Siendo el lupus una enfermedad autoinmune, muchos pacientes se preguntarán si será seguro para ellos recibir la vacuna contra COVID-19. Hasta el momento, no se han recopilado datos como para saberlo, pero los expertos se valen de las experiencias previas con otros medicamentos para dar respuestas.

Los grupos vulnerables en esta pandemia

El mundo entero ha tenido que enfrentarse a un coronavirus diminuto e invisible, cuya totalidad podría entrar en una lata de Coca-Cola, pero que en muy poco tiempo logró cambiar drásticamente la dinámica de vida de la humanidad.

Afortunadamente, los científicos han desarrollado algunas vacunas que, al resultar efectivas y seguras según los resultados de sus ensayos clínicos, han sido aprobadas para uso de emergencia en diferentes partes del mundo.

Por el momento, las autoridades y funcionarios de salud las distribuyen entre los grupos prioritarios, que incluyen al personal de salud en primera línea de batalla contra el virus y a personas de tercera edad.

Como muchos ya sabrán, las investigaciones realizadas hasta ahora han identificado una variedad de factores adicionales a la edad avanzada que pueden influir en el pronóstico de los pacientes infectados. Entre ellos, la presencia de alguna condición médica, como obesidad, hipertensión y diabetes, así como otras enfermedades de carácter crónico que promuevan la inflamación del cuerpo.

La respuesta inmunitaria frente a la COVID-19 ha sido comparada con la del lupus

Para comprender mejor la razón por la que se ha incluido a los pacientes con lupus entre los grupos vulnerables en esta pandemia, conviene citar un par de estudios reseñados en TekCrispy el año pasado.

Tenemos una nota especial en la que explicamos por qué los pacientes con lupus pueden verse particularmente afectados por la COVID-19. El lupus es una enfermedad autoinmune que puede llegar a afectar una variedad de órganos, y los estudios realizados hasta ahora han observado una dinámica similar en la nueva infección. En este sentido, los síntomas más comunes del lupus se centran en la piel, el sistema músculo-esquelético y el sistema pulmonar, aunque a la larga los riñones también empiezan a verse afectados.

Coronavirus causante de la COVID-19 luchando con células inmunitarias.

Por otro lado, existían temores de que el tratamiento farmacológico de la enfermedad, dirigido a inhibir la respuesta inflamatoria que la caracteriza, hiciera a los pacientes menos aptos para luchar contra infecciones, incluida la COVID-19.

De hecho, un estudio publicado a mediados de octubre de 2020 comparó la respuesta inmunitaria a ambas enfermedades y concluyó que eran similares. Como indicamos en aquella oportunidad, los investigadores notaron que los pacientes con COVID-19 grave mostraban una activación exagerada de las células B, células inmunitarias que también se activan durante los brotes agudos de lupus.

No hay evidencia de mayores contagios con el coronavirus entre pacientes con lupus

Pero siguiendo esta idea, hay algo curioso que no podemos dejar de resaltar. Si bien las personas con LES y otras EAS han sido incluidas dentro del grupo de riesgo de infección por COVID-19, los datos recolectados hasta ahora realmente no sustentan esta afirmación.

Bien sabemos que las enfermedades autoinmunes denotan fragilidades en el sistema inmunitario, pero, por ejemplo, según la Sociedad Española de Medicina Interna, no se ha detectado una mayor tasa de infección por COVID-19 entre los pacientes con lupus. Tampoco se ha observado que estos tengan un pronóstico peor que aquellos que no padecen esta u otras EAS como esclerodermia y síndrome de Sjögren.

Dos manos con signos de lupus y coronavirus a su alrededor.

De hecho, algunos expertos han dado fe de ello durante el transcurso de la pandemia. Como ejemplo, el Dr. Guillermo Ruiz Irastorza del Hospital Universitario Cruces, que indicó en un comunicado que el número de infectados entre los pacientes con lupus es similar al esperable en la población general, y que, en la mayoría de los casos, la evolución fue benigna.

Quizás por ello las personas con lupus y otras EAS no se han incluido hasta ahora entre los grupos prioritarios para vacunación contra la COVID-19. Sin embargo, en una situación de emergencia como la actual están muchos otros factores en juego; por ejemplo, el suministro aún limitado, la seguridad del medicamento y la imprevisibilidad de la enfermedad.

¿Pueden los pacientes con lupus recibir la vacuna contra COVID-19 sin riesgos?

Ahora bien, a mediados de diciembre de 2020, la Sociedad Española de Reumatología emitió un comunicado referente a la posibilidad de incluir a los pacientes con lupus, y por extensión, con enfermedades autoinmunes sistémicas, entre los grupos que deberían recibir la vacuna contra COVID-19.

