Corazón rojo roto sobre muchos billetes.

¿Puede el dinero comprar la felicidad? Antes de que te precipites y respondas que sí, te invitamos a pensarlo mejor planteándote algunas preguntas. ¿Qué haces con el dinero? ¿Cuál es su función dentro de tu vida? ¿Qué papel tiene este dentro de la sociedad en que vives?

Un nuevo estudio publicado en la revista PLOS ONE ha tomado en cuenta estos aspectos, y sus resultados quizás generen debate entre nuestros lectores. Los investigadores descubrieron que las personas que vivían en sociedades menos monetizadas informaron niveles de felicidad tan elevados como los de los habitantes de países escandinavos, que suelen ser los más felices del mundo.

El papel del dinero dentro de la sociedad

Hombre con rasgos asiáticos y expresión de felicidad al ver billetes volando a su alrededor dentro de su casa.

La popular afirmación de que el dinero no da la felicidad ha sido objeto de debate durante mucho tiempo. Con dinero, obtenemos acceso a servicios y productos de primera necesidad dentro de las sociedades. Podemos pagar un lugar ameno para vivir solos o con nuestra familia; podemos costear los gastos de salud cuando sea necesario; podemos pagar nuestra educación y la de nuestros hijos para que puedan disfrutar de estos mismos beneficios en un futuro con mayor garantía. Además, con dinero podemos tener acceso a Internet y estar al tanto de lo que pasa en el mundo, entre muchas otras cosas.

En fin, el dinero puede liberarnos de preocupaciones y favorecer nuestro bienestar físico y psicológico, y eso es algo que no se puede negar. Sin embargo, no es tan vital como las cosas que adquirimos con él; de hecho, es solo un medio para obtenerlas, y es especialmente útil en sociedades que funcionan con él. Pero, ¿tendría la misma importancia en sociedades menos monetizadas?

Explorando el bienestar subjetivo en países de bajos ingresos

Por lo general, se cree que el crecimiento económico puede mejorar el bienestar y la felicidad de los habitantes de países de bajos ingresos. Interesados por comprobarlo, un equipo de investigadores compararon tres medidas de bienestar subjetivo diferentes en comunidades de bajos ingresos pero con diferentes niveles de monetización.

Los investigadores pasaron tiempo en varias comunidades pesqueras pequeñas en las Islas Salomón y Bangladesh, dos países de muy bajos ingresos. Durante su estadía, se ayudaron con traductores locales para entrevistar a ciudadanos provenientes tanto de áreas rurales como de áreas urbanas, tanto en persona como por llamadas telefónicas sin previo aviso.

El objetivo detrás de esta dinámica tan sorpresiva era recopilar información sobre lo que significaba la felicidad para las personas de las diferentes comunidades, así como hacerse una idea de su estilo de vida, estado de ánimo pasajero, ingresos, participación en el hogar y en la vida pesquera de la zona, y su nivel de integración dentro del mercado.

Así entrevistaron 678 personas con edades comprendidas entre 20 y 50 años, de las cuales 85 por ciento eran hombres. Cabe destacar que esta tendencia no fue intencional, sino resultado de las normas culturales en Bangladesh que impedían entrevistar a las mujeres.

Los niveles de felicidad eran mayores en comunidades donde el dinero no era tan importante

Miembros de una familia con rasgos indios comiendo en una mesa con expresión de felicidad.

Y, para sorpresa de muchos, el resultado fue que la mayoría de las personas informó niveles de felicidad notablemente altos, en especial, aquellas que vivían en las zonas de baja monetización, donde el dinero no era tan prioritario. En cambio, las personas ubicadas en comunidades donde se usaba más el dinero, como en las zonas urbanas de Bangladesh, informaron niveles más bajos de felicidad.

Los investigadores dicen que los niveles reportados eran comparables a los de las personas de los países escandinavos, que por lo general tienen la calificación de felicidad más alta del mundo.

Las personas que vivían en sitios menos monetizados informaron que pasaban más tiempo en familia y en contacto con la naturaleza, dos puntos claves que justificaban su felicidad. Mientras que, a medida que aumentaba la monetización, también cobraban mayor importancia los factores sociales y económicos reconocidos en países industrializados.

Diferencias de género podrían alterar esta asociación entre el dinero y la felicidad

“En general, nuestros hallazgos sugieren que la monetización, especialmente en sus primeras etapas, en realidad puede ser perjudicial para la felicidad”, concluyó Sara Miñarro, autora principal del estudio y becaria de investigación postdoctoral en (ICTA-UAB).

“Nuestro estudio apunta a posibles formas de alcanzar la felicidad que no están relacionadas con los altos ingresos y la riqueza material”, dice Eric Galbraith, profesor del Departamento de Ciencias Planetarias y Terrestres de McGill.

Ahora bien, en las Islas Salomón las respuestas emitidas por hombres y mujeres no mostraron mayores diferencias. Sin embargo, la historia en Bangladesh fue distinta, probablemente debido a las realidades sociales y estilos de vida tan diferentes entre hombres y mujeres.

Abordar las razones que justifican dichas diferencias también pueden ser de utilidad. La investigación futura podría enfocarse en determinar si las normas sociales de género dentro de una sociedad pueden cambiar la asociación entre la felicidad y el dinero encontrada en este estudio.

Referencias:

Happy without money: Minimally monetized societies can exhibit high subjective well-being. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0244569

Happiness really does come for free. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2021-02/mu-hrd020821.php