Los síntomas de depresión y el coronavirus, en un principio, parecerían no estar relacionados. Sin embargo, estudios recientes han ubicado una relación de coexistencia entre ambos. Hasta el momento, esto no implica que uno tenga una verdadera influencia sobre la ocurrencia del otro, pero sí que ambos tienen la tendencia a presentarse en conjunto.

La investigación que hace referencia a esta situación se publicó en el International Journal of Environmental Research and Public Health. Dentro de ella, participaron investigadores de de Bangladesh, Estados Unidos y Reino Unido.

En específico, las mentes detrás del estudio fueron Saiful Islam, Zannatul Ferdous, Ummay Soumayia Islam, Abu Syed Mosaddek, Marc N. Potenza y Shahina Pardhan. Gracias a ellos, ahora podemos dar un vistazo a una parte de la pandemia del COVID-19 que, hasta el momento, no habíamos considerado.

Casi el 50% de los encuestados con coronavirus reportaron síntomas de depresión

El estudio como tal se basó en una encuesta realizada a una muestra de 1.002 voluntarios. Todos fueron adultos que fueron diagnosticados con COVID-19 en Bangladesh durante un mes –entre septiembre y octubre del 2020–.

Dentro del cuestionario, se determinó la frecuencia de determinados síntomas de COVID-19 tanto durante la enfermedad como en el periodo de recuperación. En paralelo, se evaluó si los individuos con coronavirus presentaban o no síntomas de depresión. Para este caso, un 48% de la muestra terminó presentando casos desde moderados hasta severos.

La depresión fue más común en individuos pertenecientes a poblaciones de riesgo

Otro punto particular que cabe destacar es que el estudio observó también las características socioeconómicas de los participantes en el estudio. Gracias a esto, pudieron determinar que aquellos que eran parte de poblaciones de riesgo por tener bajos ingresos, mala salud, falta de sueño, poca actividad física o síntomas persistentes del coronavirus, eran más propensos a manifestar también cuadros de depresión.

De aquellos que presentaban síntomas persistentes del COVID-19, como fatiga y diarrea, el 24% reportó que se automedicaba con medicinas de libre acceso, en lugar de acudir a de nuevo a los profesionales médicos. En la mayoría de los casos, la automedicación también coincidió con los diagnósticos de depresión.

Una alerta que no debemos ignorar

Investigaciones recientes han relacionado un mayor riesgo de mortalidad con el COVID-19 y los trastornos mentales severos. Si la depresión no se trata profesionalmente, muchas veces esta puede llegar a los estadios más graves donde la propia vida del individuo peligra. De allí que sea la segunda causa de mortalidad en el mundo.

Según recalca la profesora Pardhan, la Organización Mundial de la Salud ha advertido que en el mundo los sistemas de salud y apoyo para enfermedades mentales se han pausado a causa del coronavirus. Esto, a largo plazo, puede traer a colación otro problema de salubridad, sobre todo en las comunidades más vulnerables que no puedan recibir el apoyo psicológico necesario.

Como consecuencia, Pardhan recalca la importancia de reactivar estos sistemas lo más pronto posible, incluso durante la pandemia. Ya que los síntomas de depresión y el coronavirus coexisten más seguido de lo esperado, lo que hace vital el contar con mecanismos para poder abordar ambos padecimientos en paralelo.

Referencia:

Treatment, Persistent Symptoms, and Depression in People Infected with COVID-19 in Bangladesh: https://doi.org/10.3390/ijerph18041453

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