Mujer con audífonos disfrutando de la música sobre fondo azul.
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Sin duda alguna, la música siempre consigue formas de ser parte de nuestra vida, ya sea que estemos o no conscientes de que ella nos rodea. De allí que muchas veces podamos terminar desarrollando preferencias por unas u otras melodías. Ahora, ¿por qué específicamente parecemos disfrutar más de la música que escuchamos en nuestra juventud? Esa es una interrogante que la ciencia ya ha intentado responder.

Ya en otras oportunidades esta nos ha explicado por qué la música nos hace bien, por qué nos provoca escalofríos e incluso cómo puede llegar a hacernos llorar. Igualmente, ya se ha estipulado que la música es, en efecto, un lenguaje universal que puede unificar un sentimiento a través de una misma melodía, sin importar la cultura.

Por este motivo, viendo que la música es una herramienta con tal alcance, se hace curioso que desarrollemos preferencias muy específicas por algunas de ellas. Para investigar qué tanto de esto tiene que ver con la música y qué tanto se relaciona con el periodo de vida en el que las escuchamos, se ha desarrollado un reciente estudio.

Para este caso, los investigadores Kelly Jakubowski, Tuomas Eerola, Barbara Tillmann, Fabien Perrin y Lizette Heine trabajaron en un modelo de investigación experimental. Los resultados posteriores de sus estudios se publicaron en la revista científica Music and Science.

Sobre el “periodo de reminiscencia” y la música

En investigaciones anteriores, se había investigado por qué al envejecer la mayoría de las personas dejaban de disfrutar de la nueva música. Ahora, el nuevo estudio se enfoca en determinar por qué parece que nos apegamos especialmente a la música que llegamos a disfrutar durante nuestra juventud.

Según los investigadores, tanto la resistencia a la nueva música como la preferencia por aquella de nuestra juventud puede tener que ver con lo que denominan “periodo de reminiscencia”. Este abarca entre los 10 y los 30 años de edad. Según parece, las personas tienen la tendencia de recordar especialmente este lapso de tiempo a largo plazo.

Con este conocimiento, los autores del estudio plantearon que era posible que existiera una relación entre el periodo de reminiscencia y la música escuchada en ese tiempo. Por este motivo, para probar su teoría, desarrollaron el experimento antes mencionado.

Realmente tendemos a disfrutar más de la música de nuestra juventud

El estudo en sí tomó como voluntarios a 470 adultos entre 18 y 87 años. A cada uno de ellos se les presentaron 111 canciones pop de distintas épocas entre 1950 y 2015. Luego de esto, se pidió a los participantes que clasificaran cada una según tres elementos.

En primero lugar, debían decir qué tanto asociaban la canción con memorias propias. En segundo, era necesario que aclararan qué tan familiar sentían la canción. Finalmente, en tercero, debían indicar qué tanto les gustaba realidad.

Mujer y hombre con audífonos disfrutando de la música con fondo amarillo.
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Al final, los investigadores notaron que, para los mayores de 40 años, las canciones que escucharon en su adolescencia –especialmente a sus 14 años– eran las más familiares y las que más les gustaban. Por otro lado, los menores de 40 no reportaron disfrutar más de la música de sus años de juventud, a pesar de reconocerla.

Con esto, se concluyó que el paso del tiempo puede hacer que las personas terminen por apreciar más la música de su periodo de reminiscencia, incluso cuando esta no les gustaba tanto en su momento.

Disfrutamos la música de nuestra juventud porque está más unida a nuestras memorias

Gif de Bart Simpson en el estúdio de radio disfrutando de la música.
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Para explicar esta situación, los investigadores plantean que solemos gustar más de la música de nuestra juventud porque termina asociada a momentos autobiográficos. En otras palabras, desarrollamos apego no solo por la melodía en sí, sino por los recuerdos que vienen asociados a ella.

Aun así, hubo excepciones a esto con algunos clásicos como “Hotel California” de The Eagles, “I Will Survive” de Gloria Gaynor and “Billie Jean” de Michael Jackson, que pasaron la prueba del tiempo y gustaron a todas las generaciones por igual. Este fenómeno se repitió con cierta frecuencia con otras canciones de entre los setenta y los ochenta.

Referencia:

A Cross-Sectional Study of Reminiscence Bumps for Music-Related Memories in Adulthood: https://doi.org/10.1177%2F2059204320965058