Dos usuarios de automóviles con mascarillas durante un viaje.

Los automóviles pueden parecer muy inofensivos salvo por su impacto sobre el medio ambiente, pero su uso en realidad conlleva otros riesgos dignos de atención. Por ejemplo, un nuevo estudio reveló que los usuarios frecuentes de automóviles podrían estar inhalando carcinógenos a niveles peligrosos en cada viaje dentro de ellos.

Los investigadores a cargo informaron en la revista Environment International que la dosis diaria de benceno y formaldehído a la que se exponen muchas personas puede aumentar el riesgo de cáncer y defectos de crecimiento.

Los carcinógenos pueden causar daño a partir de ciertos niveles

Al hablar de las sustancias tóxicas y sus efectos, debemos tener en cuenta que la cantidad es un factor clave en la evaluación de los mismos. Un cierto químico puede ser potencialmente nocivo a partir de ciertos niveles, pero la exposición a niveles inferiores no tendría por qué causar daños.

Es precisamente esto lo que pasa con los carcinógenos identificados hasta ahora, esas sustancias que se sabe que causan cáncer. Por debajo de los límites establecidos, es poco probable que la exposición conduzca a cáncer; pero si se exceden dichos límites, el riesgo aumenta.

Los automóviles exponen a sus usuarios a carcinógenos

Las agencias sanitarias son las encargadas de establecer dichos umbrales y velar porque se mantengan por debajo de estos en los lugares de trabajo. Pero los humanos también pasan mucho tiempo en otros lugares, incluido el interior de sus automóviles, y estos no se han estudiado tanto.

Sin embargo, los expertos están al tanto de de que para la fabricación de automóviles se usan sustancias químicas clasificadas como carcinógenas a partir de ciertos niveles. Entre ellas, el formaldehído y el benceno. Este último no solo puede causar cáncer, sino que también puede afectar la salud reproductivo y el crecimiento de la descendencia.

“Estos químicos son muy volátiles, se mueven fácilmente de los plásticos y textiles al aire que se respira”, dijo David Volz, profesor de toxicología ambiental de la UCR Riverside. Por su parte, Aalekhya Reddam, estudiante de posgrado en el laboratorio Volz y autora principal de el estudio, enfatizó en que “existe un rango de exposición que depende de cuánto tiempo esté en el automóvil y de la cantidad de compuestos que emite su automóvil”.

Los efectos de un viaje diario 30 minutos

En trabajo previo, ambos autores estudiaron la exposición de los viajeros a un retardante de llama llamado TDCIPP o tris clorado, también clasificado como carcinógeno. Fue así como descubrieron que, mientras más tiempo pasaban los usuarios dentro de los automóviles durante sus viajes, mayor era el tiempo de exposición a dicha sustancia.

Inspirados tras obtener hallazgos tan preocupantes, decidieron explorar una vez más el riesgo en los usuarios de automóviles, pero respecto a estos dos compuestos carcinógenos, así como otros clasificados como tales en la Proposición 65 de California: di (2-etilhexil) ftalato (DEHP), dibutil ftalato (DBP) y tris (1,3-dicloro -2-propil) fosfato (TDCIPP).

Usuaria de automóvil conduciendo con una mascarilla.

Entonces usaron como referencia los niveles reglamentarios establecidos por la Oficina de Evaluación de Peligros para la Salud Ambiental de California (OEHHA). Así calcularon las dosis diarias que inhalaban los conductores durante viajes de al menos 20 minutos cada día.

Los investigadores descubrieron que hasta el 90 por ciento de la población ubicada en los condados de Los Ángeles, San Diego, Orange, Santa Clara y Alameda tiene al menos un 10 por ciento de probabilidades de aumentar su riesgo de cáncer por exposición a dichas sustancias en un tiempo promedio de viaje de 30 minutos.

“En todo el estado de California, el porcentaje de viajeros con una probabilidad del 10 por ciento de superar el riesgo de cáncer asociado con la exposición al benceno o al formaldehído fue del 78 por ciento y 63 por ciento, respectivamente”.

Usuarios dentro del automóvil con las ventanas abiertas

En vista de ello, la recomendación de los autores para los usuarios de automóviles radica en mantener las ventanas abiertas durante sus viajes para reducir la inhalación de los carcinógenos.

“Al menos con algo de flujo de aire, estaría diluyendo la concentración de estos químicos dentro de su automóvil”, dijo Reddam en un comunicado. Mientras que Volz hace énfasis en la necesidad de usar alternativas menos nocivas para la fabricación de los automóviles.

Referencia:

Inhalation of two Prop 65-listed chemicals within vehicles may be associated with increased cancer risk. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S016041202100026X?via%3Dihub

Commuters are inhaling unacceptably high levels of carcinogens. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2021-02/uoc–cai021221.php