Clubhouse

Las redes sociales se han convertido en un espacio donde no solo podemos interactuar con nuestros amigos y conocidos, sino que también pueden llegar a representar una herramienta de rebeldía social y política. Para muestra, el caso Clubhouse y la censura que ha recibido por parte de China, aun cuando la app no está disponible en la tienda de aplicaciones de esta región.

Clubhouse es una aplicación relativamente nueva. Sin embargo, se ha convertido en una plataforma muy popular como instrumento de comunicación a través de notas de audio. No obstante, para disfrutar de sus bondades debes ser invitado exclusivo de un miembro de la app, además de contar con un iPhone.

Elon Musk
¿Te imaginas en una misma reunión con Elon Musk? Clubhouse lo hace posible, puedes debatir e interactuar con el hombre más rico del mundo.

Habitantes de China hallaron en Clubhouse un escape a la censura

Cuando hablamos de Clubhouse, nos referimos a una red social donde los usuarios chinos se sintieron libres de debatir desde temas divertidos hasta políticos. De hecho, las personas que descargaron la aplicación tocaron temas delicados y tabúes políticos en esta región, las protestas de Hong Kong e Hinjiang fueron algunos de ellos.

Sala de conferencia
Habitantes de China hallaron en Clubhouse un espacio donde debatir temas tabú en este país.

Pero, ¿cómo llegó Clubhouse a China? La realidad es que algunos chinos de clase media alta que adquirieron iPhone en el extranjero, tuvieron también la oportunidad de descargar la aplicación, así como de recibir una preciada invitación. Esto les permitió pasar desapercibidos frente al aparato censor chino. En efecto, esto causó que demás habitantes se interesan en la app, haciendo uso de herramientas informáticas como VPN para evadir la censura de China.

Aun sabiendo que descargar la aplicación violaba las normas establecidas por el gobierno comunista de este país, ¿por qué los usuarios se arriesgaron a tanto? Incluso, ¿por qué China le teme a las redes sociales proveniente de Occidente?

Para entender un poco qué sucede en China, veámoslo de este modo. En este país, no existe Google, YouTube, Twitter ni mucho menos Facebook, aplicaciones muy populares en países occidentales, pero que en China son sustituidas por plataformas similares.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando usas el buscador de Google y colocas el término “Primavera Árabe”? No sucede nada relevante, Chrome te muestra una lista con resultados. Por otro lado, ¿qué pasa en Baidoo, el equivalente a esta app en China, al realizar la misma búsqueda? El servicio bloquea tu búsqueda por considerarla peligrosa. Lo mismo sucede cuando indagas sobre rebelión, pornografía, creencias islámicas, entre otros muchos términos.

China censura a Clubhouse para privar a sus habitantes de libertad de expresión

Retomando el punto anterior, China censura a Clubhouse porque no puede permitir que sus habitantes continúen hablando sobre temas prohibidos. Al régimen no le conviene que sus ciudadanos opinen sin mayor disimulo, ni mucho menos que expresen libremente sus ideas y opiniones.

Con base en ello, se puede decir que China ve en Clubhouse un medio para difundir información inapropiada, incluso como una herramienta “anti-China”, según el periódico Global Times. Evidentemente, el gobierno quiere evitar a toda costa que sus ciudadanos utilicen una aplicación que no sea autorizada ni controlada por el estado.

Hasta hace poco se creía que los audios enviados través de las conversaciones y paneles de Clubhouse no dejaban registro público. Una acción que fomentaba la interacción de los ciudadanos chinos. No obstante, un informe publicado por investigadores del Observatorio de Internet de Stanford (SIO) ha demostrado lo contrario.

China censura Clubhouse
China censura a Clubhouse ante imposibilidad de controlar la plataforma de audio

Sistema de Crédito Social: el poder de China sobre sus ciudadanos

China es un país potencia en tecnología, prácticamente lo tiene todo. Frecuentemente vemos como surgen nuevas innovaciones tecnológicas y muchas de ellas provienen de esta región. De hecho, el gobierno las usa para controlar a sus habitantes.

El país comunista tiene un software informático conocido como Sistema de Crédito Social que controla cada paso que dan sus habitantes. Una plataforma asociada con múltiples aplicaciones que espían las conversaciones, así como todos y cada uno de los pasos que da un usuario chino.

