Representación de un agujero negro masivo detectado en el espacio.
Vía Shutterstock.

Los hoyos negros han sido tema de conversación en el mundo de la física y la astronomía desde antes de su descubrimiento décadas atrás. Su existencia nos dio algunas pequeñas respuestas sobre el funcionamiento del universo, pero nos dejó con muchas más dudas. Ahora, lo poco que creíamos saber de ellos podría cambiar, todo debido a que se ha descubierto que el primer agujero negro alguna vez detectado podría ser más masivo de lo que se creía.

La investigación que ha dado pie a esta observación se publicó recientemente en la revista Science. Dentro de ella, se trata específicamente el caso de Cygnus X-1, el sistema en el que se encuentra el agujero negro que ha hecho que las bases de la astronomía y la física se sacudan una vez más.

¿El primer agujero negro detectado también es el más masivo?

Cygnus X-1 no es solo el nombre del sistema, sino también es la nomenclatura que se le dio a este agujero negro luego de ser detectado en 1964. En su momento, las observaciones recalcaron que el sistema se encontraba particularmente cerca de la Tierra. Sin embargo, registros posteriores nos hicieron pensar que este hoyo negro no era de gran tamaño.

Ahora, la nueva investigación realizada con el radiotelescopio Very Long Baseline Array podría apuntarnos a lo contrario. El equipo, que con sus paneles distribuidos por todo EE.UU. llega a tener el tamaño de todo un continente, nos revela que el primer agujero negro jamás detectado también es uno de los más grandes que hemos conocido.

Esta afirmación viene a ser sorpresiva incluso ahora, ya que incluso sabemos que hay un agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia. Pero, al parecer, ni siquiera este compite con Cygnus X-1. De hecho, las lecturas del radiotelescopio han implicado que el hoyo negro tiene por lo menos 20 veces la masa del Sol, lo que supera en un 50% las estimaciones originales.

La buena noticia: el primer agujero negro detectado está más lejos de lo que se pensaba

A pesar de que ahora sabemos que el Cygnus X-1 es al menos 50% más grande de lo que se imaginaba, también ha sido posible estipular que se encuentra mucho más lejos de lo esperado. De allí que las primeras observaciones lo catalogaran como más pequeño, todo por un simple cambio de distancias.

Justo ahora, de hecho, existe otro hoyo negro mucho más cerca de la Tierra. Pero, por su tamaño, no es una amenaza para esta. Ahora, el primer agujero negro detectado, con su gran tamaño, tampoco se convierte en una amenaza, debido a la distancia a la que se encuentra.

Sin embargo, la observación de la órbita completa de este masivo cuerpo celeste dejó a los científicos con más en la cabeza que solo el nuevo conocimiento de su distancia. De hecho, su existencia hace que se tambaleen los conceptos ya establecidos alrededor de lo que son los agujeros negros y cómo estos se forman.

El nuevo descubrimiento desafía lo que ya conocíamos sobre agujeros negros

Debido a la gran masa que tiene el primer agujero negro detectado en el espacio, los investigadores reconsideran el proceso por el que se cree que estos se forman. En general, se plantea que estos surgen de una estrella moribunda que sucumbe ante su propia gravedad y se convierte en estos espacios en los que los átomos se superponen entre sí creando una densidad de masa inimitable.

Sin embargo, para tener 20 veces la masa del Sol, como agujero negro, la estrella de la que debió nacer tendría que haber tenido al menos 60 veces la masa del Sol al inicio de su vida. Según se sabe, estos cuerpos celestes van perdiendo masa a lo largo de su vida milenaria. Pero, para que se haya formado el Cygnus X-1, la estrella tendría que haber perdido mucha menos de la comúnmente calculada.

Por ahora, no se pueden sacar conclusiones de esta sola observación. Pero es más que claro que sigue siendo necesario profundizar en este campo para poder develar la verdadera naturaleza de los agujeros negros y de su origen.

Como un paso para lograrlo, la construcción del Square Kilometer Array (SKA) ya está por comenzar en Australia y Sudáfrica. Por lo que, durante el próximo año, el que sería el radiotelescopio más grande del mundo entrará en su primera fase de construcción. Con él, es posible que el próximo vistazo que demos al espacio vuelva lleno con las respuestas que necesitamos.

Referencia:

Cygnus X-1 contains a 21-solar mass black hole – implications for massive star winds: DOI: 10.1126/science.abb3363

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