Eunice aphroditois, mejor conocido como gusano Bobbit, en posición vertical con una gran mandíbula con dientes afilados en la parte superior.
Eunice aphroditois, mejor conocido como gusano Bobbit. Foto: ess pd/Flickr.

Un equipo internacional de investigación encontró un registro fósil que parece haber sido la madriguera de gusanos depredadores gigantes que vivieron hace unos 20 millones de años. El hallazgo ocurrió en el noreste de Taiwán, específicamente en capas de sedimento marino formado en el Mioceno.

Explorando el sedimento marino taiwanés

Un registro fósil puede incluir restos indirectos de vida animal, como huellas, excrementos fosilizados o nidos. Los investigadores examinaron 319 especímenes preservados en el interior del sedimento marino al noreste de Taiwán, y dieron con una serie de restos que llamaron su atención.

“En muchos casos solo pudimos ver una pequeña parte del rastro fósil”, dijo el investigador Ludvig Löwemark. “No fue hasta que encontramos un espécimen casi completo en Yehliu Geopark que finalmente nos convencimos de que nuestra interpretación era correcta”.

Registro fósil vinculado a predecesores del gusano Bobbit

Tras reconstruir metódicamente las madrigueras halladas, los resultados de las pruebas sugirieron que estas correspondían a gusanos depredadores gigantes que colonizaron el fondo marino del continente euroasiático hace unos 20 millones de años.

El registro fósil de Pennichnus formosae de color marrón hallado en los sedimentos marinos.
El registro fósil de Pennichnus formosae. Crédito: Universidad de Granada,

El registro fósil fue denominado por los investigadores como Pennichnus formosae, y descrito como una madriguera en forma L. En su artículo indican que mide aproximadamente 2 metros de largo y de 2 a 3 centímetros de diámetro. Partiendo de estos hallazgos, la conclusión fue que probablemente los organismos que hicieron la madriguera son predecesores del gusano Bobbit actual, cuyo nombre científico es Eunice aphroditois.

Y es que los gusanos Bobbit se esconden en madrigueras largas y estrechas en el fondo marino. Cuando es momento de alimentarse, se impulsan hacia arriba de manera tenaz para cazar a sus presas con sus peligrosas mandíbulas. Los rastros que dejaría este movimiento coinciden con los encontrados en el registro fósil en cuestión.

Moco de gusano para restaurar las madrigueras

Respecto a ello, los autores también creen que este movimiento de forrajeo pudo haber modificado la estructura de las madrigueras, las cuales se conservan aún en el registro fósil hallado; de hecho, la deformación es visible en su parte superior.

Pruebas más minuciosas revelaron que en esta sección también había una alta concentración de hierro. Esto podría ser consecuencia de la reconstrucción continua de la “puerta” de la madriguera usando un tipo de moco como pegamento o sellador que la fortaleciera. Dicha hipótesis surge de que las bacterias que se alimentan de este moco crean ambientes ricos en hierro, lo cual podría explicar la presencia del elemento en el registro fósil.

Estos hallazgos proporcionan una visión poco común del comportamiento de los gusanos depredadores debajo de los sedimentos marinos. De hecho, los investigadores afirman que este es el primer registro fósil hallado de depredador subterráneo como estos gusanos.

Referencia:

The 20-million-year old lair of an ambush-predatory worm preserved in northeast Taiwan. https://www.nature.com/articles/s41598-020-79311-0