Ilustración que representa una congregación de bacterias del cólera.
Crédito: ktsimage. Vía Getty Images/iStockphoto.

El cólera es una enfermedad diarreica grave que puede afectar a cualquiera. Desde su primera aparición y la epidemia que se generó por su causa, las cosas han cambiado notoriamente. En la actualidad, sabemos cómo hacerle frente a esta bacteria. Sin embargo, aún hay detalles que seguimos aprendiendo de ella. Un ejemplo perfecto de esto es la nueva investigación que nos muestra cómo el cólera se puede adaptar a los cambios de temperatura para sobrevivir.

El estudio se publicó en eLife bajo la autoría de la investigadora postdoctoral Teresa del Peso Santos, de Suecia, junto a sus colegas alemanes y estadounidenses. Dentro de este, se analizó a la bacteria del cólera, Vibrio cholerae (V. cholerae), para entender cómo esta reaccionaba a nivel microscópico a los cambios de temperatura.

El mecanismo de defensa usual del cólera

A estas alturas, ya tenemos una idea mucho más clara de cómo el cólera de defiende de amenazas. En resumen, la V. choleare, al igual que muchas otras bacterias, se protege detrás de una biopelícula de su propia manufactura. Gracias a esto, es capaz de soportar los embates del ambiente y puede estabilizarse lo suficiente como para reproducirse.

“Sabemos que a 37°C, V. cholerae crece como colonias rugosas que forman una biopelícula. Sin embargo, a temperaturas más bajas estas colonias son completamente lisas. Queríamos entender cómo lo hace”, comentó Del Peso Santos.

Esta proteína permite al cólera adaptar sus protecciones a los cambios de temperatura

Para poder responder a esta interrogante, los investigadores ubicaron qué elemento facilitaba que el cólera se pudiera adaptar a los cambios de temperatura. Luego de trabajar con varias colonias genéticamente modificadas –criando unas a 37°C y otras a 22°C– aislaron cada cultivo que había desarrollado una biopelícula lisa a bajas temperaturas y analizaron su composición genética.

Luego de esto, “desarmaron” su estructura genética hasta detectar qué elementos eran responsables de la formación de la biopelícula. Al final de este proceso, la proteína que se destacó fue la llamada BipA. Ya que, sin ella, las colonias de bacterias construirían estructuras rugosas incluso con bajas temperaturas a su alrededor.

Con un poco más de investigación, los autores notaron que esto se debía a que la proteína era capaz de activar a otras 300 proteínas dentro de la estructura de la bacterias. De estas, los niveles de al menos 250 proteínas, relacionadas con la formación de biopelículas, aumentaron notoriamente cuando se las exponía a bajas temperaturas.

¿Y ahora?

Con estos nuevos datos, no solo entendemos mejor cómo el cólera se puede adaptar a los cambios de temperatura en un ambiente. De hecho, esto también nos puede llevar a un entendimiento mayor de sus capacidades de supervivencia y de infección.

Según Del Paso Santos, las futuras investigaciones deberán enfocarse en el papel de BipA en los procesos de infección del cólera. Ya sabemos que su falta disminuye su capacidad de adaptación, por lo que es posible que su ausencia también afecte sus posibilidades de infectar a un individuo y proliferar.

Referencia:

BipA exerts temperature-dependent translational control of biofilm-associated colony morphology in Vibrio cholerae: DOI: 10.7554/eLife.60607