Sistema de crédito social de China
Sistema de Crédito Social de China, un tecnología que vigila cada paso que dan los ciudadanos de este país.

Básicamente, su uso se reduce a dos opciones, recompensar o castigar. Si un habitante de China cumple con las normas impuestas por la administración de la región. Este es recompensado con una puntuación que le permitirá optar por créditos bancarios, por ejemplo. Por el contrario, si infringe las leyes se le dificulta realizar una compra, y hasta algo tan sencillo como adquirir un pasaje de tren.

Redes sociales como herramienta de rebeldía social

Considerando el poder del Sistema de Crédito Social, es lógico que expresar ideas y opiniones no tiene cabida en China. Es por ello que las redes sociales se pueden convertir en una herramienta de rebeldía política y social. Esto por la sencilla razón de que entre más te prohíben algo, más lo vas a querer, así funciona la naturaleza humana.

Si bien es cierto que las redes sociales nos permiten manifestar nuestras ideas, pensamientos y opiniones, ¿qué sucede cuando no puedes expresarte libremente porque va en contra de la ley? Sin lugar a dudas, se sentirían cohibidos, ahogados en un mundo virtual que lo tiene todo, pero que al mismo tiempo un gobierno te priva de sus beneficios.

En vista de ello, muchos usuarios terminan quebrantando “las reglas” de sus países, convirtiendo las redes sociales en un instrumento de rebeldía social. Tal como sucedió con Clubhouse en China, censurada posteriormente.

Protestas de Hong Kong, un tema censurado en China
Protestas en Hong Kong, un tema prohibido en China.

El problema de las redes sociales es la forma como los usuarios interpretan los mensajes que se postean, lo que para algunos puede ser un chiste, para otros puede ser algo delicado. Para no irnos muy lejos, de este lado del mundo podemos realizar una búsqueda relacionada con las  “protestas de Hong Kong” por simple conocimiento y cultura general. Sin embargo, para el gobierno de China, que sus habitantes ejecuten la misma acción podría ser indicio de terrorismo e incitación a la violencia.

Pero, ¿qué tan subversivas pueden llegar a ser las redes sociales?

El poder de las redes sociales es innegable. Estas plataformas se usan para compartir cualquier cantidad de información, tanto verdadera como falsa. Incluso, tienen una fuerte influencia en el ámbito político llegando a ser decisivas en resultados electorales.

La noticia difundida en el video le costó la presidencia a Hillary Clinton en las elecciones de Estados Unidos 2016. Si bien es cierto que la información fue calificada como falsa, ya era muy tarde. El daño estaba hecho.

En efecto, las plataformas sociales se convierten en un arma de doble filo. Estas representan un canal para transmitir ideas y llegar al mayor número de interacción posible. Sin embargo, en otros casos pueden ser promotoras de manifestaciones, incluso en el derrocamiento de gobiernos.

De hecho, hace más de 10  años tuvo lugar la “Primavera Árabe”, una manifestación que nació en Facebook bajo un torrente de mensajes que clamaban libertad y democracia en el Norte de África y el Medio Oriente. Tal fue el impacto de esta, que se extendió de país en país, impulsadas por la falta de control de las redes sociales.

Otro ejemplo del poder de las redes sociales se asocia con WhatsApp y su uso en la India. En este país, muchos usuarios usaron la plataforma de mensajería para difundir información sobre la presunta presencia de secuestradores de niños. Esta situación causó la muerte de muchas personas, linchadas por multitudes. En efecto, el gobierno decidió arremeter contra Facebook  por ser partícipe en la difusión de noticias de falsas.

En el caso de Rusia, el gobierno intentó controlar a Telegram. No obstante, la compañía se negó a cederle el poder de la plataforma, a facilitarle las claves de cifrado. Ante esta situación, los proveedores de Internet respondieron con un bloqueo masivo que terminó causando que la empresa cambiara de sede. Este patrón también se repite en China, donde el régimen censura todas aquellas aplicaciones sobre las cuales no pueden tener control total, como a Clubhouse, por ejemplo.

Como has podido notar, las redes sociales son de gran valor en nuestra sociedad. Su utilidad va más allá de la interacción social, se pueden usar para gestionar campañas electorales, organizar manifestaciones, incluso como un instrumento para desestabilizar gobiernos. Por ende, China no permite que esta clase de tecnología afecte el sistema socialista que ha implementado. Después de todo, sus habitantes están bajo una dictadura.

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