Hombre con sus manos cubriendo su cara en señal de depresión.

En la actualidad, el cuidado de la salud mental y la prevención del suicidio son prioridades que han merecido la evaluación de estrategias que permitan cumplirlas. Sin embargo, aún hay poca evidencia sobre la efectividad de las implementadas hasta ahora, razón por la cual un equipo de investigadores decidió indagar en la literatura existente.

Sus hallazgos se publicaron recientemente en American Journal of Psychiatry, y sugieren que estrategias como la identificación de individuos de riesgo han rendido pocos frutos. En cambio, la intervención farmacológica y la reducción del acceso a armas letales parecen ser más eficaces.

La identificación de individuos en riesgo de suicidio no es suficiente para prevenirlo

Los investigadores del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia hicieron revisión de estudios para aclarar un poco el panorama respecto a la efectividad de ciertas estrategias dirigidas a la prevención del suicidio.

En esta oportunidad, el objetivo era determinar cuáles de las implementadas hasta ahora funcionan realmente. También saber cuáles podrían implementarse y cuáles son escalables a nivel nacional en los Estados Unidos.

En primer lugar, descubrieron que la identificación de individuos con mayor riesgo, ya sean niños en edad escolar o la población en general, no ha surtido efecto en la reducción de las tasas de suicidio.

Educar a la comunidad escolar, la familia y a los profesionales de la salud

Aunque las campañas de concienciación sobre el suicidio y la importancia de velar por nuestra salud mental se han incrementado, por sí solas no parecen hacer mucho. El estudio reveló que educar a los maestros o padres sobre la depresión y el comportamiento suicida no es suficiente para prevenirlo; en cambio, educar a los estudiantes de secundaria sí funciona.

Por su parte, la capacitación de médicos de atención primaria en el reconocimiento de la depresión en sus pacientes, así como el tratamiento con medicamentos se mostraron más poderosas en este objetivo. Según los autores del estudio, este enfoque puede reducir el riesgo a la mitad.

El potencial de los antidepresivos dentro de la estrategia de prevención del suicidio

A pesar de su efectividad en el tratamiento de ciertos trastornos, los antidepresivos siguen siendo considerados fármacos de cuidado, por lo que los reguladores sanitarios mantienen estrictos requisitos para su aplicación.

Sin embargo, los metanálisis de datos recopilados en estudios financiados por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) y el Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos dejan evidencia de su potencial para ciertos casos. De hecho, sus resultados sugieren que los antidepresivos sí previenen los intentos de suicidio.

El problema es que los antidepresivos estándar puede tardar semanas en funcionar, un tiempo que, reducido, podría hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Es por ello que los científicos y funcionarios de salud tienen mayor interés por la ketamina administrada por vía intravenosa.

Al parecer, esta opción de tratamiento puede reducir los pensamientos suicidas en apenas horas. Pero, por el momento, no se ha implementado como una estrategia formal para la prevención del suicidio.

Limitar el acceso a armas de fuego puede prevenir el suicidio

Mujer sosteniendo un revolver apuntando a su cabeza con intención de suicidio.

Los investigadores dicen que la mitad de todos los suicidios que ocurren en los Estados Unidos involucran un arma de fuego. La mayoría de estas fueron compradas años antes de quitarse la vida.

Así que, por último, el estudio hace énfasis en la necesidad de reducir el acceso de las personas a los métodos más letales para el suicidio. Esto implicaría mejorar la seguridad en el manejo de armas entre quienes las tengan en su hogar.

Referencia:

Improving Suicide Prevention Through Evidence-Based Strategies: A Systematic Review. https://ajp.psychiatryonline.org/doi/10.1176/appi.ajp.2020.20060864