La inmunidad colectiva ha sido una idea que, desde el inicio de la pandemia, ha estado rondando a la sociedad. Sin embargo, los enfoques iniciales de países como Inglaterra nos mostraron rápidamente la peor cara de esta estrategia. Ahora, con la llegada de las vacunas podríamos estar cerca de alcanzar un tipo mucho más seguro de inmunidad de rebaño y, por ello, deberíamos aprender cómo reconocer su presencia.

Para empezar, es necesario entender que la inmunidad de rebaño no consiste realmente en que todos los individuos de un grupo sean inmunes. De hecho, solo pide que una cantidad mayoritaria lo sea. De este modo, el virus de turno tendrá muchos más problemas para esparcirse –aunque no desaparezca por completo–.

A inicios de la pandemia, se planteó que no seríamos capaces de alcanzar una inmunidad colectiva útil contra el coronavirus. A mediados de esta, se habló de que estábamos mucho más cerca de ella de lo que esperábamos. Ahora, a un año de su inicio, vemos tal vez el verdadero desarrollo de lo que podría convertirse en inmunidad colectiva creada entre los sobrevivientes al COVID-19 y los vacunados contra el virus.

Así es como podremos reconocer si una población alcanzó la inmunidad de rebaño

En la actualidad, se ha estimado que el número mínimo de individuos inmunes que debería haber para que el formato de inmunización sea útil debería corresponder el 70% de la población –aunque no hay investigaciones especializadas al respecto–. Sin embargo, esta meta no se podrá alcanzar o contabilizar igual que las vacunaciones o los contagios.

De hecho, solo podremos reconocer que una población alcanzó la inmunidad de rebaño a través de los cambios colectivos. En otras palabras, cuando los promedios de contagios, hospitalizaciones y fallecimientos empiecen a bajar sostenidamente, es probable que la inmunidad finalmente esté haciendo efecto.

Sin embargo, la liberación de restricciones no vendrá de inmediato aunque se alcance la meta de inmunidad. Esto debido a que las entidades gubernamentales y de salud deberán monitorear la situación de cerca y solo comenzar a relajar los controles una vez se compruebe que realmente es seguro hacerlo.

¿Las variantes del SARS-CoV-2 afectan la inmunidad de rebaño?

Depende. Como ya lo sabemos, mientras más personas haya vacunadas, más oportunidades tendremos de reconocer una población que ha alcanzado la inmunidad colectiva. Sin embargo, la evolución y mutación contínua del SARS-CoV-2 no hace de esta tarea algo fácil.

Variantes como la primera originaria de Reino Unido parecen responder bien aún a las vacunas, pero otras como la sudafricana o la segunda nacida en las islas bretonas parecen haber desarrollado una pequeña resistencia. Debido a esto, la inmunidad colectiva puede no ser tan efectiva en todos los casos y ante todas las cepas. No obstante, sí debería serlo con la mayoría, siempre y cuando el SARS-CoV-2 no mute muy exageradamente.

¿Se puede confiar ciegamente en la inmunidad de rebaño?

No, y mucho menos para el caso de una enfermedad aún tan desconocida como el COVID-19. Incluso si llegamos a reconocer que una comunidad ha alcanzado la inmunidad de rebaño, esto no garantiza que el próximo año, o incluso al siguiente mes, la población vuelva a ser vulnerable al contagio.

Por este motivo, aunque las vacunas y la inmunidad colectiva podrían ayudarnos a recobrar un poco de normalidad, no serán una solución definitiva. Si queremos dejar atrás esta pandemia, todos deberemos colaborar para detener su contagio y mantenernos firmes hasta que podamos decirle un adiós definitivo al COVID-19.

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