El problema es que, como hemos explicado en notas previas, los ensayos clínicos realizados hasta ahora han sido muy limitados en cuanto a la variedad de pacientes incluidos. Semanas atrás se habló de la escasez de datos de efectividad y seguridad de la vacuna en mujeres embarazadas, por ejemplo, y la situación es similar para los casos con enfermedades crónicas.

Sin embargo, podemos hacer una estimación a partir de la tecnología con la que se diseñaron la de Pfizer-BioNtech y la de Moderna, ARN mensajero. Estas no contienen ningún virus atenuado, como muchos otros diseños tradicionales, por lo que el riesgo de contagio se reduce significativamente.

“Dado que ninguna de las vacunas frente al SARS-CoV-2 son infecciosas (no se trata de virus completos), es posible la vacunación en pacientes que estén siendo tratados con fármacos biológicos o biosimilares”, dice el Dr. Enrique de Ramón Garrido, de la Asociación Andaluza de Enfermedades Autoinmunes.

De modo que, en teoría, si una persona con lupus recibe una de estas vacunas contra COVID-19, podría estar tranquila con el hecho de que su sistema inmune no tendría que luchar en algún momento contra la infección.

Lo que debería saber un paciente con lupus sobre las vacunas contra COVID-19

Libreta de espiral con la palabra lupus escrita, y a su alrededor un termómetro, estetoscopio y una jeringa.

Los ensayos de estas y la de la Universidad de Oxford-AstraZeneca no incluyeran a personas convalecientes con alguna afección; a pesar de ello, hasta ahora los porcentajes de efectividad son elevados para las tres opciones. Cabe destacar que estos resultados corresponden a aquellos que completaron el régimen de dos dosis establecido para la administración de las vacunas contra el coronavirus.

Pero bien sabemos que un medicamento puede ser efectivo en la función para la que fue diseñado, pero también causar estar estragos en un corto y largo plazo. Hasta ahora, los efectos adversos de las vacunas contra COVID-19 han sido leves salvo algunas reacciones alérgicas detectadas al principio. Estos incluyen: dolor en el lugar de la inyección, dolor de cabeza, muscular y/o en las articulaciones. Los efectos graves han sido escasos.

¿Pueden las terapias biológicas afectar la efectividad de las vacunas en pacientes con lupus?

Una de las preguntas que seguramente se han planteado muchos pacientes de lupus y receptores de terapias inmunológicas es si estas pueden afectar de alguna forma la efectividad de las vacunas en caso de recibirlas.

Pues bien, los datos aún son escasos, por lo que no podemos dar una respuesta certera, pero tomaremos nuevamente como referencia la respuesta del Dr. Ruiz. Los estudios realizados en pacientes con lupus tratados con anticuerpos monoclonales como el Belimumab muestran que el tratamiento “no resta eficacia a las vacunas tradicionales”.

La conclusión para estos casos es continuar con la terapia biológica, pero de una manera más estratégica para aprovechar tanto sus beneficios como los de la vacuna. Por lo que parece conveniente vacunarse antes de empezarla para evitar que afecte el desempeño de la vacuna.

Eventualmente, el alcance de las vacunas se ampliará cuando por fin se cumpla con los grupos prioritarios actuales y, por supuesto, si los fabricantes logran mantener o aumentar su producción de dosis.

Mientras tanto, la recomendación sigue siendo apegarse a las medidas preventivas más efectivas de esta pandemia; estas son, el distanciamiento social y el uso de mascarilla, ya sea que haya una afección preexistente o no.

Referencias:

Comunicado de la Sociedad Española de Reumatología sobre la vacunación para la COVID-19 en pacientes con Enfermedades Autoinmunes Sistémicas (EAS).
https://www.dropbox.com/s/sgxczjngx5e6cbc/COMUNICADO%20de%20la%20SER%2015-12-2020%20VacunasCOVID19_pacientesEAS.pdf?dl=0

COVID-19, vacunas y enfermedades autoinmunes. https://www.dropbox.com/s/693er46wtoxlffy/Vacunas%20COVID%20FELUPUS-G.%20RUIZ%20IRASTORZA.pdf?dl=0

Respuesta del Dra. María Galindo Izquierdo. https://www.dropbox.com/s/yo2en3uoydd968y/Respuestas%20Dra.%20GALINDO.pdf?dl=0

Enfermedades autoinmunes sistémicas frente a la vacuna contra COVID-19. https://www.dropbox.com/s/ybnq0ihx69fvle4/RESPUESTA%20Dr.%20Enrique%20de%20Ram%C3%B3n%20%28AADEA%29%202.pdf?dl=0