Anuncio de Reino Unido en el que se menciona la existencia de una nueva variante del COVID-19.
Crédito: Tolga Akmen/ AFP.

La crisis del coronavirus ya ha contagiado a más de 109 millones de personas en el mundo y se ha llevado las vidas de al menos 2,4 millones. Con ya más de un año entre nosotros, el SARS-CoV-2 ha evolucionado y mutado varias veces. Recientemente nos enteramos de una nueva variante del COVID-19 que se había aparecido en Reino Unido. Ahora, parece que otra más ha hecho presencia.

En este caso, la información sobre la nueva variante B.1.525 se ha visto en el portal PANGO lineages. En este portal, que actualiza sus datos diariamente, se refleja que la nueva versión parece contener mutaciones tanto de la ya conocida variante europea como de la africana.

Por el momento, parece que se han detectado oficialmente 33 casos gracias a los investigadores de la Universidad de Edimburgo. Su revisión, que data desde diciembre del año pasado, ha revelado rastros de esta variante en el Reino Unido, Dinamarca, Nigeria, Estados Unidos, Canadá, Francia, Ghana, Australia, Singapur, Finlandia, Bélgica y España.

La nueva variante del COVID-19 se encuentra bajo análisis en el Reino Unido

A pesar de estos adelantos, la información sobre esta otra nueva variante del COVID-19 en el Reino Unido sigue siendo bastante escasa. Por este motivo, la nación se ha dado a la tarea de investigar a fondo la cepa, de forma que se puedan identificar potenciales amenazas.

Sin embargo, al menos por ahora, no se han detectado elementos que indiquen que la mutación del SARS-CoV-2 es más peligrosa que sus antecesoras. Pero, aun así, la información que se tiene hasta la fecha sí apunta a que al menos puede ser tan amenazante ellas.

¿Qué mutaciones vienen con esta nueva variante?

Sabemos que la mutación del Reino Unido (B.1.1.7) se destaca por ser más contagiosa, mientras que la de Sudáfrica (N501Y) es más mortal. Ahora, según parece, la nueva variante del COVID-19 que también ha tenido origen en el Reino Unido (B.1.525) tiene un poco de ambas.

Por un lado, el conjunto de supresores en su ARN es similar al del B.1.1.7. Asimismo, contiene similitudes a mutaciones específicas como E484K, Q677H, F888L –siendo la primera una subvariante del N501Y–.

De todo este grupo, es justamente la mutación E484K la que podría causar más problemas, ya que ayuda al virus a esquivar ciertas defensas del sistema inmunológico. De allí que ataque con más fuerza el organismo y origine casos más severos de COVID-19.

¿Qué ha hecho el Reino Unido tras recibir las noticias de esta nueva variante del COVID-1?

Para este momento la Public Health England (PHE) ya se encuentra siguiendo la pista de esta nueva variante del COVID-19 que se ha asomado en Reino Unido. Sumado a esto, según declaró la profesora Yvonne Doyle, de PHE, también se encuentra monitoreando las áreas en las que se han hecho intervenciones de salud pública (como tests y rastreo de contactos) para tener un seguimiento de los avances en los contagios.

“Actualmente no hay evidencia de que este conjunto de mutaciones cause una enfermedad más grave o una mayor transmisibilidad”, añadió Doyle.

Sin embargo, profesor Ravi Gupta de la Universidad de Cambridge, quien es parte del equipo asesor del gobierno sobre amenazas de virus, ha comentado que la mutación E484K sí debería ser vigilada particularmente. Esto debido a que puede ser potencialmente resistente a las vacunas actualmente diseñadas contra cepas más antiguas del SARS-CoV-2.

En teoría, las vacunas actuales aún deberían ser útiles contra todas las mutaciones existentes del COVID-19. Sin embargo, de forma preventiva, ya se están desarrollando variantes destinadas a las nuevas cepas emergentes.