada país se ha unido a la causa para intentar frenar este fenómeno y evitar sus catastróficas consecuencias. Ahora, una nueva posibilidad de colaborar con esta meta ha surgido con el desarrollo de un nuevo método con drones para detectar pozos de petróleo abandonados.

Según se sabe, al menos 2 millones de estos se encuentran distribuidos en Estados Unidos –en ubicaciones desconocidas–. Por este motivo, es importante determinar en dónde se encuentran para poder cerrarlos y evitar que sigan emitiendo gases contaminantes al ambiente.

De allí que la investigación recientemente publicada en Journal of Applied Geophysics se haya vuelto tan notoria. Dentro de ella, los investigadores Timothy S.de Smet, Alex Nikulin, Natalia Romanzo, Nathan Graber, Charles Dietrich y Andrii Puliaiev proponen el uso de drones para poder rastrear los pozos ocultos en grandes territorios de forma más rápida y eficiente.

Un problema nacional y ambiental

Los investigadores de la Universidad de Binghamton y de la Universidad Estatal de Nueva York identificaron como primer problema las emisiones de metano que surgen de estos pozos abandonados. Lugares como el estado de Nueva York, según los estimados, tienen unos 35 mil de estos emitiendo dicho gas ahora mismo; mientras que otras áreas como Pensilvania llegan a más de 600 mil.

El metano es un gas contaminante que incrementa el efecto invernadero de forma mucho más notoria que el dióxido de carbono. En los pozos de petróleo que los drones deberían encontrar, dicho gas es una constante y contribuye en gran medida al aumento del calentamiento global. Por si fuera poco, el metano también colabora con el aumento del ozono troposférico –contaminante relacionado con la dificultad respiratoria–.

Además de este compuesto, otros químicos contaminantes como el benceno, el tetracloruro de carbono y el cloroformo también se liberan a la atmósfera a través de estos pozos. Así estos espacios se convierten en fuentes constantes y notorias de contaminación. Por lo que, el cerrarlos contribuiría en gran medida con el bienestar del ambiente.

“Si se taparan todos los pozos de petróleo y gas huérfanos y abandonados del estado de Nueva York, se podría eliminar de la atmósfera el equivalente a casi 750 mil toneladas métricas de dióxido de carbono, lo que equivale a retirar los coches de Buffalo durante un año” comentó Smet.

Ahora, pensemos en lo que pasaría entonces si también se abordaran y cerraran los de Pensilvania… y luego los del resto del país. La diferencia sería notoria y el beneficio para el ambiente, innegable.

Es necesario optimizar los procesos actuales

Por años se han estado rastreando estos pozos para cerrarlos y avanzar en la meta mencionada anteriormente. Sin embargo, hasta ahora, estos esfuerzos no han sido los más fructíferos.

Para 1879, ya se había establecido la necesidad de que los pozos petroleros se cerraran una vez terminaran de usarse. Sin embargo, entre ese año y 1963 –cuando se establecieron regulaciones más modernas– hay casi un siglo de diferencia. Como consecuencia, lo que se consideraba “efectivo” en los 1800 definitivamente no era suficiente en los 1900. De allí que aún haya tantos pozos por tapar efectivamente.

Ahora, el colmo de la situación es que las ubicaciones de muchos de estos, o se anotaron en mapas antiguos y poco exactos, o simplemente no figuran en ellos en absoluto. Entonces, con la falta de guías claras, las búsquedas hasta ahora se han hecho en persona, sin mucho más que un equipo de exploración. Ahora, el uso de drones podría hacer que la búsqueda de pozos de petróleo se convierta en una actividad mucho más eficiente.

¿Cómo los drones podrán localizar los pozos de petróleo abandonados?

Básicamente, los investigadores han desarrollado un método de rastreo que los drones pueden poner en práctica al sobrevolar diferentes territorios. Gracias a este, podrán ir determinando la ubicación de los pozos con casi el mismo mecanismo usado por los detectores de metales.

Para este caso específico, el equipo colocó magnetómetros en los drones. Con estos, los drones pueden ubicar las anomalías magnéticas que emiten las carcasas metálicas de los pozos de petróleo.

Resultados rápidos y notorios

Según un solo primer vuelo de prueba en el condado de Cattaraugus –terreno repleto de pozos de petróleo abandonados– los drones pudieron localizar 72 pozos. En revisiones anteriores, con los métodos manuales y cartográficos, se habían identificado solo 11.

“(…), podríamos haber volado el dron más rápido y para misiones más largas, pero esta fue la primera vez que lo probamos, así que fuimos bastante conservadores con la planificación de la misión”, comentó Smet.

En otras palabras, los investigadores aclaran que, por ser una primera prueba de acción, no hicieron a los drones volar particularmente lejos. Pero destacan que estos si tienen la posibilidad de hacerlo. Como consecuencia, en futuras pruebas podrían traer incluso mejores resultados que los obtenidos esta vez.

Referencia:

Successful application of drone-based aeromagnetic surveys to locate legacy oil and gas wells in Cattaraugus county, New York: https://doi.org/10.1016/j.jappgeo.2020.104250

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