Un hombre y una mujer de tercera edad caminando juntos por un camino hacia una gran casa.

Nuestra forma de caminar ciertamente puede revelar muchas cosas sobre nosotros, pero ¿quién se imaginaría que también podría ayudar a predecir el riesgo de diferentes tipos de demencia?

Un equipo de investigadores canadienses descubrió recientemente que los patrones de marcha en los adultos mayores pueden ser útiles para el diagnóstico preciso de este trastorno, e incluso de la temida enfermedad de Alzheimer.

El vínculo entre la movilidad y el deterioro cognitivo 

Varios estudios han arrojado evidencia convincente de que la depresión y la apatía, así como problemas cognitivos como la mala memoria y la disfunción ejecutiva pueden ser indicadores tempranos de demencia.

Sin embargo, el Dr. Manuel Montero-Odasso, que trabaja en Lawson Health Research Institute y es profesor de la Escuela de Medicina y Odontología Schulich de Western, ha aplicado un enfoque de estudio diferente. Su investigación, conocida a nivel mundial, aborda el vínculo entre la movilidad y el deterioro cognitivo en el envejecimiento.

Y es que, cuando existe una disfunción cognitivo-cortical, la capacidad para realizar múltiples tareas al mismo tiempo se reduce. En estos casos, algo tan simple como hablar al caminar, o conversar con alguien mientras se pican vegetales puede llegar a ser difícil. Es por ello que ha empezado a evaluarse el potencial de la forma de caminar como predictor de la demencia.

“Ahora, estamos viendo que el desempeño motor, específicamente la forma en que camina, puede ayudar a diagnosticar diferentes tipos de condiciones neurodegenerativas”, dijo Montero-Odasso en un comunicado sobre su más reciente estudio.

¿Puede la forma de caminar predecir algún tipo de demencia?

Él y su equipo examinaron la forma de caminar y la función cerebral de 500 individuos a fin de determinar si realmente había una conexión con el desarrollo de algún tipo de demencia. En el proceso, identificaron cuatro patrones de marcha independientes: ritmo, paso, variabilidad y control postural.

Entonces compararon los patrones de marcha con los trastornos en todo el espectro cognitivo, como deterioro cognitivo subjetivo, enfermedad de Parkinson, deterioro cognitivo leve, enfermedad de Alzheimer, demencia con cuerpos de Lewy y demencia frontotemporal. Para tener una idea más clara, también los compararon con grupos de control con individuos saludables a nivel cognitivo.

Y, en efecto, encontraron que la variabilidad en la forma de caminar puede ayudar a predecir la demencia. Los investigadores encontraron una relación entre una alta variabilidad de la marcha y un menor rendimiento cognitivo, siendo este vínculo tan fuerte que permitió identificar la enfermedad de Alzheimer con un 70 por ciento de precisión.

La primera evidencia de la variabilidad de la marcha como marcador de demencia

Para el Dr. Frederico Perruccini-Faria, asistente de investigación en Lawson, “esta es la primera evidencia sólida” de que la variabilidad en la forma de caminar es un marcador importante de demencia.

“Hemos demostrado que la alta variabilidad de la marcha como marcador de esta disfunción cognitivo-cortical puede identificar de manera confiable la enfermedad de Alzheimer en comparación con otros trastornos neurodegenerativos”.

A medida que avancen las investigaciones en torno a este tema, la forma de caminar podría empezar a incluirse como una prueba clínica para predecir este tipo de trastornos. Los proveedores de atención médica podrían empezar a evaluar la marcha tal y como lo hacen con el ritmo cardíaco y otros aspectos.

Referencia:

Gait variability across neurodegenerative and cognitive disorders: Results from the Canadian Consortium of Neurodegeneration in Aging (CCNA) and the Gait and Brain Study. https://alz-journals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/alz.12298